Autor: Oliveros, Santiago. 
   La Seguridad Social: un impuesto más para los españoles     
 
 Ya.    03/06/1973.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La Seguridad Social: Un impuesto más para los españoles

Santiago Oliveros dice era "Nuevo Diario":

"Para España, en 1969, e1

92,3 por 100 de los ingresos familiares provenían de 1» remuneración de factores de producción. Para el mismo año, este concepto representaba en Francia el 80,4; en Italia, 82,8, y en Alemania, el 82,5 por 100, porcentajes todos ellos muy inferiores al de nuestro país; ello equivale a decir que el volumen de transferencias percibido por las familias en estos países es, en valores relativos, más del doble de lo que las nuestras perciben. Matizando más este hecho, se observa que esta diferencia viene originada fundamentalmente por el concepto "Prestaciones de la Seguridad Social", que si bien en España representa el 5,6 por 100 de los ingresos de las economías familiares, en los países citados anteriormente supone un 16,9, un 14 y un 12,6 por 100, respectivamente.

APORTACIÓN DE LAS ECONOMÍAS DOMESTICAS

El contraste que nos ofrecen estas cifras no sería tan sorprendente si análogas diferencias se reflejaran en la otra cara de la moneda, es decir, en la vertiente de la utilización de los recursos. Una de las partidas en las que se realiza el gasto de las economías domesticas es la denominada "Cotizaciones a la Seguridad Social"; en la misma consideramos conjuntamente la contribución d« los trabajadores y de las empresas, ya que, en definitiva, son recursos que se detraen íntegramente de las economías domésticas.

Aun siendo el porcentaje que destinan las familias al pago de este concepto menor en España que en los demás países a que antes hicimos alusión, un hecho nos parece digno de resaltar: el volumen total d« prestaciones en nuestro país es menor que el de las cotizaciones. Esta circunstancia no se registra ni en países altamente industrializados de Europa ni tampoco en aquellos que poseen un nivel de desarrollo similar e incluso inferior a1 nuestro, como es el caso d« Turquía, de Grecia y de Portugal.

Parece, por tanto, que nuestra Seguridad Social también "es diferente", ya que detrae de las familias españolas una cantidad superior a la que de forma directa hace revertir a las mismas. Tal hecho, considerado desde un prisma social, no parece encajar demasiado con los fines que en teoría persigue, puesto que, como mínimo, las prestaciones deberían ser iguales a las cotizaciones.

PRESTACIONES Y COTIZACIONES

La diferencia entre prestaciones y cotizaciones—siempre negativa en «1 caso español— representó en 1971 un 2,6 por 100 de los ingresos de las familias. ¿Podría decirse que ese año se ha gravado a los españoles con un impuesto directo adicional del 2,6 por 100 sobre sus ingresos?

Estos resultados que hemos obtenido de la contabilidad nacional son reflejo de la estructura financiera de la Seguridad Social española, en la que la participación cuantitativa del Estado es muy escasa: basta considerar que la misma representó tan sólo, en 1971, alrededor del 5 por 100 de los recursos. En Alemania e Italia el Estado participó con el 37 por 100, y en Francia, con e] 30 por 100.

Un cambio en el sistema de financiación de la Seguridad Social se podría defender con base esencialmente en los negativos efectos que el actual ejerce sobre la estructura de coste de producción de las empresas, lo que constituye una fuente permanente de tensiones inflacionistas en el conjunto de la economía; la fuerte detracción que se lleva a cabo de los ingresos de los asalariados y, por tanto, el escaso grado de equidad del mismo, sería un segundo argumento, de no menos fuerza que el anterior."

rrenos en el polígono industrial de Manoteras, para montar allí loa nuevos instalaciones, que serán inauguradas en fecha próxima.

PROBADA EFICACIA Ante la necesidad de proceder a una renovación de la actual flota, superior a doscientos microbuses, donde las averias empiezan a ser frecuentes, la empresa afirmó que no podía renovarlos sin la seguridad de que en 1915 se prorrogue la concesión de las cinco primeras líneas que le fueron adjudica" das, y en 1976, de las otras cinco. En este caso, venía a decir, el gasto de los nuevos vehículos no podrá ser amortizado. Aunque, al parecer, los deseos de la E. M. T. no son muy favorables a que se renueve la concesión, nos hemos puesto en comunicación con el señor Díaz Ferrán, que nos ha manifestado lo siguiente:

"Hasta el momento no hemos solicitado de tina manera formal la renovación de la concesión, pero tenemos la esperanza de que asi se haga por haberse demostrado que, en este caso, la empresa privada puede cubrir con eficacia el servicio. Además, continuamos dispuestos a cumplir con todas las condiciones que nos ponga el Ayuntamiento. De cualquier forma, da no renovarse automáticamente la concesión, lo más lógico seria convocar de nuevo un concurso publico, concediendo un justo derecho de tanteo a Trainco, por la razón antes expuesta, ya que las empresas públicas encuentran su rogón de ser únicamente en aquellos casos en que la iniciativa privada no puede acudir."

No obstante la dificultad de amortizar toda una flota en el plago de dos años, el propósito de la actual empresa es adquirir nuevos vehículos poco a poco. En este sentido, durante el próximo verano entrarán en servicio varios microbuses nuevos, mejor equipados que los actuales y para los que se estudia la instalación de un sistema de aire acondicionado."

 

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