Autor: Carandell, Luis. 
   Júbilo en Cebreros     
 
 Cuadernos para el Diálogo.    10/07/1976.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Júbilo en Cebreros

Luis CARANDELL

El pueblo de Cebreros, en la sierra de Ávila, ya no es solamente conocido por sus vinos.

La reciente disignación de don Adolfo Suárez ha puesto de actualidad a esta pequeña villa abulense.

Allí nació el nuevo presidente del Gobierno.

Escasamente industrializado, Cebreros vive de una agricultura explotada en régimen de minifundio y con

escasas posibilidades de mecanización. El producto fundamental es el vino que hoy se paga a los

agricultores, asociados en cooperativa, a precios muy bajos. Hay tierras abandonadas y mucha gente

emigra. Que ahora, uno de sus hijos haya sido nombrado presidente del Gobierno se na recibido en

Cebreros con entusiasmo indescriptible. Al evocar los recuerdos infantiles de su amigo Adolfo, como le

llaman, los vecinos no dejan de mencionar los problemas de su pueblo: "A ver sí hacen ahora el

polideportivo", "¿Qué hay de la escuela de Formación Profesional ya concedida?", "No tenemos

gasolinera"..

"Fábrica de alcoholes**

"Anda, hay que ir a casa, que ahora sale Adolfo por la tele", le decía una señora a su marido mientras

estábamos en el Bar Castilla a la hora del aperitivo, tomando el excelente clarete de Ja tierra y charlando

del acontecimiento. "Aquí es Adolfo para todos", decía uno de los que estaban conmigo. Otro tiraba de

cartera sacaba la copia de una carta y tapando el contenido con la mano me mostraba el encabezamiento

que decía: "Amigo Adolfo", añadiendo: "Para que vea que no le engaño".

Ignoro cómo habrán reaccionado la comunidad Europea, la OTAN, el Senado norteamericano o la

opinión pública española ante la designación del hasta ahora ministro secretario general del Movimiento

como presidente del Gobierno. Lo único que puedo asegurar es que en el pueblo de Cebreros, provincia

de Avila, la noticia se ha recibido con desbordante júbilo.

El domingo hubo fiesta por todo lo alto en la plaza mayor. Se sacaron pellejos de vino, el famoso vino de

Cebreros, y se repartió gratuitamente a todo el pueblo. El lunes fue declarado festivo por el

Ayuntamiento. La gente estaba en la calle y por la tarde hubo baile en la plaza "amenizado por conjuntos

de fuera". En uno de los bares de la plaza, el Bar Talín, podía leerse, en la pizarra de las quinielas:

"Cebreros con Adolfo Suárez y con España".

La casa donde nació el desde hoy más ilustre de los hijos de esta villa (otro es el señor Viola Sauret,

alcalde de Barcelona, que nació en Cebreros cuando su padre era registrador de la propiedad en el pueblo)

se encuentra en la calle de Calvo Sotelo, en el lugar que la gente denomina "el puente", donde la carretera

cruza un pequeño arroyo. La casa envejecida y cerrada ahora, es de estilo hidalgo rural y tiene adosada

una construcción en cuya fachada puede leerse aún una borrosa inscripción: "Fábrica de Alcoholes".

"Es muy cebrereño"

La casa y el edificio de la fábrica pertenecen a la familia materna del señor Suárez. Aquí se elaboraba

según me dijeron en el pueblo, el Anís González, que llego a adquirir reputación en esta comarca

abulense. La familia paterna procedía de Galicia. El abuelo llegó a Cebreros como secretario de Juzgado

y su hijo, don Hipólito, casó con doña Herminia González "una mujer muy guapa", me dijo una señora.

La abuela materna muñó a principios de este año, al cumplir casi el centenar.

Por lo que pude deducir de la conversación que sostuve el otro día con varias personas, los propietarios

del Anís González debían ser gente conservadora, muy religiosa, y doña Herminia debió comunicar al

hijo el sentimiento de religiosidad que todos le reconocen. Es don Adolfo según me dijeron, gran devoto

de la Virgen de Valsordo, patrona del pueblo, y acude con frecuencia a las romerías que en honor de esta

advocación se celebran. Que sea o no "medio del Opus", como alguien me aseguró, es cosa que habrán de

discutir los hermeneutas a la luz de la política que vaya a realizar.

El padre, don Hipólito, en cambio, aparece a los ojos de la gente del pueblo, como hombre liberal, casi de

izquierdas. Me decía alguien: "Sé que entre mi familia, que era de derechas y la suya, había diferencias

políticas". Después de unos años de estancia en Cebreros, la familia de don Hipólito Suárez se trasladó a

Ávila, donde él ejerció como procurador de los Tribunales, y posteriormente a Madrid. Actualmente

residen en la capital, aunque acuden frecuentemente a la región de Cebreros pues poseen un chalet en la

localidad de El Tiemblo a pocos kilómetros de su pueblo.

"Es muy cebrereño", me decía un hombre mientras me contaba de cuando e! pueblo decidió nombrarle

presidente de honor de la sociedad Cultural Deportiva Cebrereña desde su fundación. Y me describía la

emoción con que el ahora presidente había recibido de manos de la junta, cuando él era director general

de Radio y Televisión un zorro disecado y la placa con que le obsequiaron.

 

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