Autor: Pablo, F. L. De. 
   Vienen unos tiempos de esperar y ver     
 
 La Verdad.    23/07/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 30. 

COMENTARIO POLITICO SEMANAL VIENEN UNOS TIEMPOS DE ESPERAR Y VER

LOS ESPAÑOLES VAMOS A TENER QUE SEGUIR EJERCITANDO LA PACIENCIA Y

ARRIMANDO EL HOMBRO AL PAÍS, SIN EXCLUSIVISMOS NI MARGINACIONES

En el treinta y seis aniversario del sistema político español se ha garantizado por su creador qne el relevo de sus titulares y la implantación de la monarquía instaurada se producirá con normalidad: Desde una perspectiva política, también puede concluirse que dicho relevo está protagonizado por un albacea testamentario que sinboliza la lealtad del creador del sistema y garantiza a éste la consolidación de la continuidad de su obra.

Tanto los periódicos nacionales como los extranjeros han interpretado claramente el "espíritu!" de la ley del 14 de julio pasado aparecida el 18, por la que el Caudillo dictaba "normas de aplicación de las previsiones sucesorias".

Los periódicos han asumido una vez más la tarea de interpretar para el pueblo las nuevas precisiones constitucionales, ya que los expertos y políticos permanecen mudos y no se han arriesgado a analizar ésta, no por esperada, menos sorprendente aclaración legal.

GARANTÍA DE CONTINUIDAD

Porque, en efecto, lo que se venía esperando desde hace tiempo es que se delegaran nuevas funciones en el almirante Carrero Blanco, pero muy pocos pueden ufanarse de haber previsto que, con unas precisiones constitución ales, por otra parte necesarias, se iban a lograr los mismos efectos psicológicos y políticos. El mismo lunes pasado, por la noche, más de un ministro ignoraba el exacto contenido de las dos leyes de la Jefatura del Estado, cuyo contenido, pese a estar firmadas el día 14, no se filtró en modo alguno. Para la anécdota pequeña, que confirmará la historia, dicen que sólo dos o tres ministros, además del vicepresidente, tenían referencia de las dos leyes. Se desconoce si el Consejo del Reino fue consultado o informado, pues dado que dichas normas se amparan en las llamadas "leyes de prerrogativa del Jefe del Estado; no tenía por qué dar cuenta previa a nadie de su decisión.

Aunque la ley deja abierta la posibilidad de que Franco se desprenda del carácter vitalicio de su función de presidente del Gobierno o nombre a otro vicepresidente, lo que los periódicos nacionales y extranjeros han subrayado al publicas la fotografía del almirante Carrero Blanco es que es el actual vicepresidente el elegida Desde esta perspectiva, la ley lia. echado por tierra las ilusiones inmediatas de muchas personalidades del sistema que se consideraban presidenciables, claro es que esas ilusiones pueden seguirse manteniendo por los optimistas pues quedan abiertas todas las posibilidades legales. La norma tiene la prudencia y cautela característica de todas las obras constituyentes del Caudillo; es más un gesto indicativo de su voluntad que una imposición. No se compromete con nadie. Refuerza la posición del sucesor, tres años después de su proclamación por las Cortes, al evitarle una situación delicada en el momento de hacerse cargo del poder.

Siguen vigentes las normas tfor las cuales en caso de ausencia o enfermedad del Jefe dej Estado, el Principe de España le suplirá como "heredero de la corona» en la Jefatura de] Estado y el actual vicepresidente, como presidente del Gobierno.

La clase política con cargos se considera más segura y la que carecía de ellos se dispone a reflexionar sobre su posición. Más de uno tratará de modificarla o adecuarla a la situación. Pero lo importante es que la ley completa el proceso jurídico de la sucesión en la Jefatura del Estado a través de un mecanismo automático que evitará los peligrosos vacíos de .autoridad ejecutiva en esos traumáticos momentos en que los pueblos pasan de una etapa constituyente, en la que todo está confiado al creador del sistema, a otra en la que son las instituciones, funcionando a pleno rendimiento y sin ninguna duda en cuanto a su aplicación práctica, las que deben garantizar el normal desenvolvimiento de la nación.

