Encuesta. 
 La oposición, pesimista; la derecha, exultante     
 
 Cuadernos para el Diálogo.    10/07/1976.  Página: 24-25. Páginas: 2. Párrafos: 32. 

LA OPOSICIÓN, PESIMISTA

La oposición democrática tanto de derecha como de izquierda ha acogido el nombramiento de Adolfo

Suárez con estupor y preocupación, mientras la derecha integrada en el Régimen se muestra exultante.

Para Raimundo Fernández-Cuesta es "una garantía"; para Gregorio López Bravo, "una elección

excelente"; para muchos miembros de la oposición significa el pacto del Opus Dei y de la burocracia del

Movimiento. En palabras de Ramón Tamames se trata de un "error histórico" que, según Zavala, supone,

en definitiva, el triunfo de la política inmovilista. Varios de los encuestados coinciden en resaltar la

importancia que, a su juicio, ha tenido la influencia del presidente de las Cortes y del Consejo del Reino,

Fernández-Miranda, en la decisión real.

Los partidos políticos presentes en Coordinación Democrática no piensan, sin embargo, que sea necesario

cambiar la estrategia de "ruptura pactada" que han venido propugnando, ya que el pacto no se establecería

con un nombre, sino con las fuerzas reales del poder: el capital, el Ejército y la Iglesia. Josep Benet, de la

Assemblea de Catalunya, estima que es el momento de lanzar un llamamiento a los "reformistas de buena

fe" para que se sumen a los organismos unitarios de oposición. La ruptura pactada sólo era posible, para

él, con un presidente como Areilza. Ahora, afirma, habrá que seguir luchando por la ruptura en su sentido

original, aunque siempre por vías pacificas.

Los socialistas: "Callejón sin salida"

El nombramiento de Adolfo Suárez parece haber cogido por sorpresa a los socialistas, tanto del PSOE

como de los partidos integrados en la FPS. Todos recalcan, fundamentalmente, el pasado politico del

nuevo presidente. "Su imagen —dice Alfonso Guerra, de la Ejecutiva del PSOE— es impresentable",

aunque cree que, precisamente por ello, será un hombre inatacable por la derecha, a la que ha demostrado

siempre su probada lealtad. Guerra no oculta su preocupación ante la posibilidad de que "si este

nombramiento supone no considerar la realidad de la oposición, la operación monárquica —cuya

estabilidad es hoy el objetivo del poder— fracasase, dando paso a una nueva relación de fuerzas que

desembocaría en una situación política muy diferente".

José Mariano Benítez de Lugo, de la FPS, recalca Ja dificultad de considerar a Suárez como un posible

vínculo para un pacto con la oposición. "El nuevo presidente no tiene, a mi juicio, una personalidad tan

fuerte como para imponer sus criterios. Creo más bien que puede ser un peón de la Monarquía y no un

´respondón´. Soy, pues, moderadamente pesimista".

Tierno Galván, del Partido Socialista Popular, confia que no defraude las esperanzas que el país tiene

puestas en el establecimiento de la democracia.

Los socialistas andaluces de ASA se muestran radicales en su concepción de la personalidad que debería

ocupar la Presidencia del Gobierno: un hombre que garantizara un período provisional y constituyente.

"Suárez —dicen— es un hombre de Falange-Opus que goza de la confianza del dinero. Su elección es

coherente con cuarenta años de Régimen".

Pallach, del Partido Socialista Catalán ExReagrupament, opina que el fracaso del nuevo presidente podría

ser más grave y pernicioso que el de Arias. "Hay que cerrar filas en torno a la Generalitat y a las

instituciones catalanas por las que debería pasar un eventual diálogo Gobierno-oposicion". Otro catalán,

Narcis Serra, de Convergencia Socialista, cree que se ha llegado a un callejón sin salida en el reformismo

y reitera la necesidad de un período constituyente que retorne a Cataluña el Estatuto de Autonomía.

Igualmente, el Comité Central Socialista de Euzkadi (PSOE) estima que Suárez no podrá satisfacer las

ansias del pueblo vasco por el autogobierno y la libertad nacional.

Los comunistas: "Error historico"

Tanto el PCE como el PSUC, por boca de Ramón Tamames y Pere Ardiaca, respectivamente, creen que

la opción de "ruptura pactada" no es cuestión de nombres, sino de la política que se lleve a cabo.

