Autor: Jáuregui, Fernando. 
   Felipe González: "Es mucha la presión para que no tengamos la mayoría"  :   
 "Los líderes de Coalición Popular, sin Fraga no tienen votos" - "No he practicado jamás el cuñadismo". 
 El País.    15/06/1986.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

ÉL PAÍS, domingo 15 de junio de 1986

POLÍTICA

ESPAÑA / 19

Felipe González: "Es mucha la presión para que no tengamos la mayoría"

"Los líderes de Coalición Popular, sin Fraga

no tienen votos" — "No he practicado jamás el cuñadismo"

Felipe González, presidente del Gobierno.

MARISA FLÓREZ

Recuperar el papel de los socialistas

F. J., Madrid

Pregunta. ¿Será esta próxima legislatura la oportunidad para gobernar más en socialista?

Respuesta. Sin duda. No digo más en socialista, porque los proyectos finalistas de este Gobierno tienen

todos la orientación progresista que realmente define un proyecto socialista democrático. Lo que digo es

que se puede intensificar una acción redistributiva, que es lo que se entiende por una política socialista, en

la medida en que estamos liberando energías de nuestro propio país, lo que se va a transformar en mejoras

de la situación económica.

P. Ahora que los socialistas ya han hecho el rodaje de gobierno, ¿se afrontará el tema de las relaciones

Gobierno-partido? Da la impresión de que se han olvidado de la construcción del partido. El PSOE parece

haberse convertido en una cámara de aplausos del Gobierno.

R. Hay una parte de ese análisis crítico que es verdad, siempre que se acepte que hay que gobernar con el

apoyo de los partidos que sirven de base para llegar al Gobierno. Ese apoyo me parece requisito in-

dispensable para hacer política, máxime en la experiencia española. El único partido que ha funcionado

durante toda la

transición con plena coordinación, unidad, con algunas críticas internas de algunas corrientes, es ef

PSOE. Uno se siente satisfecho de que haya un partido que haya aguantado tantos vaivenes. Dicho esto,

creo que el partido tiene que recuperar una dinámica propia, con autonomía propia, más de lo que se ha

hecho hasta ahora, que ha estado oscurecido por una tarea enorme de responsabilidad de gobierno. Hay

que impulsar la actividad del partido, para que sea lo que debe ser, elemento de comunicación con la

sociedad, de articulación asociativa. Reconozco que hay en eso un cierto retraso.

P. Si el PSOE no obtuviese mayoría absoluta, ¿con quién establecería pactos?

R. En principio, con nadie. Entre otras cosas, porque esa respuesta se la tienen que dar a la sociedad los

que se presentan con proyectos que sólo significan hacerle perder la mayoría a los socialistas. Nosotros

intentamos ofrecer un proyecto mayoritario que se consolide. Ellos tienen la obligación moral de decir a

los ciudadanos qué van a hacer. El único que se ha atrevido a definirlo, las cosas como son, es Fraga, que

ha dicho: "Con todo lo que no es socialista estoy dispuesto a negociar sin condiciones para formar un

Gobierno".

FERNANDO JÁUREGUI, Madrid

Felipe González asegura que la única "incógnita preocupante" para él es la de saber si, "efectivamente,

toda la presión que se hace desde distintos focos políticos consigue o no el objetivo de hacer perder la

mayoría al partido socialista; a mi me parece preocupante para el proyecto en el que creo". ¿De veras cree

el presidente que existe esa incógnita, o se trata de una añagaza de campaña electoral? "Yo sí tengo esa

preocupación, porque creo que es lícito reconocer que es mucha, mucha, la presión que se hace. Hay

muchas fuerzas cuyo único objetivo es hacernos perder la mayoría, lo cual, como proyecto político, me

parece triste". Si se le pide que aclare otras incógnitas menores, como si su próximo Gobierno será

continuista o si el vicepresidente Alfonso Guerra seguirá en el puesto, responde que, "honestamente, creo

que es tema del que se debe hablar después de las elecciones". Cuando se le pregunta por su futuro

personal en caso de que sus preocupaciones se confirmen y el PSOE no obtenga mayoría absoluta el 22

de junio, responde con otra pregunta: "¿Me permite que le diga que ni lo he pensado, ni me ha

preocupado nunca mi futuro personal?".

