Autor: Rodríguez, Rogelio. 
   Suárez: "La única preocupación de Felipe González es permanecer en el poder"     
 
 Ya.    21/06/1986.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Suárez: «La única preocupación de Felipe González es permanecer en el poder»

Adolfo Suárez

Madrid /Rogelio Rodríguez

Avila, Salamanca, Zamora, Valla-dolid, Madrid. Cierre de campaña electoral. Adolfo Suárez, en mangas

de camisa: «Votar al PSOE es darles un cheque en blanco. No soy antiamericano, discrepo de la

Administración Reagan, Con el Gobierno socialista España ha perdido prestigio internacional. Sí, tres

meses de servicio militar; queremos un Ejército profesional no un Ejército de ocupación interior. El

Gobierno del PSOE ha cohabitado también con las cuarenta familias privilegiadas. Han convertido al

CDS en el partido estrella. La auténtica preocupación de Felipe González es permanecer en el poder, por

eso no le preocupa Manuel Fra-

ga; le preocupo yo, que siempre cumplí lo que prometí, él no. No me considero víctima de los poderes

fácticos, porque no me siento inferior a ellos.» Frases, titulares, del discurso de un líder que: «Hasta ía no-

che del día 22 esperaré la gran sorpresa.»

La travesía del desierto, iniciada cinco años atrás por el hombre que durante 1.700 días gobernara los ca-

minos de España en su tránsito hacia el sistema democrático concluyó ayer, en su segunda etapa, en el oa-

sis de la plaza Mayor. Tras miles de kilómetros recorridos, Adolfo Suárez ha demostrado,

fundamentalmente, que no es un cadáver político. En campaña distó mucho de ser aquel

casi tímido candidato de 1982, cauto, reservado y hasta dubitativo. Entonces cerraba en un oscuro cine,

ayer lo hizo en uno de los rincones más populares de la capital del Reino. Aunque no pertenece a la

plantilla de los más brillantes oradores ha ganado en desparpajo mitinero, y se ha esforzado en enseñar

una imagen con carné de identidad propio e intransferible. Sin entrar en el análisis pormenorizado que

ofrece el CDS, dirigido a un electorado de «arrepentidos» a la izquierda y más a la derecha del PSOE,

difícil, por otra parte, de hacer congeniar, Adolfo Suárez ha utilizado el recurso de su elixir personal.

Legítimo. Se ha apretado los machos, ha bajado al ruedo, ha brin-

dado al respetable y ha dicho, un día sí y otro también: «Al principio nadie daba un duro por nosotros,

ahora resulta que somos el partido estrella.» Se ha quejado de su penuria económica, pero le ha echado

siempre riesgo al quite: ..Si esta campaña tuviera una prórroga, seguro que les ganábamos.» Y no se

refería el candidato del CDS a las restantes fuerzas que pretenden el espacio de centro, no, a esas, al PRD,

a la misma Coalición Popular, no las cita, a no ser en ruedas de prensa y a preguntas de los informadores;

no, se refiere en exclusiva al Partido Socialista, como único adversario en un, por el presente ilusorio,

mano a mano por el .poder.

 

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