Advierte, sin embargo, el primero que el nombramiento de Adolfo Suárez es "un error histórico", por ver

dada la situación del país, habría que haer formado un Gobierno de transición capaz de desmontar la

nefasta reforma promovida por Fraga. "No creo que el nuevo presidente sea el hombre capaz de ello",

dice, al tiempo que manifiesta su creencia de que el centro de decisión para este nombramiento ha estado

en el presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, Torcuato Fernández-Miranda.

La misma creencia en un pacto reformista "ultra" tiene Nazario Aguado, del Partido del Trabajo, quien no

espera ningún cambio con respecto a la política llevada a cabo por el primer Gobierno de la Monarquía.

La oposición democrática, añade —y esta opinión la comparte Alvarez Dorronsoro, del Movimiento

Comunista— no puede variar ni un ápice de su política de ruptura, porque "si alguno está tentado de

aceptar las proposiciones neofacistas del poder, debe tener patente que la voluntad del Régimen es

perpetuarse a sí mismo". Alvarez Dorronsoro estima que Suárez sólo puede oponer como "dudoso bagaje

frente a su pasado franquista su juventud (?) y el haber defendido la ´antidemocrática´ Ley de

Asociaciones de Fraga".

Francisco Idiaquez, del Partido Comunista de Euzkadi, cree que el nuevo Gobierno será más débil que el

anterior y tendrá menos futuro que él. En el País Vasco deberá enfrentarse a un movimiento creciente de

las masas por reivindicaciones generalmente centradas en la petición de amnistía total y libertades

nacionales.

Ramon Tamanes

Los demócrata-cristianos: "imprevisibles consecuencias"

Nada más conocerse el nombramiento de Adolfo Suárez, un portavoz de Izquierda Democrática expresó

su impresión de "estupefacción y decepción". El nuevo presidente, a su juicio, es un político producto del

sistema franquista, exponente del Movimiento y de una asociación de perfiles autoritarios. "No es lo que

nosotros esperábamos —añadió—: un presidente con voluntad y capacidad de diálogo con la oposición

democrática que reemplazara la estrategia reformista por una política de auténtico cambio hacia la

democracia y que, como primera medida, concediera la amnistía". Dicho portavoz estima que se abre un

período de incertidumbre, de consecuencias imprevisibles, en el que la oposición sólo tiene una

alternativa: la democracia.

Para Alvarez Miranda, de Izquierda Democrática Cristiana, Suárez no debería tener en cuenta tanto su

pasado como el futuro, de manera que enfrente el problema del cambio democrático, desechando la vía de

la carta otorgada y convocando a quien realmente es el depositario de la soberanía nacional: el pueblo.

Por su parte, José María Gil-Robles y Quiñones, de la Federación Popular Democrática, quien conoció el

nombramiento a los pocos minutos de abandonar la Dirección General de Seguridad tras prestar

declaración sobre el homenaje a Dionisio Ridruejo, piensa que nada ha cambiado y que el grupo al que

pertenece mantendrá las mismas posiciones que antes del nuevo nombramiento.

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Sábado 10 de julio de 1976

Los socialdemocratas: "Fidelidad al pasado"

Desesperanza y confusión es la reacción más general entre los socialdemócratas. Eu-rico de la Peña, de la

Unión Social Demócrata Española, considera que Adolfo Suárez es un producto nato del Régimen, en el

que ha desempeñado relevantes cargos políticos, a los que accedió después de una clara demostración de

fidelidad a la situación pasada. Las mismas condiciones reunían sus dos compañeros de terna, afirma.

Apoyando la tesis de Benet, expuesta anteriormente, Fernández Ordóñez, de la Izquierda Social

Demócrata, cree que el nombramiento hará que los auténticos reformistas se integren en la oposición

democrática, mientras que Manuel Diez Alegría, hijo, del Partido Social Demócrata, juzga que a los

únicos a los que representa Suárez es a la burocracia del Movimiento y a los tecnócratas, entre quienes es

una especie de puente. Su primera prueba de fuego —dice— serán las manifestaciones convocadas en

toda España por Coordinación Democrática con motivo de la Semana de la Amnistía.

