Autor: Valdecantos, Camilo. 
   El duque de Suárez busca votos en autobús  :   
 El líder del CDS capitaliza su gestión como presidente. 
 El País.    17/06/1986.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

14 / ESPAÑA

LA CAMPAÑA ELECTORAL

POLÍTICA

Adolfo Suárez, fotografiado mientras dormía en el autobús del CDS, a su paso por Zaragoza.

JUANTXU RODRÍGUEZ

EL PAÍS, martes 17 de junio de 1986

El duque de Suárez busca votos en autobús

El líder del CDS capitaliza su gestión como presidente

CAMILO VALDECANTOS, Madrid

Adolfo, de Cebreros, duque de Suárez ("hay que ver el orgullo con que llevo el título"), ex presidente del

Gobierno, laminado en las legislativas de 1982 con dos diputados ("Rodríguez Sahagún es el 50% de mi

representación parlamentaria"), candidato a perdedor en las apuestas de precampafla, ha llegado a los

últimos asaltos en su terreno preferido, el cuerpo a cuerpo. Ha logrado que Alfonso Guerra le dedique

especial atención en sus ataques, y repite a las gentes que le escuchan en comidas o cenas mítines —su

técnica más prodigada en la campaña— que "Guerra es el portavoz de Felipe González".

El tono populista de la campaña de Suárez ha ido subiendo a lo largo de los días, hasta repartir en

Andalucía pegatinas con la leyenda: "Yo también tengo problemas con los bancos. Vota CDS". Arrancó

hablando de "la madrastra" para referirse a la banca, a la que fustiga por sus "más de 200.000 millones de

beneficios en el último año", entre el entusiasmo de sus seguidores. El mismo que provoca su insistencia

en desmantelar las bases norteamericanas "porque son un riesgo añadido y sin sentido cuando ya estamos

en una relación multilateral de defensa, dentro de la OTAN", o cuando insiste en que los jóvenes españo-

les "vagabundean por los cuarteles o cumplen tareas impropias de la dignidad militar", después de los tres

primeros meses de mili, que el CDS propone fijar justo en ese tiempo, para apuntar la idea de un ejército

profesionalizado.

En Cádiz, las gentes de su partido distribuyeron esta pegatina: "Suárez con tu voto va como una moto",

pero el candidato parece encaramado a un vehículo más seguro que las dos ruedas. No prueba el alcohol,

aunque sea un contumaz fumador de tabaco negro, probable origen de sus afonías en cuanto participa en

tres mítines seguidos; en más de una ocasión pide una tortilla francesa mientras sus seguidores despachan

menús copiosos de boda y banquete popular.

Siempre alerta

En privado explica que vive siempre alerta, sobre todo cuando a la salida de un mitin el cordón de se-

guridad —tres o cuatro personas como máximo— no puede evitar que las gentes lo arrollen. En esas

situaciones, y mientras sonríe y reparte manos con gesto embaucador, el líder de moda asegura que tiene

listo un golpe de kárate "por si algún loco quiere otra cosa que abrazarme".

Ha pasado de esconderse políticamente durante cuatro años —él niega con vehemencia esta acusación—

a vanagloriarse de todo lo que hizo como presidente del Gobierno, —entra y sale de los aeropuertos,

siempre por la sala de

autoridades, de acuerdo con su rango— e incluso enarbola su título de duque como capital político

electoral. "El preámbulo del decreto por el que se me concedió dice que fue por mi actuación, sin parti-

dismos, por la lealtad y por la inteligencia con que hice la transformación política en beneficio de todos

los españoles".

La semana pasada recorrió en el flamante autobús de dos pisos —el único capital visible de CDS en la

campaña, además de unos miles de carteles— el cinturón industrial de Madrid —Leganés, Getafe,

Parla...—.Allí congregó a varios centenares de curiosos que acabaron entusiasmándose con su mensaje y

con el atractivo personal del candidato. "¡Qué bueno está!, ¡qué bueno está!, ¡mejor que en la tele!´,

gritaba un grupo de adolescentes en Leganés.

En Valencia, una madre ordenaba nerviosa a su hija quinceañera: "Bésalo, bésalo", y en cualquier parte

las mujeres se le acercan con un punto de azoramiento muy poco político.

Un único mitin

Ha memorizado un único discurso en el que va introduciendo pequeñas variaciones, o alterando el orden

de los mensajes según los auditorios. Los informadores que siguen su campaña dividen la opinión; para

unos se trata de ausencia de ideas, para otros de un intento de difundir machaconamente idénticas

propuestas.

Son propuestas que repite en una carta con la papeleta de voto que ha conseguido repartir en algunos

distritos de Madrid, aunque se lamenta de no disponer de los casi 500 millones de pesetas que cuesta

enviar una carta a cada elector como han hecho el PSOE y el PRD.

Cuenta con el asesoramiento de Alfredo Fraile, el hombre que lanzó a Julio Iglesias, y su jefe de prensa

dice en tono misterioso que junto a Fraile hay un "equipo secreto" de 20 personas que "asombraría al

personal si se supiese quiénes son, pero no quieren aparecer. Aunque..., si los resultados coinciden con los

pronósticos, a lo mejor alguno se decide...".

 

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