Algo más que una tormenta     
 
 ABC.    11/08/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ALGO MAS QUE UNA TORMENTA

LA LOAPA fue un tardío intento legislativo, consensuado entre UCD y PSOE, para reconducir a términos de racionalidad que hicieran posible una gobernación normal del país, los procesos autonómicos. Tardío intento, decimos, porque, de haber sido más prudente y más ajustado a la realidad, la redacción entera del título VIII de la Constitución, la ley Orgánica de Armonización de los Procesos Autonómicos no hubiera resultado ni siquiera materia de reconsideración legislativa.

El Tribunal Constitucional, a cuya sentencia dedicamos el debido acatamiento, al anular, ahora, los catorce artículos principales de la LOAPA ha anulado, prácticamente, el texto entero de esta ley. Y así, el intento que la misma significaba, además de tardío ha resultado inútil.

Volvemos, pues, en la regulación de los procesos autonómicos, al punto de partida: a la vigencia del título VIII de la Constitución. El Tribunal Constitucional, seguramente por no excederse en sus atribuciones, se ha limitado a declarar la inconstitucionalidad de una ley orgánica y deja, de nuevo, planteado el problema en los mismos términos ante los cuales se juzgó oportuno y conveniente aprobar una norma de moderación.

Solamente enfocando el asunto con una óptica de miopía política puede celebrarse el triunfo indirecto que la resolución atribuye a las autonomías, cuya capacidad legislativa y funcional queda peligrosamente potenciada frente a la legislación y administración general del Estado. De la debilitación de la unidad nacional no cabe esperar beneficio particular de nadie y son de temer, en cambio, perturbaciones graves en el proceso de consolidación democrática.

Reverdecerán ahora las polémicas sobre la mayor virtud unitaria del federalismo, más cuidadoso de mantener las competencias indiscutibles del Gobierno central, en comparación con la disgregadora ambigüedad de un Estado de autonomías. Pero el momento de la opción, entre uno y otro, ya ha pesado. Y no fueron ajenos precisamente al rechazo de un limpio federalismo los políticos socialistas y comunistas, que tuvieron opinión de peso en la redacción del título constitucional del que se derivan los problemas del autónomismo.

Ajustada a Derecho, sin duda alguna, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la LOAPA, resulta, sin embargo, nada resolutoria para el futuro inmediato de la política española. El Gobierno central tendrá que proseguir, ahora ya sin posibilidad, de acogerse a paliativo alguno, su negociación con los Gobiernos autonómicos para lograr que prevalezcan, en cuanto es conveniente y necesario para la comunidad nacional, sus competencias y sus atribuciones indelegables.

La LOAPA ha pasado por el horizonte de la política española con el mismo estruendo y la misma esterilidad que una tormenta de verano. Pero es algo más que una tormenta de verano.

 

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