Autor: Camacho, Marcelino. 
   La unidad de la izquierda debe ser la opción de los trabajadores     
 
 El País.    19/06/1986.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

EL PAÍS, jueves 19 de junio de 1986

POLÍTICA

ESPAÑA / 21

¿Tenemos más empleo o más parados? ¿Vivimos mejor o peor que en 1982? ¿Avanzamos en la vía de la

neutralidad y el desarme o por la de la carrera de armamentos? Tenemos más paro, más hambre y más

peligro de guerra, mayor rearme hoy que hace cuatro años.

¿Qué nos han dado los cuatro años de gobierno de los altos cargos del PSOE y la gran banca de nuestro

país, bajo la dependencia del Fondo Monetario Internacional y del complejo militar-industrial de Estados

Unidos y de aquí? Una política de reconversión salvaje, de ajuste duro, en todos los sectores, desde la

siderurgia a la construcción naval, pasando por el textil y los puertos, ha hecho que la Encuesta de

Población Activa (Instituto Nacional de Estadística) diera, al final del primer trimestre de 1986, 2.969.100

parados, más 93.400 ocupados marginales; los que había en 1982 rondaban los 2.100.000. Es decir, ha

habido un aumento de cerca de un millón de parados.

El Instituto de Estudios Económicos dice que "...la renta per cópita ha descendido de 4.764 dólares en

1982 a 4.350 dólares en 1985". Ha bajado en un 8,7%. El déficit público, que fue de un billón 60.000

millones de pesetas en 1982, ha alcanzado la cifra de un billón 753.000 millones de pesetas en 1985. El

total de la deuda pública es de 11 billones 294.000 millones, un 40% del producto interior bruto (PIB). A

pesar de un falso optimismo fabricado a la medida de los deseos del Gobierno, la OCDE, en su último

informe, señala que "...hay que continuar el ajuste duro, la reducción de los salarios (moderación, dicen) y

no rebajar la gasolina a pesar de la bajada del petróleo; y nos indican que la tasa de paro en relación con

la población activa, que fue del 21,9% en 1985, será de 21,8% en 1986 (en el momento actual tenemos el

22,15%) y sería del 21,3% en 1987. Es decir, confirman que no bajará el paro sustancialmente. Este paro

supone una pérdida de riquezas que no se crean de más de siete billones y medio de pesetas cada año.

En paralelo con esta degradación económica, y como consecuencia de ella, ocho millones de españolas y

españoles viven en la pobreza, mientras la gran banca obtuvo el 37% de beneficios en 1985, en el primer

trimestre de 1986 han aumentado un 16,91% más. Las cajas de ahorros han visto crecer sus ganancias en

este primer trimestre de 1986 un 40% más que en el mismo período del año 1985.

Otro elemento del balance de

La unidad de la izquierda debe ser la opción de los trabajadores

MARCELINO CAMACHO

El balance que realiza el autor de este artículo de los casi cuatro años de gobierno socialista es claramente

negativo, "aparte de algunas leyes menores, cuyos aspectos positivos, aunque descafeinados, no queremos

negar", afirma. En el haber del Gobier-

no hay paro, hambre y peligros de exterminio, y nada queda de los compromisos esenciales ante sus

electores. Según Marcelino Camacho, la alternativa de los trabajadores es la unidad de la izquierda, y

concretamente la coalición Izquierda Unida.

los cuatro años de gobierno de la cúpula del PSOE, de la oligocargo-cracia, es que España se ha instalado

en la carrera de armamentos, a los que, además de los presupuestos militares ordinarios, están dedicando

desde 1982 a 1990, en el Plan de Dotación y Modernización de las Fuerzas Armadas, más de tres billones

y medio de pesetas. En este contexto, se dedicarán cerca de 500.000 millones de pesetas, entre aviones y

repuestos, para el F-18A norteamericano, y otros 70.000 millones para el Proyecto Europeo ACE —en el

cuadro de la OTAN—, entre los que se contarán 150.000 millones para el tanque Lince-Leopard —origi-

nario en su patente del famoso criminal de guerra nazi Mathei, ahora retirado de "los negocios de la

muerte", y que en sus ratos de ocio financiaba fundaciones socialde-mócratas y conservadores, las de "los

Flick y los Flock".

Esto es lo esencial de su balance, junto con la reducción de pensiones por la nueva ley, y la generalización

de la contratación temporal. Aparte del mantenimiento de nuestro país en la OTAN, que dominan Reagan

y el complejo mi-litar-industral USA, y de la integración práctica en los planes militares de la OTAN, con

la última decisión de asumir —con la firma por parte de nuestras autoridades de la Defensa— la

fabricación de nuevas armas de muerte, esta vez químicas. Aparte de algunas leyes menores, cuyos

aspectos positivos, aunque descafeinados, no queremos negar, eso es su haber; un haber de paro, hambre

y peligros de exterminio.

Nada queda de los compromisos esenciales ante sus electores en las elecciones de 1982 con respecto del

PSOE. No queda nada de los 800.000 puestos de trabajo netos que se iban a crear; no queda nada del

sector público que están desmontando y que iba a ser el elemento motriz; no queda nada de su salida de la

OTAN, en

la que se han reinstalado; ni del desarme: se han sumado a la nueva carrera de armas químicas después de

las atómicas. Se iban a reducir los contratos temporales al mínimo —se dijo a los electores— y ahora se

han generalizado, cambiando trabajo fijo por trabajo precario; de acuerdo con los grandes empresarios, se

atacan conquistas de medio siglo. Ya han atacado a las pensiones, reduciéndolas, y el 95% de los

contratos realizados el año pasado han sido temporales.

