O.T.A.N.: ambiente de crisis     
 
 Informaciones.    16/06/1973.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

O. T. A. N.: AMBIENTE DE CRISIS

HASTA ahora —decía un funcionario de la O. T. A. N. citado por nuestro corresponsal en Bruselas— en nuestras sesiones bianuales hemos hablado especialmente de relaciones Este-Oeste. El gran problema actual es el de las relaciones Oeste-Oeste.»

Tal vez en esas palabras queda bastante bien expresado el ambiente en que se ha reunido en Copenhague el Consejo de ministros de la Alianza Atlántica. Los Estados Unidos desconfian de les europeos, en cuanto al incremento requerido por Washington de su participación en los efectivos"? en la financiación de la fuerza integrada común. Por su parte, los europeos recelan ante todo de que Washington, y Moscú se entiendan directa y secretamente y de que el resultado de su «modus vivendi» bilateral sea la retirada del grueso de las fuerzas americanas destacadas en nuestro continente, antes de que se inicien formalmente las negociaciones sobre reducción de tropas en Europa.

«Tenemos —asegura el funcionario anónimo citado— que cuando e! próximo lunes Brezhnev llegue a Estados Unidos, él y Nixon negocien una redacción que tenga muy poco de equilibrada.»

Al margen de estas disensiones o recelos entre Estados Unidos y el eurogrupo de la Alianza, la O. T. A. N. se tropieza en su reunión de Copenhague con otros problemas en su seno. Cabe citar, en primer lugar, la incompatibilidad creciente que se manifiesta entre los Gobiernos de los países nórdicos y los de Benelux con el régimen griego —especialmente tras el golpe de palacio «republicano» de Papadopoulos—, asi como con la «política africana de Portugal».

Asimismo, la «guerra del bacalao» —esa «guerra de opereta», como se consideraba hasta ahora, entre Islandia y Gran Bretaña, a propósito de los bancos bacaladeros islandeses y de la ampliación de las aguas jurisdiccionales decretada por Reykjavik— se está convirtiendo en un auténtico detonante de la rara situación que se respira en la O, T. A. N. Ahora, Reykjavik ya no soto pide la mediación amistosa de la O. T. A. N. en su litigio con Londres, sino que, ante la impotencia demostrada por la organización en el conflicto, está decidida también a solicitar a los Estados Unidos que revisen el tratado bilateral americano-islandés sobre el uso por parte estadounidense de la base de Keflavik, de indiscutible importancia estratégica para el Atlántico Norte y por la que Islandia no recibe ninguna subvención. En otras palabras, Islandia, la Malta del Atlántico Norte, amenaza con separarse de la O. T. A. N., quejándose de que sus aliados no hayan presionado suficientemente a Londres en una cuestión —la del bacalao— de la que depende su misma subsistencia.

Es de notar que sobre Londres ya han comenzado a llover esas presiones, y no sólo por el asunto islandés, sino también —al menos por parte de ciertos miembros de la Alianza— por sus prisas en haber reconocido oficialmente el nuevo régimen «republicano» griego. En todo caso, lo cierto es que la O. T. A. N. no está dando el mejor espectáculo de armonía interior, justamente en vísperas de las grandes negociaciones sobre todos los aspectos de la seguridad en nuestro continente. El 3 de julio comienza formalmente la C. S. C. E. (Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa). Mientras tanto, el bloque del Pacto de Varsovia no sólo no da muestras de resquebraduras, sino que aumenta constantemente su potencial defensivo.

 

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