El nuevo presidente del Gobierno. Consejo del Reino: siete horas para deliberar. 
 Adolfo Suárez, Federico Silva y Gregorio López Bravo formaron la terna     
 
 El País.    04/07/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ELPAIS, domingo 4 de julio de 1976

EL NUEVO PRESIDENTE DEL GOBIERNO

Consejo del Reino: siete horas para deliberar

Adolfo Suárez, Federico Silva y Gregorio López Bravo formaron la terna

Adolfo Suárez, Federico Silva y Gregorio López Bravo fueron los nombres qué, tras siete horas de

deliberación y, al parecer, varias rotaciones, eligieron los consejeros del Reino como componentes de la

terna que fue elevada al Rey a media tarde de ayer por el presidente del Consejo, Torcuato

FernándezMiranda.

Tras cerca de siete horas de deliberación, el Consejo del Reino elaboró por fin la terna de la que el Rey

designó presidente del Gobierno. Estoy en condiciones de ofrecer al Rey lo que me ha pedido dijo el

presidente del Consejo, Torcuato Fernández-Miranda, al finalizar la reunión de la mañana de ayer que

duró tres horas y veinte minutos.

El señor Fernández-Miranda, con gesto de satisfacción, añadió que iba a ponerse en contacto telefónico

con e! Rey —cosa que hizo minutos después desde su despacho de presidente de la Cámara1- y que a

primera hora de la tarde se desplazaria *i La Zarzuela paii* entregar al Monarca las actas —resumidas de

la reunión y la lista de los tres nombres elegidos por los consejeros.

Cada cual ka man¡festado su opinión, contestó el señor Fernández-Miranda a una pregunta sobre si había

habido unanimidad, añadiendo que se sentía satisfecho porque cada uno de ellos había cumplido con sii

deber. El presidente manifestó también que las deliberaciones se habían llevado en un clima de gran

cordialidad y respeto mutuo, indicando que el Consejo había funcionado tal y como corresponde a un

organismo de este tipo.

Los consejeros que salieron a continuación del presidente —á excepción del señor Girón, que fue el

primero en abandonar la sala de reunión sin detenerse a hablar con los periodistas— se negaron a hacer

ningún tipo de declaración, alegando el carácter secreto de las deliberaciones, pero en sus rostros se

reflejaba cierta satisfacción.

Enrique de la Mata, secretario del Consejo, fue abordado por los periodistas minutos más tarde, pero

laminen se negó a hacer ningún tipo de comentario en torno al tema. Sus respuestas fueron evasivas y de

sus palabras tan solo pudo desprenderse que se había elaborado un acta —resumida— de las

deliberaciones, que sería entregada al Rey por el presidente del Consejo.

La reunión de ayer —tras más de seis horas de deliberaciones el día anterior— comenzó a las once menos

veinte de la mañana y a ella asistieron los dieciséis consejeros.

Sólo se produjo un breve descanso a media mañana en el que les fue servido un refrigerio. Al finalizar la

reunión —dos y cinco de la fárdelos consejeros abandonaron el palacio de las Cortes, sin detenerse en el

bar o los pasillos y disculpándose con una sonrisa ante las preguntas de los informadores presentes. Sólo

permanecieron en las Cortes, el presidente —que se comunicó telefónicamente con el Rey— y el

secretario del Consejo, señor De la Mata, quien, al parecer, estuvo redactando el acta de las dos sesiones.

Torcuato Fernández-Miranda abandonó las Cortes a las tres menos cuarto de la tarde y, tras almorzar en

su domicilio, se trasladó al palacio de La Zarzuela, donde llegó a las cinco menos cuarto de la tarde.

A esas horas aún no se había confirmado cuál era la verdadera terna elevada al Rey. Desde que nnalirú la

reunión del Consejo, comenzaron a circular con gran intensidad dos ternas distintas: una, la que se daba

como segura, estaba formada por José María de Areilza, Adolfo Suárez y Federico Silva; la otra, que

circuló especialmente en medios sindicales, la integraban los dos últimos citados, junto a Gregorio López

Bravo.

El gran sigilo con que se ha seguido la elaboración y posterior composición de los tres posibles

presidentes, fomentó ayer el que, hasta en círculos generalmente bien informados, se dudase hasta

ultimísima hora sobre la auténtica composición de ¡a terna. A diferencia de ocasiones anteriores —junio y

diciembre de 1973— en que la composición de la terna se supo de inmediato y hasta el nombre del que

sería nombrado presidente —Carrero y Arias, respectivamente— en esta ocasión las filtraciones fueron

mínimas y las contradicciones entre los posibles componentes de la terna persistieron durante varias

horas.

Las agencias informativas fueron dando, sucesivamente, alo largo de la tarde, ternas distintas. Cifra, qué

fue la primera en avanzar nombres, dio como seguros los nombres de Areilza, Suárez (Adolfo) y Silva.

Seguidamente Pyresa, citaba, junto a esta terna, de la Suárez, López Bravo y Silva. Europa Press insistiría

sobre esta última, combinación.

Cuando poco después de las seis de la tarde se conocía el nombramiento de Adolfo Suárez como nuevo

presidente del Gobierno, en algunos círculos, en los que había figurado el nombre de Areilza como

candidato con más posibilidades, produjo cierta sorpresa. El hecho de que el nombre del conde de

Métrico figurara, desde los primeros momentos como componente de la terna, fue uno de los factores que

provocó esta interpretación.

 

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