Los perfiles y las responsabilidades de la transición     
 
 ABC.    29/07/1975.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. MARTES. 29 DE JULIO DE 1975. PAG. 3.

LOS PERFILES Y LAS RESPONSABILIDADES DE LA TRANSICIÓN

El país, no sólo el llamado oficial o aquel a quien se califica como real, sino el país entero, el único que existe, es muy consciente de que vivimos días cercanos a la transición, los más importantes y decisivos que desde 1936 baya conocido la historia española.

El hecho es de una evidencia cegadora, hasta para aquellos que de una u otra manera parecen no querer obrar consecuentemente con tan ineludible condicionamiento. Hoy, al filo del descanso veraniego de 1975, todos los españoles que tienen uso de razón política saben que el futuro se aupa sobre tan trascendental hecho.

Plantear correctamente un problema es, se ha dicho muchas veces, empezar a resolverlo. Ante tales circunstancias no será ocioso, además, apelar al criterio y a la responsabilidad que compete a nuestros más eminentes compatriotas. A todos: a los intelectuales, por su magisterio; a los hombres destacados en tareas empresariales, porque se necesita de su participación activa para el mantenimiento y desarrollo de un «status» económico, alcanzado, no sin dificultades, en las últimas décadas; a los profesionales, porque de siempre han constituido el estamento más destacado de las imprescindibles clases medjas; a los líderes obreros, por su trascendental y delicadísima misión de conductores de la gran mayoría laboral del país; a los artistas, a los creadores, porque de su imaginación florecerá la España del mañana; a todos, absolutamente a todos.

Conscientes de todo ello queremos abrir las páginas de A B C a cuantos tengan algo que decir. Esa es la fundamental misión de un medio informativo de engarce de opiniones, como el nuestro. Deseamos, porque de lograrlo quedaría cumplido un importante deber, que nuestros espacios sean tribuna de un sano pluralismo. No cerraremos nuestras columnas a nadie, sino a aquellos que deseen la subversión, deshacer lo conseguido, arrancar desde cero o boicotear el futuro. Caben, cabrán, jóvenes y maduros. Más aún: es, nos parece, imprescindible que se expresen las mujeres y los hombres que hoy conviven en el solar patrio y desean un futuro en paz.

Nuestra meta en este llamamiento es muy clara: ofrecer al gran público un esfuerzo para preparar entre todos el camino de la transición en justicia y libertad. No se trata del inocente juegü de poner fechas ni plazos a nada, ni propugnar utopías. Se pretende alcanzar un co-nocimieato maduro y válido del estado de nuestra sociedad, de sus problemas, de los medios con que cuenta para resolverlos, de sus aspiraciones y esperanzas y de los peligros que pueden surgir, que van a surgir, en el camino. Un conocimiento obtenido y expresado, además, por la propia sociedad. Queremos, de esta suerte, contribuir a formar un estado de opinión cada ve* más proclive a la consolidación, constructiva y en profundidad, de un Estado de Derecho.

_ Si nuestra llamada a la sociedad española, encuentra eco en ella nos daremos por satisfechos. Porque será -señal de que existe la solidaridad necesaria para, dentro del respeto mutuo, enfrentarse, decidida y decisivamente, con el porvenir. Será señal, sencillamente, de que estamos vivos.

 

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