Autor: Contreras, Lorenzo. 
   LOAPA y elecciones autonómicas     
 
 ABC.    11/08/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LOAPA Y ELECCIONES AUTONÓMICAS

SE ha confirmado oficialmente lo que se sabía: que el Tribunal Constitucional ha dejado inservible la LOAPA. No de otro modo cabe entender los destrozos en su articulado por decisión y arbitrio de los hombres que integran el «estado mayor» legal de interpretación de las normas. Los magistrados han dictado una lección de independencia cuando, precisamente, se hallan en trance de renovar uno de sus tercios.

El «pacto de estado» de que hablara Felipe González antes de ser presidente ha quedado prácticamente deshecho dos años después de firmarse. Hace más tiempo, el día 3 de noviembre de 1980, el líder socialista declaraba a la revista «Cambio 16» que el acuerdo de los partidos nacionales constituía una medida de emergencia para «salvar la democracia».

El viento de las realidades se ha llevado tan dramáticas palabras. La LOAPA es ya una realidad legal desacreditada.

Los propios magistrados constitucionales de «origen» socialista han desistido de suscribir votos particulares en apoyo de alguna de las tesis que presidieron aquella decisión del poder centrista y de la oposición socialista representada por el señor González. La sombra del golpe militar del día 23 de febrero gravitaba entonces sobre lo acontecido.

Cabe desplegar una teoría sobre los movimientos de acordeón de la «clase política» integrada en algunos de los partidos nacionales, pero también es posible extenderse en consideraciones sobre el democrático grado de aceptación del error presunto. Sea como fuere, el caso es que la sentencia del Tribunal Constitucional pone en manos del Gobierno socialista una oportunidad inmejorable de retirar la LOAPA para ensayar la disipación de malos recuerdos, cuando ya están cercanas las elecciones autonómicas de 1984.

Esa batalla electoral es lo bastante compleja y colmada de intereses como para estimar que, sin LOAPA o con LOAPA desactivada, los socialistas acuden a ella en mejores condiciones que si, gracias a un fallo distinto, el

Tribunal Constitucional hubiese respaldado a un Gobierno o, si se prefiere, partido garante de una radical transformación de los planteamientos autonómicos. El PSOE no es ya el partido que, además de ponerse firme en Rentería y vetar una ley de uso del catalán, representa una modificación indirecta y camuflada de título VIH de la Constitución.

Es, en cambio, un Gobierno prudente que dejó en manos de intérpretes cualificados la posibilidad de deshacer su propia obra partidaria.

El comportamiento que La Moncloa siga en esta delicada materia dará la medida de las modificaciones operadas en la actitud de 1981. El Tribunal que preside el señor García Pelayo le ha ayudado a recorrer una buena parte del camino, sin claudicaciones políticas penosas.

La «operación Cataluña» aparece así, por un conjunto de circunstancias, facilitada de hecho. No cabe hacer la misma referencia al País Vasco, cuyo nacionalismo ofrece otras resistencias y perfiles.

Derrotar en el Principado a Jordi Pujol es, ante todo y sobre todo, «rodar» el experimento nacionalis-socialista como base para la extensión y consolidación del gran poder preconizado en el último documento federal del partido. Significa, además, pero también en relación con ello, dejar sin efecto la llamada «operación Roca» o ensayo de una derecha inteligente y moderna que, capitaneada por un líder catalán, necesita créditos iniciales, políticamente hablando. Mal podría ser Roca un líder nacional, más o menos complementario de la derecha preexistente, si antes ha perdido su combate electoral nacionalista.

Y, sin embargo, más que nunca el deseable equilibrio de poderes y la imagen de un turno efectivo de poder requieren la cristalización de proyectos sensatos. Hasta ahora soto hay socialdemocracia garantizada. A partir de septiembre, la mayor crítica conservadora puede embellecer la estampa política del partido gobernante, falto de radicales a sus flancos y sin un referente, fuera, de izquierda recuperada.

Lorenzo CONTRERAS

 

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