Adolfo Suárez, nuevo presidente. En la presentación de la ley de asociación política. 
 "Nos empeñaríamos en una ceguera absurda si nos negásemos a ver el pluralismo"     
 
 ABC.    04/07/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

ABC. DOMINGO 4 DE JULIO DE 1976. FAG. 7

ADOLFO SUAREZ, NUEVO PRESIDENTE

"EN LA PRESENTACIÓN DE LA LEY DE ASOCIACIÓN POLÍTICA NOS EMPEÑARÍAMOS EN

UNA CEGUERA ABSURDA SI NOS NEGÁSEMOS A VER EL PLURALISMO" (Adolfo Suárez)

Ei pasado día 9 de ¡unió, el entonces ministro secretario general del Movimiento, don Adolfo Suárez,

pronunció ante e! Pleno de ¡as Cortes Españolas un importante y clarificador discurso sobre e/ proyecto

de ley de Asociación Política que ¡tía a ser votado en aquella sesión.

Publicamos a continuación /os párrafos más sobresalientes do aquel discurso por lo que tienen de

expresión de Aa filosofía política de! señor Suárez &n un tema de tanta trascendencia y actualidad como

&! de los partidos políticos.

«El proyecto de ley cuyo futuro vals & decidir cosí vuestro voto es, sin duda, pieza fundamental en el

perfeccionamiento de las relaciones políticas de los españoles entre si, paso decisivo hacia la

sociedad democrática que perseguíamos, y algo mucho más Importante: pretende dar respuesta actual

a las demandas de nuestra sociedad.»

«El Gobierno, gestor legítimo en este memento histórico, tiene la responsabilidad de poner en marcha

los mecanismos necesarios para la consolidación definitiva de «na democracia moderna.»

«No frenemos puesta nuestra atención únicamente en los mandatos constitucionales, sino también en

la realidad apremiante de nuestro pueblo, en eJ empeño de ofrecer una nueva ocasión a la libertad que nos

lleve a una convivencia estable y en la ilusión de romper, de una vez por todas, los círculos viciosos

de nuestra Historia.»

«Si contempladnos la realidad nacional con una mínima sinceridad, hornos de convenir en

que, además del pluralismo teórico, existen ya fuerzas organizadas. Nos empeñaríamos en una

ceguera absurda si nos negásemos a verlo. Esas fuerzas, llámense o no partidos, existen como

hecho público.»

«El Estado debe ser neutral ante los partidos si quiere ser justo, pero no puede desconocer su existencia.

Los fines del partido son muy específicos y no es el menos importante eí acceso al Podar,

«Xo se pueden hacer verdaderas declaraciones de libertad política si los derechos de reunión, expresión,

manifestación y asociación sólo están proclamados en normas constitucionales, pero no tienen la garantía

última de su ejercicio.»

«En los pueblos de España se cumplen hoy las condiciones necesarias paira que el pluralismo sea

Integrador y no dísgregador.»

«Si tener opiniones diversas es un hecho normal, consustancial a la persona, ¿por qué nos hemos de

encerrar en la búsqueda de la uniformidad?»

«El pluralismo, debidamente ordenado y debidamente lícito, debe rendir a la sociedad española en estos

momentos de afirmación de la Monarquía el gran servicio de propiciar la paz civil basada en el

entendimiento y en la colaboración, aunque sea duramente crítica de todas las fuerzas sociales.»

«El Gobierno piensa que, una vez lograda la solidez del Estado y superados los tiempos en que era

forzosa la restricción de algunos derechos, la integración no puede darse sin libertad política, 7 que esa

libertad política pasa necesariamente por el derecho a la libre asociación. La solución ea sencilla:

socializar la política.»

«No se traba de hacer declaraciones solemnes, pero estériles, sino de construir un instrumento útil para la

canalización de la variedad. Sabernos que con ello estamos levantando el edificio de la concordia

nacional.»

«ta palabra democracia, cuando «sincera, como pretende serlo aquí, sólo persigue el mayor beneficio de

la comunidad nacional.»

«Frente a los inconvenientes que razonablemente les hemos opuesto (a los partidos) en los últimos años

de nuestra historia, ahora su presencia pública —salvo los radicalismos a los Que contempla otra ley—

se convierte en un factor de agrupación de opciones que permite la existencia de los partidos, pero

elimina, en origen. el riesgo de la partitocracia.»

«La reforma, en cuyo espíritu esta ley se inserta, ha de ser coherente y legitimada por la voluntad del

pueblo, en lo constitucional; democrática y pluralista, en lo político: flexible, ágil y eficaz, en lo

administrativo! racionalizadota y transformadora, en lo económico; pactada y responsable, en lo social, y

occidentalistas t fiel a nuestra tradición histórica, «n lo qofc! atañe a nuestras raíces v a su proyección

exterior.»

 

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