Autor: Azúa, Victorino R. De. 
 Sorpresa en medios políticos vascos ante el anuncio de ETApm de que volverá a la lucha armada. 
 El PNV suspendió sus actos electorales ayer     
 
 El País.    18/06/1986.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Sorpresa en medios políticos vascos ante el anuncio de ETApm de que volverá a la lucha armada

El PNV suspendió sus actos electorales de ayer

VICTORINO R. DE AZÚA, Bilbao

El Partido Nacionalista Vasco (PNV) suspendió ayer todos los actos y manifestaciones electorales

previstos en la comunidad autónoma vasca y en Navarra para manifestar su protesta y su condena "sin

paliativos" de este nuevo hecho criminal", según anunció en un comunicado. El PNV afirma que es fácil

deducir del sangriento atentado que también los violentos se han presentado a estas elecciones, de la única

manera que saben hacerlo: con sangre, con muertos y con violencia". Por otra parte, ETA Político-militar

(VIII Asamblea) ha anunciado que volverá a la lucha armada, en un comunicado hecho llegar a medios

informativos del País Vasco.

Para el Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE), el atentado "parece ser el segundo capítulo" del mitin

que celebró el domingo en San Sebastián HB y "degrada a aquellos que se auto-títulan luchadores de la

paz y defienden el tiro a bocajarro". El PSE dice que le gustaría "com-

probar que HB deja de ser un apéndice de ETA y que condena el atentado que ha costado la vida a tres

seres humanos".

Jaime Mayor Oreja, portavoz de Coalición Popular, declaró que "uno se pregunta si el atentado forma

parte de la campaña electoral de HB, sobre todo cuando ve a miles de personas en el velódromo de

Anoeta vitoreando a ETA". Mayor Oreja añadió que en este caso los terroristas han creído que la elección

de Sáenz de Ynestrillas como víctima "podía dar apariencia justificable al nuevo crimen".

Kepa Aulestia, secretario general de Euskadiko Ezkerra, criticó ayer en Vitoria, en el curso del mitin

central de su partido, la ambigOedad "de los que siguen chapoteando sobre el sacrificio de las gentes,

sobre la muerte, sobre la violencia". Por su parte, el presidente del partido, Juan María Bandrés, afirmó en

un momento de su discurso que se estaba poniendo peligroso hacer la muí, como probaba la muerte de un

soldado conductor en el

suceso de la capital de España, al tiempo que abogaba por la desaparición del servicio militar, según

informa José M. Vitoria.

"Compromiso de lucha"

Por otra parte, ETA Político-militar (VIII Asamblea) ha anunciado que volverá a la lucha armada, en un

comunicado hecho llegar a medios informativos del País Vasco en el que pide también el voto para la

coalición He-rri Batasuna (HB). La nota indica textualmente que los activistas de la organización esperan

"cumplir en el más breve plazo posible con el compromiso de lucha" que mantiene.

Aunque ETApm pide el voto para HB y destaca la trascendencia de las elecciones, porque existe "una

correlación de fuerzas favorables a la izquierda abertzalé", los poli-milis insinúan una crítica a la

orientación de la coalición y de ETA Militar, al afirmar que "es necesario una intervención militar

encaminada al reforzamiento de todas las lu-

chas (...) sin por ello supeditarla a una estrategia negociadora".

En medios políticos vascos se ha acogido con sorpresa y reservas el anuncio de ETApm (VIH Asamblea),

organización que se considera prácticamente desmantelada. Este grupo es el último resto de la fracción de

los poli-milis que rechazó la disolución acordada en la VII asamblea, en septiembre de 1982. Una parte,

aparentemente mayorita-ria, de los octavos, que controlaba la mayoría de las armas y los recursos

económicos, se separó del resto e intentó, sin éxito, el ingreso colectivo en ETA Militar. Otra parte,

desmoralizada por las sucesivas crisis, negoció vías de reinserción. La minoría que siguió funcionando

con las siglas ETApm quedó muy debilitada tras la detención de algunos de sus activistas por la policía

española y la deportación desde Francia a Cabo Verde y Cuba de la casi totalidad de sus presuntos

dirigentes exiliados en Francia, entre ellos Josu Abrisketa y José María Larretxea.

 

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