Autor: Estefanía, Joaquín. 
   La Bolsa "jugando a futuros"     
 
 Cuadernos para el Diálogo.    10/07/1976.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

La Bolsa

"jugando a futuros"

Joaquín ESTEFANÍA MOREIRA

"La Bolsa española es sabia en cuanto a lo político y subdesarrollada en cuanto a lo económico

decía uno de los cientos de personas que esperaban con impaciencia el desenlace de la

jornada del martes, día 6, primer día bursátil hábil tras el nombramiento de nuevo presidente de

Gobierno. Esa frase la podía corroborar la experiencia pasada y la inmediata; el último ejemplo

de alivio había ocurrido inmediatamente después de conocerse el cese fulminante de Arias

Navarro. Al hacerse pública la noticia en Madrid, Barcelona, Bilbao, se produjo una reacción

compradora, quedando dinero abundante para casi todos los valores. Ello hacía suponer unas

sesiones sucesivas al alza, partiendo de los cambios realmente bajos que ocupaban el

mercado.

En el largo fin de semana se produjo el nombramiento de Adolfo Suárez y el conocimiento de

las dificultades para encontrar nuevo Gobierno; también se supo de la salida de los ministros

más claramente reformistas, como Areilza o Martín Gamero. Y todo ello repercutió, cambiando

el signo con que se habían cerrado las Bolsas el viernes anterior. En las primeras horas de

operación del martes, la Bolsa mantenía en general el índice, con una tendencia a la baja

bastante importante, neutralizada por la intervención del Banco de España en algunos valores.

Se preveía una mínima variación del índice general, y el ambiente estaba expectante ante el

nombramiento del nuevo Gobierno.

"No es coherente que el dinero con afán real de inversión juegue en Bolsa un serio papel en

unos momentos en los que lo único que se conoce es quién desaparece de la escena política y

no quién penetra en ella para asumir la presidencia del Gobierno", decía el informe semanal de

la Banca Mas Sarda. El estupor con que se acogió el nombramiento de Suárez en los medios

políticos se ha ampliado a la economía en general, que espera la nueva composición de

fuerzas para concretar quién controla la estructura de poder y qué capacidad de maniobra

puede aportar la nueva savia para enmendar la situación económica, de la que una buena

muestra es, sin duda, la Bolsa.

"El especulador bursátil juega, pues, una baraja política en la que hace depender su riesgo de

la reacción de la "cola inversora" y su posible entrada en el mercado de la acogida que tenga

en los medios bursátiles del país la nueva personalidad política. Existirá, además, otro margen

de espera producido por los posibles cambios en carteras ministeriales que el nombramiento

traiga consigo". La confusión, los posibles rumores contradictorios, alejan la confianza de

cualquier operación inversora, de modo que de persistir la anormalidad, la "huelga de

inversiones" reducirá aún más la esperada reactivación.

Cuadernos para el diálogo 17

 

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