Autor: Saralegui, Francisco José de. 
   Deporte y sucesión     
 
 El Alcázar.    10/07/1968.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

DEPORTE Y SUCESIÓN

Pedro Rodríguez, interesante entrevistador-, ha llevado a las páginas de "Arriba" a don Vicente Gil, médico del Jefe del E;ícdo.

Primero ha hablado del boxeo y htrgo de Franco.

El doctor explica cómo el Jefe del Estado hace deporte"´a diario juega una hora de golf y tiene un horario implacable, y de cómo él, su médico, no ¡e ha hecho ninguna prohibición.

La malicia tradicional no negará una sola de estas palabras. Pero si dirá, pensaítva, que setenta y cinco años son bastantes años.

No es eso a lo que iba, sino a algo más sencillo y más humano. Y es que me tranquiliza, como subdito, que la primera autoridad del Estado se conserve en forma física y haga deporte a diario.

El sentido común y la experiencia universal acreditan el peligro de tener —en puestos de gobierno— a hombres nerviosos, sobrecargados de papeles, sin un minuto libre; reanimando su agotamiento con tabaco, alcohol o café.

El no disponer algún tiempo para el departe es muchos veces —entre hombres de profesiones liberales— indicio de desorden. Las aristocracias inglesas, que han dado al imperio tan buenos gobernantes y han creado un estilo insuperable de hacer política, siempre han tenido tiempo para el deporte y la conversación.

Los grandes problemas —como los grandes edificios— solo se ven bien desde lejos, Y así, sólo un sectario negará a Franco el haber -visto claro en tres jugadas esenciales, granadas por ampüo margen: la más clara victoria, ,el más acelerado desarrollo, la más larga paz.

Queda pendiente aún una última jugada, ya definitiva: asegurar la continuidad y la sucesión. Las líneas están trazadas. Los peones se van moviendo, con serenidad y sin pausa.

Todo está previsto en la ley. Pero en este casa, por tratarse fie la parfí-da definitiva, juago que convendría extremar la prudencia: que no hubiera necesidad de acogerse a! artículo octavo de la ley de Sucesión; que el Jefe del Estado -utilizase sus facultades previstas en el artículo sexto, "proponiendo a las Cortes ía persona que estime deba ser llamada en su dia a sucederle".

En deporte tan duro, es imprescindible el suplente. Cuanto más claro —y entrenado—, mejor.

SARALEGUI

 

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