Vietnam: nuevos acuerdos     
 
 Informaciones.    16/06/1973.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

VIETNAM: NUEVOS ACUERDOS

KISSINGER y Le Duc Tho han vuelto a París a completar su obra. El fruto de su última ronda de contactos en los suburbios de la capital francesa ha sido la firma de un comunicado conjunto cuatripartito —Washington. Hanoi Saigón y el G. R. P. (Vietcong)— sobre la aplicación de los acuerdos de paz en Vietnam del 27 de enero. El pasado miércoles 13 de junio pasa a ser la nueva fecha relativamente histórica, en la que se ha firmado la paz en Vietnam por segunda vez.

En realidad, el propósito de los dos autores y de los cuatro firmantes de este nuevo acuerdo es mucho más modesto, más realista: a la vista de los resultados de los acuerdos de enero, ya ninguna parte puede aspirar a conseguir la paz auténtica, sino, "al menos, una coexistencia mínima digna y seria, A este respecto, el consejero de Nixon se ha declarado «optimista», pero haciendo observar al mismo tiempo: «No soy tan ingenuo como para creer que la firma de un papel vaya a arreglarlo todo.»

Los acuerdos de enero, en efecto, distan de haber logrado su último objetivo. La «paz» lograda entonces ha costado hasta la fecha unos 30.000 muertos por ambas partes. Los norvietnamitas han seguido infiltrándose en el Sur. Y los norteamericanos han proseguido sus vuelos de espionaje y no han retirado las minas de los puertos norvietnamitas, al tiempo que han interrumpido las conversaciones sobre una ayuda económica a rrsrno. La comisión internacional de control del alto el fuego no ha servido para nada. Saigón continúa encarcelando ciudadanos, y sus conversaciones con el G. B. P. sobre el futuro político survietnamita no han avanzado ni un milímetro. Esta situación es la que ha motivado la petición norteamericana de volver a la mesa de negociaciones.

Los únicos puntos de los acuerdos primitivos que se han cumplido al pie de la letra han sido la retirada de las fuerzas terrestres norteamericanas y la liberación de los prisioneros estadounidenses en poder de Hanoi. Pese a todo, es innegable que de enero a esta parte se ha reducido extraordinariamente la tensión en el sudeste asiático, al menos a nivel internacional y pese a la escalada de la guerra en Camboya. Los «nuevos acuerdos sobre la aplicación de los acuerdos» pretenden dar un nuevo impulso a la causa de la paz, aun con la prudencia de objetivos antes mencionada.

Por otra parte, el Congreso norteamericano se presenta en estos momentos tal vez como e! primer enemigo de una vuelta a las hostilidades de antaño. En estos días, el Senado ha votado a favor de la suspensión total de la asignación de fondos destinados a actividades militares en Indochina. Y el líder de la minoría del partido republicano en el Senado, Hugh Scott, ha anunciado su decisión de dejar de apoyar a la Administración Nixon en su política indochina.

 

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