Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   La gran sorpresa presidencial     
 
 ABC.    06/07/1976.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

A VUELA PLUMA

LA GRAN SORPRESA PRESI-DENCIAL

Lot cálculos fallaron todos durante cuarenta y ocho horas. Y lo mismo que hubo sorpresa ere el cese de

Arias Navarro como presidente del Gobierno, no dejó de haberla con Adolfo Suarez como sucesor,

aunque la de uno y la de otro juera por causas dif érenles. Habría que preguntarse sí el Consejo del Reino

—este Consejo del Reino nacido en A pasado Régimen— esíñ sincronizado con la respiración del país, ya

que en realidad Ja terna presentada no estaba prevista en la expectativa y en los pronósticos de la opinión

pública. ¿Quiere decirse fon etio que no fuera justo y necesario el cuse de don Carlos Arias —nuevo

marqués y grande de España— y que sea injusta la designación como «.premier* de un hombre joven que

no conoció la guerra y que reúne altas cualidades —bien contrastadas— de inteligencia, habilidad,

discreción, simpatía y experiencia política?

La respuesta no merma para nada lo» claros votares de Adolfo Suárez, que he sabido apreciar desde hace

años. Pero sí es evidente que la caja mágica de las sorpresas las vienen imponiendo un determinado y bien

conocido número de consejeros del Reino, dispuestos a impedir que algunos nombres de politi-eos

insignes, de altísima cotización nacional e internacional, alcancen la meta de la Presidencia del Gobierno.

Si por los frutos los conoceréis, como dice el Evangelio, está claro que en este medio año largo de Ja

Monarquía, con todos los inconvenientes de una herencia difícil y de una transición complicada, hay mi-

nistros del Gabinete Arias que no deben desaparecer del nuevo Gobierno, en razón a que son una

auténtica garantía, interior y exterior, pura España y para cí Rey. Y que Dios asista ai jo van presidente y

nos pueda dar al cabo la sor presa de ser un gobernante magistral,— ARGOS.

 

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