Don Juan Carlos de Borbón, en las Cortes. 
 "Estoy muy cerca de la juventud"  :   
 "Admiro y comparto su deseo de buscar un mundo más auténtico y mejor". 
 Arriba.    24/07/1969.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

DON JUAN CARLOS DE BORBON, EN LAS CORTES

«ESTOY MUY CERCA DE LA JUVENTUD»

«ADMIRO Y COMPARTO SU DESEO DE BUSCAR UN MUNDO MAS AUTENTICO Y MEJOR»

«No puede haber un pueblo grande y unido sin solidaridad nacida de la Justicia Social»

«ESTOY SEGURO QUE MI PULSO NO TEMBLARA PARA HACER CUANTO PRECISO FUERE EN DEFENSA DE LOS PRINCIPIOS Y LEYES QUE ACABO DE JURAR»

Palabras del Principe de España, Don Juan Carlos de Barbón, en el acto de jurar como sucesar a título de Rey, lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales del Reino, ante el Pleno de las Cortes Españolas.

Mi General,

Señores Ministros,

Señores Procuradores:

Plenamente consciente de la responsabilidad que asumo, acabo de jurar, como Sucesor, a título de Rey, lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales del Reino.

Quiero expresar, en primer lugar, que recibo de Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo Franco, la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936, en medio de tantos sacrificios, de tantos sufrimientos, tristes, pero necesarios, para que nuestra Patria encauzase de nuevo su destino.

CIMIENTOS PARA EL FUTURO

España, en estos últimos años, há recorrido un importantísimo camino bajo la dirección de Vuestra Excelencia. La paz que hemos vivido, los grandes progresos que en todos los órdenes se han realizado, el establecimiento de los fundamentos de una Política Social son cimientos para nuestro futuro. El haber encontrado el camino auténtico y el marcar la clara dirección de nuestro porvenir, son la obra del hombre excepcional que España ha tenido la inmensa fortuna, de que haya sido y siga siendo por muchos años, el rector de nuestra política.

Pertenezco, por línea directa, a la Casa Real española y, en mi familia, por designios de la Providencia se han unido las dos ramas. Confío en ser digno continuador de quienes me precedieron.

SERVICIO A ESPADA

Deseo servir a mi país en cauce normal de la función pública, y quiero para nuestro pueblo: progreso, desarrollo, unidad, justicia, libertad y grandeza, y esto sólo será posible si se mantiene la paz interior. He de ser el primer servidor de la Patria en la tarea de que nuestra España sea un Reino de justicia y de paz.

El concepto de justicia es imprescindible para una convivencia humana, cuyas tensiones sean solubles en la íey y se logren dentro de una coexistencia cívica en libartíid y orden.

Ha sido preocupación fundamental de la política española en estos años la promoción del bienestar en el trabajo, pues no pueda haber un pueblo grande y unido sin solidaridad nacida de la Justicia Social. En este campo nunca nos sentiremos satisfechos.

Las más puras esencias de nuestra gloriosa tradición deberán ser siempre mantenidas, pe ro sin que el culto al pasado nos frene en la evolución de una sociedad que se transforma con ritmo vertiginoso en esta era apasionante en que vivimos. La tradición no puede ni debe ser estética: hay que mejorar cada día.

Nuestra concepción cristiana de la vida, la dignidad de la persona humana como portadora de valores eternos, son base y, a la vez, fines de la responsabilidad del gobernante en los distintos niveles del mando.

CERCA DE LA JUVENTUD

Estoy muy cerca de la juventud. Admiro en ella, y comparto, su deseo de buscar un mundo más auténtico y mejor. Sé que en la rebeldía que a tantos preocupa, está viva Ia mejor generosidad de los que quieren un futuro abierto, muchas veces con sueños irrealizables, pero siempre con la noble aspiración de lo mejor para el pueblo.

Tengo gran fe en los destinos de nuestra Patria. España será lo que todos y cada uno de los españoles queramos que sea, y estoy seguro de que alcanzará cuantas metas se proponga, por altas que éstas sean.

La Monarquía puede y debe ser un instrumento eficaz como sistema político si se saos mantener un justo y verdadero equilibrio de poderes y se arraiga en la vida auténtica del pueblo español.

A las Cortes Españolas, representación de nuestro pueblo y herederas del mejor espíritu de participación

popular en el Gobierno, lev expreso mi gratitud. El juramenta solemne ante vosotros de cumplir fielmente con mi* deberes constitucionales es cuanto puedo har cer en esta hora de la Historia de España,

CUMPLIMIENTO DEL DEBER

Mi General: Desde que comencé mi apren» dizaje de servicio a la Patria me he compro» metido a hacer del cumplimiento del debeí una exigencia imperativa de conciencia. A pe* sar de los grandes sacrificios que esta tarea pueda proporcionarme estoy seguro que "mi pulso no temblará" para hacer cuanto fuere precisó en defensa de los Principios y Leyes que acabo de jurar.

En esta hora pido a Dios su ayuda, y no dudo que El nos la concederá si, como estoy; seguro, con nuestra conducta y nuestro trabajo nos hacemos merecedores de ella.

Arriba

17

 

< Volver