Autor: Medina Cruz, Ismael. 
 "Nombrado para perpetuar el régimen". 
 La prensa italiana destaca el carácter de "instauración" y no de "restauración" dinástica de la designación del Príncipe     
 
 Arriba.    24/07/1969.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

ROMA: Ismael Medina

"Nombrado para perpetuar el Régimen"

LA PRENSA ITALIANA DESTACA EL CARÁCTER DE «INSTAURACIÓN» Y NO DE

«RESTAURACIÓN DINÁSTICA DE LA DESIGNACIÓN DEL PRINCIPE LA DECISIÓN DE FRANCO —DICEN LOS OBSERVADORES— NO SOLO ES MOTIVO DE TRANQUILIDAD PARA LOS ESPAÑOLES, SINO TAMBIÉN PARA LA INQUIETA EUROPA OCCIDENTAL

ROMA. (Del corresponsal tí« ARRIBA y Pyresa.)—trUn Rey para el Régimen». En este título -que encabeza d comentario de Alfredo Pieroni en «Corriere della Sera» puede resumirse la interpretación más generalizada en Italia sobre la designación de Don Juan Carlos de Borbón y Borbón para la sucesión a. la Corona de España. El discurso del Jefe del Estado ante las Cortes Españolas, la acogida que le dispensó la Cámara y el resultado de la votación nominal subsiguiente han tenido una amplia acogida en los periódicos italianos, algunos de los cuales inserían comentarios junto a una informoción bastante pormenorizada.

La Prensa italiana y los observadores politicos fijan su atención en algunos puntos que consideran los más significativos de la designación aprobada ayer por las Cortes Españolas: el carácter indiscutido de la Jefatura del General Franco y su voluntad de seguir ejerciéndola mientras viva; el carácter inequívoco de "instauración» y en ningún caso de «restauración» dinástica fue encierra la designación del Principe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón como sucesor a la Corona; el compromiso continuista que acepta el sucesor con el juramento de fidelidad, en el marco exigente de las Leyes Constitucionales del Régimee una garantía de principia sobre el traspaso pacífico del Poder, el día en que por ley natural quede vacante la Jefatura del Estado, lo que se considera no sólo un motivo de tranquilidad para los españoles, sino incluso en el cuadro inquieto de la Europa occidental.

EVOLUCIÓN

«Amenire», ideológicamente situado en la izquierda demo-cristiana, resume su impresion en unas palabras que atribuye a un joven profesor español: Don Juan Carlos «es simplemente la continuación de´ lo existente».

«Don Juan Carlos —subraya «Corriere della Sera»— tere un Rey nombrado para perpetuar el Régimen.»

En este aspecto de la cuestión todos parecen estar de acuerdo, can satisfacción o desagrado, según sean las tendencias poli-ticas de quienes enjuician. Y es inevitable y lógico. Ogo d´Andrea se vale de textos publicados tiempo atrás por periódicos "inequivocos» («New York Times» y «Le Mande») pura emitir un juicio positivo sobre la evolución líberalisadora del Régimen español. «Hemos preferido citar un comentario americano —se justifica d´Andrea— en vez de emitir un juicio personal, dada la dificultad que existe en Italia, a causa de la guerra civil española, de realizar un discurso político serio sobre el franquismo y sobre su evolución.»

CONTINUIDAD

Por razones tan complejas como artificiosas que alguna vez he intentado explicar, el hecho político español adquiere caracteres de problema político interior en Italia. En tales circunstancias, no es sólo difícil la objetividad, sino que se produce más aun una especia de chantaje político y psicológico sobre quienes, pese a su democraticidad intachable desearían plantear la realidad política españólala sin prejuicios, con pragmatismo y exenta de viejos tópicos y nostalgias insostenibles. Es lógico, pues, que algunos, cuyo enclave político es obvio¡ no se sientan felices ante la eventualidad del

«continuismo» institucional y político que atribuyen a la designación de Don Juan Carlos de Borbón y Borbón.

Alfredo Pieroni, resumiendo un criterio compartido por no pocos observadores políticos italianas, sostiene que «no obstante la institución monárquica sea en España posiblemente menos popular que en otros lugares, es casi umversalmente aceptada, como solución de traspaso y como «salida».

ESPECULACIONES

Algunos creen ver determinadas fuerzas políticas que no se resignarán a considerar que han perdido la partida, aunque su fuerza, aisladamente, la entiendan irrelevante. A este propótito se citan unas declaraciones del conde de Motrico, según el cual el nombramiento de Don Juan Carlos «no tiene nada que ver con la monarquía».

Los observadores consideran, en fin, que la designación de Don Juan Carlos de Borbón y Borbón habrá de ser acompañada, para consolidar su crédito político sucesorio y su valides como expresión de un sentimiento nacional unitario, de lo que muy sucintamente el «Corriere della Sera» llama «hacer el bien de España», y algunos medios políticos, a uno y otro lado del Tiber, definen de manera más precisa: una serie ds acciones inmediatas que aceleren el proceso de ínstitucionalización «progresista» contenido en los Principios del Movimiento.

 

< Volver