Autor: Pastor, Carles. 
   Roca o la frialdad en el mensaje  :   
 El líder del PRD trata de ganar votos sin populismo y rehuyendo el "cuerpo a cuerpo" con los electores. 
 El País.    18/06/1986.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

22/ESPAÑA

LA CAMPAÑA ELECTORAL

Roca o la frialdad en el mensaje

El líder del PRD trata de ganar votos

sin populismo y rehuyendo

el ´cuerpo a cuerpo´ con los electores

CARLES PASTOR. ENVIADO ESPECIAL, Pamplona

Miquel Roca lo tenía todo calculado. Menos que Adolfo Suárez (CDS), que parecía enterrado, fuera a

surgir de los libros de historia y conquistar ese tercer puesto que él esperaba ocupar. Suárez, con su

mensaje radical, demodé e incluso tercermundista, desplaza su mensaje europeo, intelectual, moderno y

homologable. Ha mantenido un mensaje frío e intelectual, intentando explicar un programa que pretende

introducir en la política española esos valores liberales que, según él, triunfan en Europa. Un estilo de

campaña reiterativo, que ha resultado muy rentable a Convergencia i Unió en Cataluña.

POLÍTICA

EL PAÍS, miércoles 18 de junio de 1986

Roca, el segundo de Pujol en Catalu-fla y aspirante a acaudillar la tercera fuerza política española, el

PRD, había echado sus cuentas e intuido que existía un espacio en las circunscripciones con cinco o más

diputados, donde los últimos escaños se atribuyen entre opciones que han obtenido una votación no muy

holgada pero suficiente. Esa tercera posición sí existe, al parecer, pero si las encuestas no engañan se la va

a llevar el de Cebreros.

La primera encuesta —la que publicó EL PAÍS al iniciarse la campaña— le cayó como una bomba, y

reaccionó con viscerali-dad: "Hay encuestas que son actos de beligerancia", declaró cuando tuvo

conocimiento del avance que publicó este diario. Acusación que ha mantenido con posterioridad. El

segundo sondeo le cogió más prevenido. El candidato reformista puede argumentar que las encuestas se

equivocaron con ante-

rioridad cuando le vaticinaron un fracaso en Galicia o cuando aseguraron el triunfo del no en el refe-

réndum sobre la OTAN. Sus asesores mantienen la apuesta de que superará los 20 escaños.

Roca, en contra de lo que afirmaban sus oponentes, no ha variado un ápice, o casi, su mensaje electoral,

ni se ha refugiado en su feudo de Cataluña. Tampoco ha introducido en su campaña esos elementos

broncos que le podían garantizar el entusiasmo de las masas o la atención de la opinión pública y que

incluso sus colaboradores le instan a que utilice.

Su modelo son los países europeos del Norte, pero hace también concesiones a un pasado español no tan

homologable, como es el centrista, cuando, ante un público que hace siete años aplaudía a los candidatos

de la UCD, admite la acusación de "regresivo" que lanzan contra él los socialistas:

Miquel Roca.

"Sí, no me importa ser regresivo, si eso supone volver a una época en que había 800.000 parados menos o

que la renta per cápita era más alta", afirmó en Canarias el sábado pasado.

JAVIER BAULUZ

Demasiado frió o tímido para hacer una campaña populista, Roca ha rehuido el contacto directo con los

electores siempre que ha podido. En un paseo por el centro de Alicante apenas saludó a una

docena de personas. Muchas más rehusaron acercársele porque les infundía respeto. Cuando no tiene más

remedio que repartir abrazos o estrechar manos se le nota incómodo, su modelo son las campañas

americanas, donde los medios de comunicación tienen un papel primordial.

Recintos pequeños

La campaña de Roca no está resultando espectacular. El aforo de ios locales escogidos para sus mítines

no ha sido superior, en la gran mayoría de los casos, a las 1.100 personas, con la excepción de Baleares y

Murcia o los actos previstos para cerrar la campaña. Roca ha preferido generalmente las ce-nas-mitin o el

vermú en hoteles y restaurantes rodeado por sus incondicionales, con la intención declarada de animar a

sus seguidores antes que ganar votos de forma inmediata, convencido de que es más fructífera la labor

propagandística del partido que la del líder. Roca se ha negado a admitir que su condición de catalán —o

de nacionalista catalán, para ser más precisos— condicione sus posibilidades en Castilla o en Andalucía,

pese a que esto ha sido un lugar común en las conferencias de prensa celebradas a lo largo y a lo ancho de

España. El secretario general de su partido y presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, sin embargo, ha

tomado el rábano por las hojas y ha insinuado en Cataluña que un fracaso del PRD podría cuestionar el

"encaje" del nacionalismo catalán en la política española. Preocupante insinuación de que Convergencia

podría sentirse agraviada si Roca fracasa estrepitosamente.

 

< Volver