Les carlistas: "Una esperanza para el Régimen"

José María Zavala, secretario general del Partido Carlista, es un político que dice conocer bien ta

personalidad dei nuevo presidente. Analiza la situación como el resultado de una operación bien estudiada

e inteligente para garantizar el continuismo del régimen Franquista. "Un hombre joven, inteligente,

aparentemente no gastado y que en sus últimas intervenciones se ha manifestado como aperturista.

Es toda una esperanza para el Régimen. Pero es importante tener en cuenta cual ha sido el mecanismo

constitucional que le ha dado paso y su sincronización con los hombres del Consejo del Reino. Podemos

decir que es un compuesto de neofalangismo, neopusdei, neotecnocracia. Es el pacto de estas tres fuerzas

reflejado en un hombre idóneo para ello. La línea o programa que se marque el nuevo Gobierno sera la

resultante de las tres fuerzas: autoritarismo, despotismo ilustrado, liberalismo económico; todo encubierto

de promesas democráticas.

II Grupo independiente; "Tándem Suárez-Silva"

Uno de los máximos responsables del Grupo Independiente, Antonio García-Trevijano, piensa que Suárez

pretenderá captar a las fuerzas democristianas más derechistas, como las de Silva. "Entonces puede

ocurrir —recalca— que el tándem Arias-Fraga sea sustituido por el de Suárez-Silva. Ello llevará, como

conclusión, un equilibrio mucho mayor que el anterior en el sentido de que las fuerzas vacilantes

disminuirán, entrando unas en CD y colaborando otras con el sistema".

Los liberales: "Mi credibilidad"

Joaquín Garrigues Walker, del Partido Demócrata, no concede al nuevo presidente un mínimo de

credibilidad de cara al exterior, "todo ello salvando sus cualidades personales". La democracia, para él,

sólo sería posible sustituyendo integramente las instituciones del Estado dd 18 de julio y sólo tendría

sentido esta operación de 3a Corona si Suárez se plantea de hecho y de derecho el proceso constituyente.

La misma necesidad de un Gobierno nacional plantea Satrústegui, monárquico liberal, para quien el

nuevo presidente no constituye precisamente una garantía de que ello se lleve a cabo. Su postura es

compartida en cierta manera por Ignacio Camuñas, del Partido Demócrata Popular, quien cree que va a

aumentar el clima de confusión en el país. "No descarto —prosigue— la hipótesis de que

hayan existido razones de índole internacional que provocaran esta extrañísima crisis, que, desde

consideraciones internas, resulta difícilmente explicable.

El Opus, la Falange, el "bunker": "Excelente... un alivio"

Los únicos que se muestran exultantes con el nombramiento de Adolfo Suárez parecen ser la Falange, el

Movimiento y el "bunker", aparte, claro, del Opus Deí.

Las primeras declaraciones de Gregorio López Bravo no dejaron lugar a dudas: "Excelente, excelente",

dijo; mientras que Raimundo Fernández-Cuesta consideraba que el hecho de ser propuesto por el Consejo

del Reino era "una garantía". Más efusivo es Javier Carvajal, de la Unión del Pueblo Español, quien

expresó: "Creo que va a ser un buen nombramiento. Ha demostrado capacidad y buenas dotes". Deseos de

ayudarle muestran tanto Gonzalo Fernández de la Mora como Nieto Antúnez. El primero manifiesta

conocerle desde hace años y saber de su energía y entrega y el segundo recuerda el gran maestro que tuvo

en Fernando Herrero

López Bravo.

Tejedor. Pérez de Alhama, de AKEPA, estima que es "una elección fenomenal dada su edad . "Ya va

siendo .hora de cambiar a los clásicos de la política", añadió.

Mariano Sánchez Covisa, guerrillero de Cristo Rey, sin ser entusiasta, nos expresó su ´´alivio" por este

nombramiento, al tiempo que alababa la tenacidad de Adolfo Suárez, a quien más de una vez —dijo— se

le pronosticó el final de su carrera política. "Temía que nombraran a alguien afín a la línea deí conde de

Barcelona", terminó.

Por último, un representante de la Falange no movimentísta ni hedillista, Diego Márquez Horrillo,

encuentra datos positivos en este nombramiento. "Yo creo — afirma— que no tiene compromisos

históricos y que podrá actuar con más independencia. Estaremos dispuestos a colaborar con él cuando

seamos un partido político".»

Cuadernos para el diálogo 25

 

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