Autor: Olano, Antonio D.. 
   La agresión ha sido más apasionada que ideológica     
 
 Ya.    01/06/1973.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

La agresión ha sido más apasionada que ideológica

"Sábado Gráfico" publica una entrevista de Antonio D. Olano con el cardenal arzobispo de Madrid, doctor Enrique y Tarancón.

"—¿Puede explicarse o encontrar una explicación a la agresión en pancartas y verbal de que ha sido objeto su eminencia?

—Sí, claro que se explica. Si, claro que le encuentro explicación—dice serenamente—. Ha sido una cosa de tipo pasional más que ideológico. Ellos confunden mi postura. Porque mi postura no es extremista. Porque, además, yo soy conciliador por temperamento. Para mí, mantener una postura un poco, de lucha me molesta. Sí, me molesta hasta físicamente. Pero precisamente por eso sé que puedo molestar a unos y a otros. Me refiero a todos los extremistas. Entonces, resulta que estoy recibiendo los golpes por todos los lados. Me explico lo que les ocurre conmigo perfectamente. Porque si se dan cuenta de esos extremismos, verán que lo mismo le está pasando al Papa. Los extremistas de aquí, que van contra mí, van contra la persona del Papa también. Porque el Papa, como es natural, procura mantener el equilibrio en medio de esos extremismos que se están produciendo en la Iglesia y fuera de ella.

Yo pienso que, aparentemente, en el momento más difícil. Realmente, no creo que tenga tanta dificultad más que por la Incomprensión de algunos. Ellos son los que están haciendo parecer el momento más difícil de lo que es en la realidad. Esta evolución que se ha producido en nuestro pueblo ha cambiado la psicología de los españolea. No olvide nadie que este pueblo no es el de hace veinte años. Y dentro de cinco años España será diferente, porque habrá cambiado totalmente la mentalidad de los españoles. —Uno piensa que los cambios pueden ser para mejorar o para empeorar las situaciones. ¿Como será el cambio, señor cardenal?

—Según lo que se entienda por mejor o peor. Es una cosa inevitable. Va con el desarrollo del mundo y de las personas, con una cultura más o menos profunda, pero mayor de la que tenían. Con un bienestar material mayor del que disfrutaban. Y con unas costumbres distintas, porque éstas evolucionan. Así no se puede decir nunca si se cambia para mejor o para peor. Ahora, eso sí, en lo que pasa—y ahí radica nuestra preocupación—nosotros debemos procurar que el cambio sea, para mejorar. Los que nos atacan no se dan cuenta de lo que pretendemos y queremos nosotros. Por eso intentan frenar nuestra evolución. Y ese frenazo sería para cambiar a peor. Porque la evolución del mundo es una cosa que se produce fatalmente y no se puede evitar. Hemos, pues, de procurar por todos loe medios ir a mejor. —Su eminencia citó dos palabras: ideas y pasión. ¿Es negativo o positivo que todavía exista esa pasión que a veces se desborda?

—La pasión es inevitable mientras seamos hombres y, sobre todo, mientras seamos españoles. Los españoles somos fogosos por temperamento, somos un poco intransigentes en nuestras ideas. Esto es una cosa bien conocida. Y, efectivamente, en la evolución también «e han puesto de manifiesto esos defectos de los españoles. La pasión aún queda. Y, por lo tanto, el pretender evitar la pasión en España es imposible. Hay que contar con ella. Lo que hay que hacer es encauzarla, cosa que no resulta nada fácil...

—¿Cree usted que esa pasión está ya encarrilada o puede ser la misma que condujo a los desastres de una guerra civil, señor cardenal?

—Bien: en pequeños grupos, le pación puede ser idéntica a la de antes. Los grupos pequeños, por razones muy explicables, mantienen aquella mentalidad, aquella psicología de hace cuarenta años. Felizmente, la mayoría del país no está en esa situación porque ha evolucionado mucho. Y yo diría, para entendernos, que la gente se ha hecho más conservadora. Porque disfrutan de un mayor bienestar que el que tenían antes. Y su cambio de posición hacia el conservadurismo es lógico

—,• Se escandaliza fácilmente el pueblo, eminencia?

—Pues sí. Por una razón muy sencilla: el pueblo, como usted sabe, tiene una cultura elemental. Y aunque evidentemente se nota que la cultura del pueblo español ha aumentado en estos últimos años, cosa que no se puede negar, resulta que es un poco simplista. El pueblo ha visto y vivido siempre la unión de la Iglesia y el Estado. Ahora, cuando parece que la Iglesia misma quiere no separar, sino deslindar bien los campos, el pueblo no lo acaba de comprender porque creía que la unión era, un bien. Entonces Se pregunta: ¿qué pasa aquí? Porque la gente es muy apegada a sus tradiciones. Además, queda un fondo psicológico que se produce por la educación de siglos. Entonces, si no se le dan razones, no comprende el pueblo esa postura. Por el contrario, la entiende la gente inteligente, la gente culta.

Yo diría—replica el cardenal—que el cambio se debe a una fidelidad al Concilio Vaticano II. Una de las cosas que se han puesto, más en claro dentro de el es que la Iglesia debe adaptarse al mundo. Nosotros, por fidelidad al Concilio, queremos adaptarnos a esa evolución. La evolución en España ha sido más rápida, desde hace algunos años, en todos los órdenes. Hemos de prever un poco el futuro. Precisamente por eso, por fidelidad al Concilio, sentimos la exigencia ineludible de fomentar y potenciar esta evolución.

—¿La Iglesia acepta, pues, de buen grado esta socialización?

—Ya le he dicho que dé la socialización habló claramente el Papa Juan XXIII. Si la socialización se entiende bien, por una parte es positiva. El reconocer que todos somos iguales, el no admitir las clases sociales demasiado cerradas es completara ente cristiano y evangélico. Claro que si la socialización se entiende por marxismo, ya es una cosa muy distinta... Existe una filosofía diferente que no se puede admitir.

—¿ Acepta su eminencia el que se le señale o se le tache de cardenal progresista?

—¡Me sabe muy mal que me etiqueten! Yo no soy más que sacerdote. Y al servicio de la Iglesia. Y seguiré la ruta que ella me marque. Si es progresista, pues el progresismo. Si a eso lo llaman ser reaccionario, pues reaccionario. Lo que no quiero es dejarme ganar por una ideología. Porque las ideologías siempre son parciales y cerradas. Procuro entenderme bien con unos y otros, aunque "unos" y "otros" me censuren porque no soy de ellos totalmente. Todos quisieran que me pusiese a su lado...

—¿No debe entrar en ideologías, sobre todo políticas, el sacerdote?

—No debe entrar en ninguna clase de ideologías. Porque cada una tiene su cauce señalado, del que no se puede salir. Para buscar la verdad hay que hacerlo en donde esté y, parcialmente, está en todas las ideologías. Militar en una es oponerse a las demás. El sacerdote debe buscar y reconocer la verdad allí donde la verdad esté. Y en todas las ideologías hay una parte de verdad, de razón.

—Se habla, están en él anime de todos órdenes, grupos de presión religiosos que luchan por la hegemonía. ¿Los acepta?

—No. Porque incurren en el gran riesgo de tener una ideo logia y no aceptar las contra rías. ¡Ahí está su fallo!"

 

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