Autor: Marín, A.. 
   ABC en Nueva York: Adolfo Suárez, firme partidario de la Monarquía  :   
 "Mejorarán las relaciones entre el Palacio y el despacho del presidente del Gobierno" ("The New York Times"). 
 ABC.    06/07/1976.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

A B C EN NUEVA YORK: ADOLFO SUAREZ, FIRME PARTIDARIO DE LA MONARQUÍA

«Mejorarán las relaciones entre eí Palacio y el despacho del presidente del Gobierno» («New York

Times»)

NUEVA York, 5. (Recibido por teles.) «Uno de los resultados más probables de la designación de Adolfo

Suá-rez González para presidente del Gobierno será la aceleración del ritmo de la liberación en la España

posfraiiquista». declara el «New York Times» en una nota editorial. «Suárez —opina el editorialista— es

un firme partidario de la Monarquía, y pese a sus nexos con el Movimiento, se le considera dispuesto a

abrir 1.a via política de España a los miembros de la oposición, incluso a los izquierdistas.»

Pero en una información fechada en Madrid, el «New York Times» dice que si bien Suárez está

considerado como reformista, lo es en menor grado que otras personas que gravitan en las esferas de la

alta política, y «por tanto, su designación probablemente decepcionará un tanto a la oposición, liberal e

izquierdista, que ha venido insistiendo en que se le dé voz en las tareas dirigidas a transformar a España

en una democracia». «A este propósito, añade, se cree que Suárez no ha de ser más transigente que Arias

Navarro, pero se consitiera cjue al menos está en mejor posición que su antecesor parí hablar con los diri-

gentes de la oposición.»

«ITna de las mayores consecuencias del cambio en la jefatura de Gobierno, según el citado periódico,

será una sensible mejoría en las relaciones entre Palacio y e! despacho del presidente del Gobierno, luego

de varios meses de tirantez entre el Rey y Arias Navarro.» Dice también que con toda probabilidad será

excluido del nuevo Gobierno el ministro de Hacienda, Villar Mir, ya que su política ha sido muy criticada

porque no ha servido para contener ni la inflación ni el desempleo y ha enajenado el apoyo de gran parte

de los trabajadores, «La situación económica —afirma— ha contribuido a la tensión política registrada en

España en las últimas semanas.»—A. MARÍN.

 

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