RESPETO A LA NORMATIVA CONSTITUCIONAL

La nueva norma prevé que cuando el vicepresidente, por cumplirse las previsiones sucesorias, acceda a la presidencia, estará en el cargo hasta que «el rey haga uso de la potestad que le otorga el artículo 15 de la Ley Orgánica del Estado o se produzcan algunas de las circunstancias que dicho artículo contempla" Es decir no hay duda de que este presidente cesaría por expirar el término de su mandato —cinco años—, o a los dieciocho días, si el rey decide cesarlo, de acuerdo con el Consejo del Reino; o bien a propuesta de éste por incapacidad apreciada por los dos tercios de sus miembros; o a petición propia, una vez aceptada su dimisión por el Jefe del Estado, oído el Consejo del Reino.

La ley respeta también la capacidad de propuesta que tiene el Consejo del Reino para cesar al presidente del Gobierno, que de hecho equivale a un control de las Cortes sobre el Ejecutivo, sobre todo si el Consejo del Reino mantiene su proporcionalidad representativa que puede ser reforzada en la futura Ley de Régimen Local.

Por último, la ley aclara una duda que se discutía a veces entre los expertos, la de si el Príncipe de España debía jurar y ser proclamado por las Cortes, no bastando, contra lo que algunos pensaban, su aceptación de sucesor. Mientras se prepara la proclamación del rey, habrá un presidente que gobierne y un Consejo de Regencia que, en nombre de don Juan Carlos de Borbón, ejercerá las funciones del Jefe del Estado. Como ya se sabe quién es el sucesor, el Consejo de Regencia no podrá ejercer las funciones que "supongan acuerdo entre la Jefatura del Estado y el Consejo del Reino, las cuales son privativas del sucesor y diferidas al momento que preste el juramento establecido». Es decir, se limitan las funciones del Consejo de Regencia a la de «reunisrse con las Cortes para recibir el juramento al rey», y se evita que durante ese delicado interregno entre la muerte del Jefe del Estado y la proclamación y la jura del rey, se perturbe éste por los aspirantes a formar parte del Gobierno.

POTENCIACIÓN DEL CONSEJO NACIONAL

La otra ley de la Jefatura del Estado por la que se establece el procedimiento de la coordinación de funciones entre los altos órganos del Estado, cubre también una laguna jue se había advertido especialmente en el asunto Matesa. Se precisa que el arbitro de las cuestiones de competencia en-tre los altos órganos del Estado es ahora el Jefe del Estado y luego el rey. Esa decisión estará basada en el juicio que sobre el contenciosa emita la Comisión Permanente del Consejo Nacional, estudiando las alegaciones de entre las partes. Dicha comisión permanente se convierte así en intérprete del principio de unidad de poder y sugeridora de las fórmulas para la coordinación de funciones entre los altos órganos del Estado; es decir, delimitadora del ámbito de actuación de los misinos. Resulta evidente la importancia constitucional que adquiere así el Consejo Nacional como garante de la aplicación de los prtncipos del Movimiento,

LA FALANGE LEAL

Los demás hechos o rumores registrados en esta última semana áe\ año político carecen de relieve ante la trascendencia de las leyes que hemos comentado. Se le quiere sacar punta a la audiencia especia) que el Jefe del Estado contedió a la primera Bandera de Castilla, con posterior invitación a almorzar por la guarnición del Pardo. • Fue un mero acto patriótico de efemérides tan señaladas, que ios veteranos leales aprovecharon para testimoniar sn lealtad, su «propósito irrenunciable de seguir abriendo al pueblo español el camino que le lleve a la cumbre de un proyecto de vida justa, pacífica y democrática», según expresó ante Franco el presidente de I» Hermandad de dicha Bandera. Sr. Sáez de las Moras. Franco se emocionó ante aquellos veteranos falangistas, y sus familias, que «dan —dijo— un nuevo respaldo popular a nuestra cruzada». V les añadió que «jamás nuestra nación ha disfrutado de una etapa tan continuada de paz y de espíritu de servicio puestos a] engrandecimiento de la misma que durante estos treinta y seis años de actuación de la Falange».

