Salir del estancamiento     
 
 Informaciones.    02/07/1976.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

SALIR DEL ESTANCAMIENTO

CON rapidez y decisión políticas propias de una operación madurada con gran estilo político, el Rey don

Juan Carlos ha iniciado ayer el relevo del jefe del Gobierno anterior a la Sucesión. La causa del cese de

don Carlos Arias no hay que buscarla, sin embargo, en la circunstancia de haber sido escogido para el

cargo antes de la coronación, sino en la incoherencia política entre los objetivos democratizadores

asumidos por la Monarquía y la falta de empuje reformista por parte del presidente del Gobierno

Iras la sucesión, la continuidad del señor Arias al frente del Gobierno quedaba obviamente condicionada

por la voluntad y capacidad del presidente para asumir y concluir una transición política desde la

legalidad hacia la democracia; gradual y con orden, pero clara, decidida, rápida y tendente a articular los

mecanismos que permitan en la práctica una Monarquía democrática y representativa.

Pues bien, los evidentes méritos personales y la manifiesta voluntad de servicio de don Carlos Arias no

pudieron evitar que terminara por personificar las contradicciones, incoherencias y limitaciones de una

reforma sujeta a numerosas ambigüedades, cortapisas y frenos.

Quien tenía que ser motor de una reforma decidida pareció a veces sensible a impulsos provenientes de

centros de resistencia a la reforma El último discurso del presidente saliente abrió un foso entre éste y la

oposición globalmente, hecho que, por otra parte, revelaba también mayor contradicción con posturas

más liberales dentro del Gobierno. Ya en los últimos meses, los rumores constantes de crisis ministeriales

y el clamor en favor de una clarificación, hacía inevitable y deseable la constitución de un nuevo

Gobierno.

La aceleración de la crisis económica ha venido a sumarse a una situación política incierta. Entre

Gobierno y oposición aumentaban las distancias, en vez de tenderse puentes. La reforma política se venia

perfilando con lagunas y carencias que la ponían en entredicho y que ya hacía prever una segunda ola de

reformas, una ((reforma de la reforma». La lentitud, en fin, amenazaba convertirse en un factor peligroso

de inestabilidad política y de erosión de la misma institución monárquica. Mientras, los problemas reales

del país están a la espera, insostenible, de que se definan unas formas válidas de convivencia democrática.

La decisión de don Juan Carlos es coherente con e] cuadro político y tiende a desbloquear la situación de

«impasse». Había que terminar rápidamente con el peligro de que la división en el seno del Gobierno, las

ambigüedades y contradicciones de la política Arias terminaran por extenderse a instituciones básicas que

son garantía de convivencia y orden. Téngase en cuenta, finalmente, que no se trata de la simple

sustitución de una persona por otra aún desconocida. Se trata de que el nuevo presidente y su Gobierno

asuman plenamente la búsqueda de una solución democrática para España, claramente señalada en el

discurso de la Corona.

Se barajan nombres y se alude a la eventualidad de una personalidad militar. No es esto lo decisivo. Lo

importante es que, mi. litar o civil, la persona que asuma la Presidencia del Gobierno se proponga sacar

rápidamente al país de una situación de estancamiento. Su misión no será ocupar un sillón durante un

prolongado período de tiempo, sino concluir una reforma profunda y rápida, destinada a proporcionar un

cuadro institucional representativo, condición para lo estabilidad política

 

< Volver