Autor: Gómez Escorial, Angel. 
 Líderes 86. 
 Felipe de mi vida     
 
 Ya.    11/06/1986.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

107 España/Elecciones

LIDERES´86

YA a la mitad de la recién agotada legislatura, las encuestas señalaban que el deterioro del Gobierno

socialista era mínimo. Y se habían acometido ajustes muy difíciles, tales como la reconversión. También

se «enderezaron» sectores complicados: colegios profesionales, cuerpos de élite del Estado y, sobre todo,

la educación privada. En el ambiente, un cierto lufo a abuso de poden teléfonos que «cantan» solos,

«invasión de bárbaros» en los empleos públicos, simplificación de los problemas internos del PSOE,

convirtiendo a los cabreados en colocados. Estaba, por supuesto, el tema de los ochocientos mil puestos

de trabajo prometidos y no creados. Con su agravación dramática de un millón de desocupados más. Pero

las encuestas, machaconamente, seguían repitiendo lo mismo. Mayoría absoluta para ias gentes que co-

manda Felipe González. La pirueta en torno a la OTAN, el sesgo razonable en política y supuestamente

desastroso para el «marke-

Felipe de mi vida

ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

ting» electoral produjo una huida por la izquierda, pero no muy copiosa. Cuando se produce el adelanto

en la convocatoria de las elecciones, tan sólo se aprecia un incremento de los indecisos. Y según van

pasando los días, los

NS/NC siguen en su hamletiana actitud y son amplia muchedumbre. A ellos va dirigida la campaña. Pero

son obstinados, mantienen su duda a ultranza. Porque pedían ilusiones y no pragmatismo. Les cautivó un

cambio joven y en poco

tiempo a Felipe González le salieron canas.

Pero Felipe no duda. Desde que tenía uso de razón comprendió que algo había que hacer en este país. No

se explicaba porque socialmen-te era distinto y en política impresentable. Sus lecturas en la Casa

Americana de Sevilla le mostraron una posibilidad de confort y progreso que llegaba de la mano de una

sociedad más justa. Junto a sus convicciones patrióticas, tan arraigadas que se aproximan al mesianismo,

subyace La idea de que sólo hay una España, por exclusión de la otra. Lo ha dicho en su primer mitin de

la campaña electoral. El «joven nacionalista», como le llaman los americanos, quiere una España fuerte y

sin discrepancias. Un país de unanimidades, que pase por la aceptación de su persona y su obra. Esto es

difícil y no está en la esencia de la democracia. Pero no le importa. Felipe va a durar. Será, en remedo

próximo a la vieja zarzuela, el Felipe de mi vida, de nuestras vidas.

 

< Volver