Pregunta. Se habla mucho de malos modos del Gobierno, de prepotencia, de poca austeridad, de opacidad

informativa. ¿Hasta qué punto, en el caso de que acepte que esto es así, constituye una prioridad para su

actuación futura el cambiar estos modos?

Respuesta. Cuando se habla de modos se tiene un reflejo externo. Sé que empezó a hablar de eso la

derecha. A mí, más que de adjetivos, me gustaría hablar de las actitudes que dan lugar a estos adjetivos.

Porque el adjetivo no tiene réplica. Yo hago un repaso de la situación en estos cuatro años, y llego a

conclusiones paradójicas. Por ejemplo, nunca ha habido más debates parlamentarios que con este Go-

bierno, y jamás antes un jefe de Gobierno se había sometido a tanto control parlamentario. Nosotros,

cuando anteriores jefes de Gobierno se negaban a subirse a la tribuna, jamás acuñamos la imagen de que

eran prepotentes. Pero, de todas maneras, en fin, yo siempre estoy dispuesto a eliminar las sensaciones

que puedan ser negativas en democracia; por lo tanto, si hay que hacer algo más que someterse a un

debate parlamentario permanente, en cuanto descubra qué es lo que hay que hacer además, se hará. ¿Qué

ha habido poca información? Depende de cómo se valore, si me permite decirlo. Yo he dado más

conferencias de prensa que ningún otro presidente de Gobierno, aunque quizá habría que haber hecho

más.

P. Otra imagen negativa es la de que ha existido cierto nepotismo. Recuerdo que cuando llegó al poder

prometió destituir a los ineficaces. O ha habido pocas destituiciones o poca ineficacia.

R. Para clarificar, hay que empezar por definir lo que es nepotismo: esto es, aprovechar el Gobierno para

llevar a parientes o amigúeles a áreas próximas del poder. Nunca antes de llegar este Gobierno había

habido responsables de la oposición, de la que era entonces una oposición progresista, claro, en cargos

como el Consejo de Estado o el

Tribunal de Cuentas, o con representación fuera de nuestras fronteras. Hay muchos casos de esos. Nunca

se me ha ocurrido que un familiar tenga que ocupar puestos de responsabilidad por serlo. ¡Cuánto

cuñadismo, que yo no he practicado jamás, ha habido, y hay, en una parte de la política española1

Esa explicación debería compaginarla con otras cosas, austeridad, por ejemplo; algo mínimo, pero que

podría tener un interés simbólico, es que la primera vez que unos miembros del Gobierno que son dipu-

tados renuncian a su sueldo de parlamentarios, porque les parece abusivo tener dos sueldos de la Admi-

nistración, ha sido cuando nosotros hemos llegado al poder. ¿Cuántos son los casos de nepotismo del Go-

bierno de España? Que me lo digan concretamente. Uno tiene que soportar el calificativo, pero, después,

el ejemplo concreto no lo dan quienes nos califican.

El ´síndrome de la Moncloa´

P. ¿Se ha diagnosticado usted síntomas del síndrome de la Moncloa? ¿Qué ocurrió con los planes para

trasladarse a otro sitio?

R. En esta decisión hay elementos contradictorios; uno de ellos es que la democracia española tiene aún

pocos símbolos, y uno de ellos es Moncloa, es un punto de referencia del proceso democrático. También

está el gasto de un traslado, hacer las inversiones necesarias para crear una presidencia del Gobierno con

un cierto decoro. Ésos son los dos elementos que han frenado una decisión. En cuanto al síndrome, debo

decir que no me siento aislado de la sociedad, pero cuando se dice lo contrario constantemente, debe

haber un sentimiento de que esto es así. Lo que sí creo que es verdad es que he dedicado una enorme

cantidad de tiempo a resolver los problemas, y quizá menos tiempo a las relaciones con los demás, y en

política hay que buscar un equilibrio entre la relación con los demás y el tiempo que se dedica a la

gestión.

