Elecciones: los programas. 
 Los nuevos pasos del nacionalismo     
 
 El País.    16/06/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

OPINIÓN

EL PAÍS, lunes 16 de junio de 1986

ELECCIONES: LOS PROGRAMAS

Los nuevos pasos del nacionalismo

HABITUALMENTE, LOS partidos nacionalistas reservan sus mejores energías y sus más acabadas

propuestas para las elecciones autonómicas. Con todo, la ley de la oferta y la demanda electoral obliga a

no abandonar espacios políticos a rivales no nacionalistas, a quienes saben mejor situados para la

competición gracias al eco que sus líderes alcanzan en campaña, especialmente a través de la televisión.

Así, los nacionalistas no renuncian a enumerar toda una serie de objetivos genéricos de alcance nacional,

aunque no detallen, salvo excepciones, las medidas concretas para alcanzarlos.

Consolidado ya en lo fundamental el régimen autonómico, los nacionalistas no pueden seguir reduciendo

su mensaje a la reivindicación genérica del autogobierno o a la impugnación del centralismo en abstracto,

especialmente en Euskadi y Cataluña, donde llevan años en el poder.De ahí que, aunque se mantenga

parcialmente el lenguaje épico tradicional (desde la bota de Madrid al no nos moverán), las proclamas se

enriquezcan con contenidos más complejos, en relación tanto a los problemas generales de la política

española como al nuevo marco europeo.

La operación Roca corresponde a esa necesidad de los nacionalistas de dotarse de un escenario más

amplio en e! que inscribir su oferta. Todavía, sin embargo, la impronta nacionalista se refleja no sólo en el

lenguaje, sino también en las prioridades. Así, los programas de Convergencia i Unió, por una parte, y el

Partido Reformista Democrático, por otra, coinciden en su orientación y en propuestas. Difieren, no

obstante, en que mientras para el partido de Pujol lo prioritario es el desarrollo y perfeccionamiento del

diseño autonómico del Estado, incluyendo la eliminación de los restos de la administración periférica y,

en primer lugar, de los gobiernos civiles, para el PRD lo más importante y urgente es liberalizar la

economía para crear empleo.

Por su parte, al presentar en Madrid la candidatura del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Arzalluz

declaró que su intención era "demostrar la falsedad de que el nacionalismo no tiene alternativas válidas

para una política de Estado". La principal novedad del programa del PNV reside en el énfasis puesto en

las nuevas condiciones derivadas de la incorporación de España a la Comunidad

Europea (CE). Este programa reclama compensaciones por los desequilibrios derivados de la integración

en sectores como el siderometalúrgi-co o el pesquero, de gran incidencia en Euskadi, pero también la

creación de instancias informativas en el Parlamento, la desaparición del veto al acceso de las

comunidades autónomas a las direcciones generales de la CEE y, sobre todo, la creación de cauces de

participación directa de las autonomías en los comités sectoriales de Bruselas.

Sobre la financiación autonómica, Convergencia i Unió reclama, al igual que la Coalición Galega, un

modelo que respete la autonomía de gasto de la comunidad; Esquerra Republicana propugna la inmediata

adopción de medidas provisionales orientadas a la implantación de un sistema de conciertos económicos

similar al del País Vasco y Navarra. Este partido hace una larga lista de reivindicaciones, pero en ella no

se contiene mención directa alguna al derecho de autodeterminación. El mismo, en el programa de

Euskadiko Ezkerra, ha sido sustituido por un planteamiento orientado "hacia el horizonte de un Estado

federal" en el que se reconozca el derecho de cada comunidad a plantearse "los ritmos y formas de su

propio desarrollo". El PSG-Esquerda Galega propone "la profundizado!) de la autonomía política para

llegar a una confederación".

Herri Batasuna sigue centrando su oferta en la alternativa KAS y se compromete a luchar por crear una si-

tuación política que haga posible la negociación en torno a esa plataforma entre "los que pueden

solucionar el problema de la violencia", es decir, ETA y el Estado. El Bloque Nacionalista Galego

propone la reforma constitucional en todo lo que se oponga al efectivo reconocimiento del derecho de las

nacionalidades a la autodeterminación.

En su conjunto, y frente a quienes sostienen que para los nacionalistas parece que no pasa el tiempo, sus

programas electorales indican una evolución hacia la aceptación de la dimensión estatal —y europea, en

su caso— de muchos de los problemas que afectan a sus votantes. Ello favorece, sin duda alguna, la

racionalización de los problemas del nacionalismo que desenvuelve hoy sus diferentes estrategias en estos

tres principales puntos: la creación de una alternativa centrista, el impulso del federalismo y la reforma de

la Constitución.

 

< Volver