Autor: Conte, Rafael . 
 Desde París. 
 Suárez por Areilza     
 
 Cuadernos para el Diálogo.    10/07/1976.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

DESDE PARÍS

Suárez por Areilza

Rafael CONTÉ

Esta es la primera frase que se repite frecuentemente en los comentarios y reacciones habidos en Francia

ante la primera crisis gubernamental de la Monarquía española. Otra pregunta es más significativa: "¿Por

qué se ha cesado a Arias Navarro?". Silencio, mientas tanto, en las esferas oficiales. El Gobierno francés

no comenta los cambios en los Gobiernos de terceros países. En resumen: sorpresa y desconcierto. Se

señala la juventud del nuevo primer ministro, y algunos le presentan como un "hombre joven". Otros, por

el contrario, estiman que la Falange vuelve al poder, o el "bunker", o los técnicos del Opus Dei.

Cuando se forme el nuevo Gobierno, se concretarán los comentarios. Por el momento, la figura de Adolfo

Suárez es desconocida en el extranjero. El nuevo primer ministro carece, al mismo tiempo, de una

doctrina personal que otorgue criterio a los observadores. Y tampoco su biografía sirve para aclarar los

juicios. "Oscuro funcionario franquista", le denominan sus adversarios. "Un liberal de la última hora",

dicen observadores que le son favorables. El día de la crisis de Arias todos los comentarios coincidían en

que se trataba de una iniciativa del Rey; el nombramiento de Suárez también lo es, desde luego; pero la

mayoría estiman que las cosas no han cambiado.

Uno de los más entendidos fue el conocido escritor y periodista Jacques Guilleme-Brulon, editorialista de

"Le Fígaro". Buen conocedor de nuestro país, conservador, anticomunista, protestante, hispanista, sus

artículos durante varios meses han sido los más elogiosos que se han publicado en Francia sobre la

Monarquía española. El sábado día 3 hablaba de "la apuesta razonada de Juan Carlos": "Hemos pasado de

la transición a la sucesión. Juan Carlos se ha cansado de ambigüedades y tergiversaciones de su primer

ministro, y piensa que la democracia es urgente". "El Rey ha escuchado a su padre", proclamaba el mismo

sábado el prestigioso "Le Monde".

Día y noche

Pero al día sucedió la noche. El lunes 5, "Le Figaró" se desmelenaba contra e! nombramiento de Adolfo

Suárez: España, casi unánime, contra el primer ministro. "Estupefacción, decepción, indignación".

El artículo tronaba como un apocalismo pequeñito: "Como el rayo... Juan Carlos ha cambiado un caballo

tuerto por otro ciego. Adolfo Suárez no tiene nada de liberal", y está ligado al Opus Dei. "España sale de

Scyla para entrar en Caribdis. Se trata en realidad de una revancha, de un progreso de la fuerza del

"bunker" y de los Bancos". España entra en el interior en una era de inestabilidad y en el exterior se aleja

el espejismo del Mercado Común".

El diario de extrema izquierda "Rouge" es mucho más moderado. Ciertamente habla de la continuidad del

franquismo, pero intenta explicar las razones del Rey, preocupado por no romper con esa continuidad: "El

Gobierno Suárez será un gobierno de transición más dócil al Rey y a sus consejeros y que no supone un

artilugio al ´bunker´". A continuación, una frase de Camacho: "Que no nos obliguen a los españoles a

pensar que es necesaria una República para llegar a la libertad".

También han sido moderados los observadores "L´Aurore" y el independiente "Le Quotidien de París".

El primero reconoce que la noticia puede desconcertar: ¿puede un falangista ser evolucionista? Adolfo

Suárez en persona ejemplifica esa afirmación: "Encarna esta evolución y es un hombre

 

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