Autor: Baró Quesada, José. 
   La crisis real y la crisis imaginada     
 
 ABC.    03/06/1973.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA CRISIS REAL Y LA CRISIS IMAGINADA

ES de lo que más se habla. ¿Crisis planteada? ¿Crisis no resuelta todavía? ¿Cuatro Ministerios? ¿Algunos más, tal vez? ¿Los «habitualmente tocados»? ¿Los que no se esperaban? Yo creo que, da producirse algunos relevos gubernamentales, to «inesperado» será un importante factor. Porque, no nos engañemos, hay personas «deterioradas» por defecto, y otras, aunque sea sorprendente, por exceso. Los nombres de unos y otros no vale la pena darlos. Están en la mente de todos, o casi todos, los observadores políticos. El pueblo, claro, no cuenta. Anda algo confuso y, hasta cierto puntó, indiferente en esta cuestión. Como en otras de la «cosa pública».

Pero vayamos al meollo del problema. Nos encontramos en presencia de dos crisis. La imaginada—que puede ser real—y la real, que da pie a la otra en un plazo más o menos largo o corto, según el criterio sereno y oportuno de quien puede hacerla y cuya decisión nadie sabe ni adivina.

¿Crisis real? La derivada de los sucesos del primero de mayo y de otros posteriores de contrario signo. Crisis moral, hoy por hoy. Crisis acrecentada por el «deterioro»—defecto y exceso—a que antes hacia mención. Defectos de hombres que no han llegado y exceso de hombres que se han quemado. Y esto último incluso con grandes actividades interiores o de carácter exterior. Unos pesan poco. Otros pesan demasiado ya. A lo que parece se impone, en cualquiera de ambos casos,, el relevo. Tan mala es la publicidad excesiva como la ausencia de propaganda absoluta. En este Gobierno, salvo excepciones, falta el sentido del justo medio o del equilibrio. Unos mucho, otros poco, otros nada.

¿Crisis Imaginada? La que quieren los «ministrables», la que anhelan los perpetuamente inquietos, la que desean algunos reciamente intencionados y la que, en cualquier momento, no lejairu a estas alturas, puede y acaso deba producirse.

 

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