Los programas, a examen: Sanidad (IX)  :   
 Calidad de salud. 
 Ya.    11/06/1986.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

• Programas de prevención e inmunización de enfermedades y contra el alcoholismo, la drogadicción y el

tabaco, salud materno-infantil y de prevención de la subnormalidad; control de los alimentos y sanidad

medioambiental.

• Reordenación del mapa sanitario, con nuevos centros de salud y ambulatorios, así como equipos de

atención primaria; centros hospitalarios que reduzcan las insuficiencias territoriales, con autonomía de

gestión y política de conciertos con clínicas privadas.

• Planes de tratamiento de la insuficiencia renal crónica, hemoterapia, salud mental, rehabilitación y

geriatría.

• Previsión de enfermedades y accidentes laborales, con planes donde participen los trabajadores.

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• Desburocratizar la Sanidad, elevar su calidad, proteger las iniciativas sociales y financiación de la

sanidad pública a los niveles de la CEE.

• Libre elección de médico, potenciación del médico de cabecera, compatibilidad de las prestaciones

públicas con otras privadamente a cargo >íel usuario, supresión del «petitorio» de farmacia, inclusión de

la odontología en la asistencia primaria.

• Diferenciación entre Sanidad y Seguridad Social. La Sanidad, financiada enteramente por los

presupuestos públicos; libertad .del ciudadano para elegir sistema, centro y médico, para buscar un

equilibrio entre el sector público y el privado.

• Reducir las desigualdades sanitarias, logrando una Sanidad pública de mayor calidad; transferir la

competencia sanitaria a las autonomías, con el fin de eliminar las desigualdades regionales.

• Potenciación de la Sanidad pública, con un aumento del gasto sanitario.

• Libre elección hospitalaria, asistencia geriátrica y hospitalización de enfermos crónicos de la tercera

edad, hospitalización domiciliaria y potenciación de la asistencia psiquiátrica.

• Control de los riesgos sanitarios, promoción de campañas de prevención y de la salud ambiental y

laboral, formación de especialistas de ingeniería; aumento de la investigación sanitaria y farmacéutica y

potenciación de los servicios veterinarios.

• Potenciar los médicos rurales; crear nuevas especialidades, la salud colectiva y la medicina preventiva,

así como la asistencia primaria y familiar.

• Mejorar la política de todo el personal sanitario, reforma y mejora de los ambulatorios, humanizar la

asistencia hospitalaria, libre elección de farmacia, liberalización de precios farmacéuticos

• Potenciar la sanidad veterinaria, los centros de atención rural, la salud psiquiátrica, geriátrica, los

programas de lucha contra la drogadicción, y mayor coordinación en la política de trasplante de órganos.

• Planificación sanitaria; campañas de educación sanitaria y de vigilancia de la higiene alimentaria, así

como de la medicina preventiva.

• Vertebración de la asistencia primaria en una red de centros de salud integrados; reconversión y

modernización de la red hospitalaria; coordinación de las urgencias; atención especial a la tercera edad, la

asistencia psiquiátrica, la rehabilitación,

• Creación de un Servicio Nacional de la Salud; separar el gasto sanitario de los presupuestos de la

Seguridad Social.

• Transferir competencias sanitarias a las autonomías, red de centros sanitarios de atención primaria,

cobertura hospitalaria suficiente y eficaz, ampliación de las actuales prestaciones, desarrollo de la salud

laboral.

• Atención a los afectados del síndrome tóxico; políticas sanitarias progresistas en materia de farmacia,

sanidad de los alimentos, etc.

Calidad de salud

Como ocurriera en las elecciones de 1982, las diferencias de los programas sanitarios se encuentran en la

polémica sanidad estatalsanidad privada. Obviamente, la solución de ese dilema está unida al tipo de

reforma de la Seguridad Social que se aplique. Parece, sin embargo, que en esa polémica a veces se

olvidan que lo importante de la salud es su calidad.

El PSOE centra sus proyectos en la reordenación de recursos y mejora de la atención primaria. Sin

embargo, como los programas de centro-derecha, alude también a «política de conciertos con el sector

privado, basada en la complementariedad de los servicios», con lo que nos anuncia ya que cualquier

mejora de la calidad de las prestaciones estará unida a la gestión privada. Algo que llama la atención

cuando no han llegado a un acuerdo para fijar los precios a costes reales, como había prometido el

ministro Lluch.

Los defensores de la libre competencia entre sanidad estatal y privada (todos, a excepción del PSOE e

Izquierda Unida) deberán demostrar, de hecho, cómo se lleva a la práctica.

Escasas líneas se advierten en la mayoría de los programas sobre la forma de descentralizar la Sanidad y

transferirla a tas comunidades autónomas. Incluso en el del PRD. Y es que la experiencia de Cataluña y

Andalucía no es muy estimulante.

El programa sanitario del PSOE intenta «vender» algo diferente a 1982, pero sin conseguirlo. En el fondo

no hace más que repetir lo que no ha cumplido, y no concreta cómo obtener esa calidad y evitar la

degradación sanitaria de la que los demás le acusan.

 

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