Autor: Arespacochaga y Felipe, Juan de. 
   El problema de la democracia     
 
 Ya.    11/06/1986.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Miércoles 11 de junio de 1986

TRIBUNA ELECTORAL

El problema de la democracia

JUAN DE ARESPACOCHAGA

SOY uno de los políticos que sostiene el criterio de que la democracia española no está consolidada y que

sólo funcionará correctamente cuando se demuestre con los hechos que el desempeño del poder por los

socialistas es sustituido, por la vía normal de las elecciones, por otra formación política distinta, en este

caso la Coalición Popular. Es decir, que a una alternativa de gobierno la ha sustituido otra distinta sin

trauma político alguno y por la voluntad soberana de los españoles manifestada en las urnas. A partir de

ese momento creo que se puede ya hablar de que el sistema democrático español funciona y es verdad la

convivencia política de los españoles. Alternativa de poder sin abandonar éste la formación perdedora con

signo desafiante y amenazas de conseguir desde la calle lo que las urnas no otorgaron y, por supuesto, al-

ternativa de poder sin que la fuerza política vencedora comience su gobierno arrasando todo lo anterior en

un tejer y destejer que desequilibre la sociedad, la convivencia y las esperanzas.

El saber perder unas elecciones es el reto que tiene el Partido Socialista para consolidar nuestra

democracia. Por eso entiendo que la democracia española no ha dado todavía una vuelta completa de su

horizonte porque falta probar la sustitución de uno de los partidos perfectamente institucionalizados ya,

como es el Partido Socialista, por otro que lo está totalmente también, que es Alianza Popular, con ei

sistema de coalición que tanto uno como otro puedan presentar.

El Partido Socialista actualmente ejerce un poder hegemónico en la nación que no se limita solamente a

un Gobierno monocolor, nacido de un triunfo electoral sin precedentes en

nuestra historia, con la consiguiente mayoría en grado superlativo que se reflejó en et Congreso y en el

Senado en ía legislatura que ha concluido. Es que ese poder lo ejerce también en doce de las diecisiete

comunidades autonómicas y en un sinfín de ayuntamientos, aparte de reflejar ese predominio político en

altas instituciones del Estado, constituidas a su gusto después de su victoria electoral. Este predominio

político es el que exige, cuando llegue el momento de la alternativa, que puede ser el 22 de junio para el

Gobierno y las Cortes generales, una transición lógica y normal en toda democracia.

Hoy por hoy en el horizonte político nacional sólo figuran dos grandes fuerzas políticas

institucionalizadas, a las que el juego democrático proyecta como recambio en la gobernación del país, y

que son Alianza Popular y los

partidos coaligados que integran la Coalición Popular y el Partido Socialista. Entiendo por ello que esto

no es defender un bipartidismo, sino pura y simplemente dar opciones, siquiera a los dos partidos más

organizados en la democracia española actual, ya que la misión principal de la democracia es

precisamente buscar la rotación de los partidos en el poder.

La historia española nos alecciona sobre este tumo de alternancia en el poder, que dio alas y asentamiento

a la restauración con Cánovas y Sagasta. Cuando estas dos grandes formaciones políticas se empiezan a

desmembrar en fracciones políticas de diversos matices, la estabilidad democrática de España se

desniveló y fue dando bandazos por la historia. Las últimas elecciones democráticas que hubo en España

antes del trauma de nuestra guerra civil llevaron a las Cortes a treinta y tres partidos políticos, con lo que

el Parlamento fue ingobernable y con él la nación. Goethe dijo que en la historia suele pasar lo mismo

siempre, pero de manera un poco diferente.

Esta democracia española que cumple ahora diez años ha dado en ese tiempo logrados frutos. Pero yo

pienso, y ío expongo sinceramente en estas reflexiones políticas, que se podrá decir que nuestra

democracia está consolidada en España precisamente cuando Alianza Popular, que es evidentemente el

segundo partido del país, a través de una coalición, en este caso concreto la Popular, llegue al poder y se

produzca el relevo del gobierno de España como parte del juego democrático por todos aceptado y

defendido.

Juan de Arespacochaga, ex portavoz det Grupo Popular en el Senado.

 

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