José Antonio Girón, uno de los primeros soldados de aquella bandera, subrayó ante sus cantaradas, en el almuerzo que siguió a la audiencia, que seguía teniendo «una cita con el pueblo español y con su futuro», y que «la política no puede ser jamás inmovilismo y mucho menos retirada o repliegue». Y concluyó:

«No nos asustan las aperturas porque tenemos muchas cosas que decir y porque estamos en el secreto de que España espera que las digamos».

EL CONSEJO DEL REINO

Mucho se ha comentado el segundo almuerzo del Consejo del Reino en poco menos de un mes. No parece muy apropiado un restaurante para re

PARECE QUE SOLO DOS O TRES MINISTROS TENÍAN REFERENCIAS DE LAS NUEVAS LEYES DE PREVISIONES SUCESORIAS

cibir informes o adoptar acuerdos, por Jo que, lógicamente, estas reuniones deben tener un carácter de mero intercambio de opiniones, que, sin duda, en esta ocasión girarían en torno a las dos leyes comentadas. Después unos se despedirían hasta octubre y otros hasta al próximo Consejo de Ministros de La Coruña, que se celebrará el 18 de agosto, que siempre es un pretexto para que los políticos interrumpan su veraneo y se aseguren de Que están en órbita.

El veraneo oficial se iniciará el próximo miércoles, puesto que ya está celebrado el pleno de las Cortes, el último Consejo de Ministros antes del de La Coruña y anunciado que el Consejo Nacional no se reunirá en pleno hasta octubre, con objeto de aprobar el envío al Gobierno del documento de sugerencias sobre los problemas conflictivos de la nación.

BALANCE DE URGENCIA DEL AÑO POLÍTICO

El Consejo de Ministros de ayer confirmó los rumores de que el Gobierno iba a adoptar decisiones para normalizar la vida universitaria del próximo curso, dictando decretos que desarrollan los artículos 63 j1 77 de la Ley General de Educación. Queda el veíaao por delante para digerir estos decretas que son daros pero necesarios. Habrá que esperar a septiembre para ver la reacción del profesorado y del alumnado.

Este año político que acaba ha supuesto la consolidación del Gabinete. Poco se ha avanzado en la exploración de las posibilidades dfe aplicación de algunos preceptos de la tey Orgánica del Estado que están sin estrenar. El año ha sido positivo en cuanto a asegurar el marco jurídico-político de la sucesión. Las Cortes se han ocupado más de la política de las cosas qne en la anterior legislatura. A través de las comisiones informativas y de los cientos de ruegos y preguntas al Gobierno, se ha establecido un mecanismo de diálogo entre los dos altos órganos del Estado que, si no estodo lo perfecto, que es deseable, comienza a crear unos usos de relación entre ambos que a la larga beneficiarán al ciudadano.

Los viajes del Príncipe y el Sr. López Bravo están presentando una imagen más joven y dinámica del país en el exterior. Los mismos problemas que existían e;l año pasado en nuestras relaciones exteriores siguen en la actualidad, algunos agravados, aunque en vías de negociación.

El Consejo Nacional no halogrado todavía consolidar su posición dentro del sistema. Su lento y silencioso caminar no contribuye a despertar nuevas pasticipaciones activas en el desarrollo político del Movimiento.

Se ha retrasado ese desarrollo en lo qué respecta al cauce orgánico sindical y no hay esperanza que la Ley de Régimen Local pueda entrar en vigor antes del próximo año, por lo menos, antes de que tenga lugar la renovación de los Ayuntamientos: aunque se ha dicho esta semana por el presidente del Tribunal Supremo que en otoño se espera que el anteproyecto de Ley Orgánica de la Justicia st eleve al Gobierno para que lo envíe a las Cortes, el hecho es que dicho proyecto, que lleva ya su retraso, está todavía muy verde, tan verde como que en el otoño vaya la Comunidad Europea a suscribir con España un acuerdo ampliado que realmente nos compense de ios perjuicios de esta ampliación de la Comunidad.

Vienen unos tiempos de esperar, y ver. Los españoles van a tener que seguir ejercitando la paciencia y arrimando el hombro al país, para lo que es necesario que se cuente con toda la ciudadanía, sin exclusivismos ni marginaciones de nadie, porque todo esfuerzo va a ser poco para responder al cambio social que trae nuestro tiempo.

F. L, DE PABLO

 

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