P. Se dice que los socialistas favorecen a Fraga como jefe de la oposición. También se asegura que

promueven a Carrillo, y hasta una ficticia polémica con Suárez, para evitar el crecimiento de otras opcio-

nes rivales. ¿Quién es el verdadero enemigo del PSOE?

R. Hemos intentado hacer una política que no lleve a esta definición de amigos-enemigos, consolidando

un clima de sólida convivencia democrática. Yo creo que en una campaña se dicen multitud de cosas,

pero la realidad es que la oposición con mayor número de diputados es la de Coalición Popular, y dentro

de CP, es Alianza Popular quien tiene los votos y es Fraga quien representa fundamentalmente los votos

de CP y AP. Fraga tiene un porcentaje de votos que será el que sea, 25% por ejemplo, y creo

honestamente que los demás líderes de la coalición, sin Fraga no tienen votos. Cuando se dice que los

demás son más o menos utilizados por nosotros, no es cierto. El adversario político de un Gobierno pro-

gresista es la Coalición Popular.

Luego se ha dicho que si Suárez trabajaba para el Gobierno. Creo que se ha sentido obligado a demostrar

lo contrario, y está diciendo cosas que probablemente no hubiera

dicho ni en 1978 ni en 1980. No voy a polemizar con él. Respecto de lo que hay en el conjunto de la

izquierda, lo que era la fuerza comunista de 1977 ha sufrido cierta explosión interna, que ha generado

varios grupos comunistas y no comunistas, como el de Tamames, y no se ha sabido ofrecer una opción

definida. ¿Tamames es o no comunista? Los socialistas históricos, hoy Pasoc, que nos acusaban de

entregarnos al comunismo, van hoy en una plataforma comunista. Resumiendo: o gana un proyecto de

progreso o gana un proyecto conservador, me da igual cómo se mezclen las siglas de CP, de reformistas,

de CDS. O hay una mayoría para continuar un proceso histórico o esa mayoría se detiene y vuelve atrás

con un proceso, también histórico, muy conocido, conservador.

Los primeros 100 días

P. Se dice que el programa del PSOE es excesivamente vago. Me gustaría que me explicase las medidas

más urgentes del nuevo Gobierno para los primeros 100 días.

R. La diferencia que hay entre un Gobierno en el ejercicio de sus funciones y las personas que no están en

el Gobierno es que estas últimas tienen que tratar de aparecer ante la opinión pública con un programa al-

ternativo. Pero cuando se está en el Gobierno, lo fundamental es decir cuál es el siguiente paso dentro de

un proyecto político, si es que ese proyecto político se tiene, como lo tiene el partido socialista. En Espa-

ña nos estamos jugando algo que tiene mucha importancia, porque hay definiciones básicas en política

exterior que se van a referir, en los próximos años, a nuestra adaptación como nación a la Comunidad

Europea. No oigo a nadie decir qué proyecto tiene para esta adaptación, y nosotros, en cambio, lo hemos

ido explicando. Creo que de nuevo habrá dos posiciones: una, que si vence sucumbirá a intereses

particulares y de grupo, y otra, que representamos nosotros, que intentará seguir defendiendo intereses

generales. Éste es el principal reto que tenemos planteado. Pero, además de eso, es que acabamos de

empezar el ensayo de un proyecto educativo distinto, y también un proyecto de reforma de la sanidad, una

radical transformación en lo que son las defensas de los ciudadanos respecto de los productos que

consumen. Éste es el proyecto que está en marcha y que hay que profundizar y desarrollar hasta sus últi-

mas consecuencias. Si se interrumpe, perderemos años de impulso para el cambio.

P. Sin embargo, yo le preguntaba por las medidas puntuales que no conocemos y que se impulsarán en

esos primeros días.

R. Varias están consignadas en el programa. Hay algunas que se refieren a educación. Creo que en los

próximos años se va a llegar a una escolarización total hasta los 16 años, se va a aumentar el grado de

escolarización hasta los 18; naturalmente, se va a reponer inmediatamente el proyecto de gratuidad de la

justicia, se cubrirá el colectivo de personas aún no beneficiadas por una pensión, se completará la ex-

tensión de la sanidad pública. Naturalmente, todo eso se puede hacer en un plazo relativamente corto.

 

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