El futuro empezó en 1936     
 
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El futuro empezó en 1936

Don Gonzalo Fernández de la Mora, ministro de Obras Públicas, dice en "A B O":

"Sólo está socialmente vertebrado el pueblo que evoluciona de modo homogéneo a partir de aquella idea de Ja patria y de la convivencia que se ha demostrado fecunda. Es, en cambio, una nación tarada la que pone en permanente tela de juicio su destino y se entrega a los vaivenes del doctrinario de turno. Las sociedades impúberes viven a la deriva del demagogo, mientras que las maduras imponen sus categorías incluso a sus metafísicos, como es el caso del empirismo sajón y del idealismo alemán. La continuidad, la estabilidad y, por tantOj el rendimiento histórico de un pueblo dependen de la solidaridad en torno a unas esencias nacionales.

A lo largo de tres centurias, los españoles—los poetas y los soídados, Jos gobernantes y los pensadores—, unidos en el espíritu de J492, describieron una de las trayectorias más altivas y brillantes del género humano. A principios del siglo XIX se escindió la conciencia nar clona!, y la etapa que los do-ceañistas se imaginaban triunfal dialéctica de las luces se convirtió en "vía crucls" patrio. Durante la época de las revoluciones, España, dividida, mimética y pendular, no fue capaz de hacer la suya propia hasta 1936. El espíritu del 18 de julio debe ser a nuestro país lo que el de 1789 a ios Estados Unidos, es decir, un fundamento irreversible.

La revolución americana sobrevivió a Washington, la francesa a la Convención, la rusa a Lenin y la lusitana a Salazar. Con aquellos hombres empezó, para sus respectivos países, el futura. De análogo modo, no habrá postfranquismo, sino franquismo después de Franco, Los que llevan nada menos que treinta y seis años desahuciando al Estado del 18 de julio, se seguirán equivocando durante el resto de sus vidas, que deseo longevas. Cuantío las instituciones son adecuadas y robustas, perduran después de la desaparición de quienes las alumbraron. Y ésa es la suprema plo-ria del estadista.

El espíritu del 18 de julio, hoy concretado en las Leyes Fundamentales y en !a tradición política del régimen, no sólo es el inspirador del tercio (Je siglo español de mayor orden, más desarrollo y más justicia social, sino que es la garantía de Ja contimridad de todo eso: es el logro pasado y el cauce del mañana. Por ello está hoy más realmente arraigado tjue nunca a pesar de que la inmensa mayoría no hicimos la guerra que lo configuró. Y no sólo lo queremos como respuesta al reto de hoy, sino como yunque del futuro, como categoría de España. Consolidemos el Bsta^ do más eficaz que heñios tenido en la edad contemporánea, el que ofrece un nuevo siglo de oro."

 

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