En estos cuatro años, se ha iniciado la represión contra los trabajadores, más de 600 trabajadores de

CCOO y del SOC están procesados. Algunos, como Miguel Ángel Zamora, del sumario 1.001, condenado

por el TOP a 12 años, ha sido vuelto a condenar el 22 del actual a cuatro meses y un día de arresto mayor

y a la pérdida de derechos electorales por la Audiencia de Zaragoza, donde antes le absolvió el Juzgado

número 5 por la misma causa: la huelga del 20 de junio de 1985.

Está en peligro, con el empleo y la paz, el pluralismo democrático real y el sindicalismo reivindicativo.

"... Cuando un grupo político consigue un poder hegemónico, es casi inevitable la tentación de im-

plantarse definitivamente". La excesiva presencia directa o indirecta de la Administración sobre la vida

económica, social, cultural y medios de comunicación, ponen en peligro gravemente la libertad de los

ciudadanos y de la sociedad. Nunca durante la transición se ha negociado menos con los sindicatos que

ahora. Desde las posiciones de prepotencia y arrogancia inicial, se ha pasado de la utilización del Azor

como una cosa natural a "la condena escán-dalo-pro-vocación" del Banco de España. En una España con

tres millones de parados y ocho millones de pobres, se regala a más de tres centenares de miembros de la

Trilateral (esa gran organización

del ultracapitalismo norteamericano, japonés y europeo occidental, con Rockefeller en cabeza), una cena

que costó al país 18.000 pesetas por cada cubierto, más 3.000.000 de pesetas gastadas en flores y

1.500.000 en puros Cohiba.

£1 pueblo no se resigna

Los trabajadores, frente a esta situación, han desarrollado luchas excepcionales contra la reconversión

salvaje en todos los sectores, de la siderurgia a la construcción naval, pasando por el textil, la minería, la

gama blanca, campo, puertos y otros. La gran huelga general del 20 de junio contra la reducción de las

pensiones y las batallas históricas de Renfe, Telefónica, Tabacalera son testimonios de estas luchas. Por

otra parte, y en la misma dirección, millones de pacifistas se han manifestado frente a la OTAN por una

política de paz y neutralidad, a lo largo y a lo ancho de este último período. Los cerca de siete millones de

votos del referéndum son, en lo fundamental, de carácter progresivo y de izquierdas, todo indica que se ha

creado una base social de progreso, aunque heterogénea, ha encontrado su proyección y la concreción

política en una alternativa de izquierda, para los que lucharon en los centros de trabajo, en las amplias

manifestaciones y en el no a la OTAN. La Izquierda Unida representa lo esencial, y abstenerse o dividir

esta alternativa es facilitar la operación, consciente o inconscientemente, de los que ponen en peligro el

empleo, el pluralismo, el sindicalismo no gubernamental y la paz. Es el mejor servicio que hacen a los

que tratan de conservar ese poder hegemónico de esa oligocargocracia reaccionaria, de ese PRI a la

española. El hecho de que Fraga señale que el PSOE ha asumido su políti-

ca económica y su OTAN, confirma que en lo esencial la cúpula socialista practica una política de de-

rechas. No argumento que el enemigo sea el PSOE. No confundimos a los afiliados del PSOE o a UGT

con esa oligocargocracia. Ellos, aunque la asuman, son también víctimas de esa política económica que

he descrito al comienzo. Por supuesto, los que luchamos ayer y hoy, y los que lucharemos mañana por la

libertad y la justicia social, y más allá por el socialismo en libertad, consideramos siempre que el enemigo

fundamental de los trabajadores es la gran banca, el FMI, el complejo militar industrial USA y sus

homónimos de aquí. En estos momentos, en este país, eso se identifica con esa oligocargocracia.

Observamos con grave preocupación la aparición de dos colectivos diferentes: los que viven bien y los

que malviven o pasan hambre; los primeros, con buenos ingresos, viviendas cómodas, fabulosos sueldos y

todos los beneficios del mundo moderno; los otros, los parados, los sectores marginales, entre los que se

encuentran multitud de jóvenes y mujeres, pensionistas, trabajadores eventuales, trabajo negro, que viven

en condiciones casi sórdidas y carecen de lo elemental. La CEE, las nuevas tecnologías y la modernidad

que se presenta como una salida posible, no afecta a la España pobre.

En estas circunstancias, los trabajadores y esos sectores se han opuesto con esas luchas y con ese voto no

a la OTAN. El consejo confederal de CC OO, el día 1 de abril pasado, señalaba que "a partir de esa base

social de progreso y de izquierda que ha aparecido". "nuestra confederación debe contribuir —sin perder

de vista su condición de sindicato, las reivindicaciones de los trabajadores y su unidad— a la

coordinación y unidad de estas fuerzas". Sólo así la correlación de fuerzas se modificará y se puede

cambiar la situación a favor de las nuevas víctimas, los marginados y explotados. Oponer unidad de los

comunistas o unidad obrera a esta unidad más amplia, en vez de insertarla en ella, es un falso dilema, en

el mejor de los casos.

Al contrario, la unidad de la izquierda hace avanzar la unidad obrera y la unidad de los comunistas, como

lo prueban los acuerdos iniciales del PCE y del PCPE. No es casualidad que la gran banca elija, en primer

lugar, entre quienes financia, al PSOE y a CP.

La unidad de la izquierda, Izquierda Unida, debe ser la opción de los trabajadores.

 

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