Continuidad     
 
 Arriba.    24/07/1969.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Continuidad

EN el curso de la tramitación legal del cumplimiento del artículo VI de la Ley de Sucesión, por el que el Jefe del Estado propuso y obtuvo de las Cortes Españolas la designación del Príncipe de España, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, como sucesor a título de Rey, éste pronunció sendos discursos, primero, en su residencia de la Zarzuela y, después, en las Cortes, en los que de una manera expresa reconoce como mandato de su condición: Que la fecha y significación del 18 de julio de 1936 entraña el origen de toda la legitimidad del Régimen que solemnemente ha jurado defender con su lealtad al Jefe de! Estado, artífice de dicho Régimen, a los Principios del Movimiento Nacional, piedra angular de la obra política del mismo Franco, en la que raposa !a adhe. slón y el propósito da) pueblo español, y a tas demás Leyes Fundamentales del Reino, claves todas ellas de nuestro orden constitucional, y en virtud -de las cuales y precisamente por ellas lo que el propio Caudillo llamó Monarquía del Movimien-(b Nacional/ es y será una Monarquía constitucional.

El reconocimiento de tal origen "que no debe nada al pasado, y de lo que ha sido su desarrollo político institucionalizado, puede resumirse en una palabra que es la clave de tas previsiones sucesorias: Continuidad. El depositario último de esta continuidad es, por supuesto, el pueblo español; pero su articulación jurídica y política tienen nombres concretos. Su articulación jurídica son las Leyes Fundamentales; su articulación .política, el Movimiento Nacional. Una de esas Leyes Fundamentales, la Sucesión, es ía que garantizará la continuidad automática, sin traumas físicos ni morales, en la Jefatura del Estado. El Movimiento, a su vez, es el que garantizará el cumplimiento de los fines políticos y sociales que. el Príncipe Don Juan Carlos entiende, y entiende bien, como compromiso con el país e! día que se vea llamado a dar pleno cumplimiento a nuestro mecanismo sucesorio.

La formación del Príncipe Don Juan Carlos en la España en que vive, y el magisterio que sobre esa formación ha ejercido y seguirá ejerciendo "por muchos años", como aquel expresamente manifestó ayer, Francisco Franco, son garantías adicionales de la continuidad que el pueblo español considera como su más precioso anhelo, porque sabe lo que puede esperar de él: Orden, paz, convivencia, prosperidad, esas supremamente valiosas mercancías que por tanto tiempo, en el pasado, les fueron negadas. Estamos seguros, por nuestra parte, y juzgando por sus papalabras: pronunciar en sus es telares momentos, que eí Princicipe Don J.uan Carlos sabe de la eficacia de los medios políticos y de la solidez de los medios jurídicos a los que ha sido llamado a servir, en contraste con los de una Monarquía liberal co^

mo la que analizó y sentenció como caduca y relegada al pasado el propio Jefe del Estado eri su discurso de anteayer ante ¡as Cortes.

La continuidad ha sido, .pues, asegurada en e! momento preciso en que Franco io consideró necesario y oportuno, y los instrumentos de esa continuidad están ahí, codificados —Leyes Fundamentales— e institucionaliza, dos —Movimiento Nacional—. Sobre estos soportes descansa la Monarquía tradicional, católica, social y representativa que el pueblo español se ha dado a si mismo en dos Referéndum nacionales. Motivos de sobra tenemos, pues, para depositar una sólida confianza en el futuro, despejado ya de incertidumbres, y preservado de las intrigas y maquinaciones de los grupos qué Franco denunciaba anteayer en .las mismas Cortes.

Nos hallamos, una vez culminada la tramitación legal del artículo VI de la Ley de Sucesión, tanto ante un acontecimiento previsto por las Leyes como ante un inmenso depósito de confianza en la capacidad de anticipación política de Franco y en la rectitud, prudencia y saber que ha presidido Selección dé la persona propuesta por él para sucederle en su dia y que ha merecido una ínmensamente mayoritaria aprobación por las Cortes Españolas, trasunto por su composición y naturaleza, de lo que piensa y desea nuestro pueblo.

 

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