Autor: Oneto Revuelta, José. 
 Balance electoral Generales 86. Resumen de la campaña y del periplo de los líderes. 
 Felipe, Adolfo, Butragueño y D´Hont     
 
 Diario 16.    22/06/1986.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

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BALANCE ELECTORAL

NACIONAL

22 de junio-86/Diario 16

RESUMEN DE LA CAMPAÑA Y DEL PERIPLO DE LOS LÍDERES

Durante los veinte días de campaña electoral, los enviados especiales de Diario 16 estuvieron siguiendo a

los líderes de las principales fuerzas políticas que se presentan en estas elecciones. El comentarista

político José Oneto hace un balance de lo que fue la campaña y los enviados especiales resumen el

periplo de los líderes.

Felipe, Adolfo, Butragueño y D´Hondt

CANSADOS, rotos, agotados y con el sueño en los talones, los distintos candidatos a la presidencia del

Gobierno de España en las elecciones que se celebran hoy han vivido esta semana sus «días más largos»

en el sprint final de la campaña electoral, una campaña cerrada con esperanzas de goles anteayer viernes a

las doce en punto de la noche.

Con los ojos puestos en la tierra prometida (México) y en el mesías (Butragueño), al que la opinión

pública, en refrendo popular, ya ha nombrado jefe del Gobierno («Butragueño presidente» era el grito de

miles de enfervorizados madrileños concentrados en la plaza de Cibeles tras la victoria futbolística de

España sobre Dinamarca), los distintos candidatos a disputarle el título al futbolista español han

consumido sus últimos días de campaña a un ritmo maratoniano, con la esperanza de que se confirmen las

encuestas, si los datos les han venido favoreciendo, o, por el contrario, esperando la aparición de nuevos

factores no descubiertos por la sociología aplicada, capaces de cambiar las tendencias detectadas a lo lar-

go de estas tres semanas de campaña electoral.

Hoy, cuando a las nueve de la mañana se abran las 42.769 mesas que componen el entramado electoral

español para un censo oficial de 30.323.985 personas, la suerte ya estará echada, aunque, de hecho, la

cam-

paña, llena de insultos, ataques personales, descalificaciones, y hasta calumnias, no haya servido para

comprobar si, efectivamente, el país va «por buen camino», si las propuestas .del principal partido de la

oposición van a servir «para salir adelante», si en el futuro va a tener viabilidad «el valor del centro», si

hay realmente «otra forma de hacer España», si «los comunistas seguro» tienen posibilidades electorales

o todo va a quedar reducido a ese «nos van a oír» que preconiza la Izquierda Unida.

Campaña espesa

De esta forma, entre slogan y slogan, como si se tratase de nuevos productos que acaban de aparecer en el

mercado del consumo, entre insultos y descalificaciones y con los ojos puestos en Emilio Butragueño —

la gran esperanza de este domingo caluroso de junio—, la campaña electoral, roma y espesa a la vez, no

ha contribuido a aclarar al confuso electorado ni a debatir los problemas reales del país.

Felipe González, a la búsqueda de esa ansiada mayoría absoluta, ha vuelto a conectar con su electorado y,

aunque no haya vendido como -en 1982 ni poesía,, ni utopía ni ese mensaje ¡Ilusionante del cambio, sino

nuevas tecnologías, ha conseguido convencer a sus partidarios de que el proyecto socialista peligra si no

se configura una mayoría cómoda.

Especialmente en la segunda parte de la campaña, pero sólo durante unos días, el presidente del Gobierno

ha vuelto a recuperar ese protagonismo político que le llevó clamorosamente a la Moncloa hace cuatro

años.

Manuel Fraga, en la que parece que puede ser su última oportunidad para aspirar con posibilidades lejanas

al sillón de la Moncloa, ha realizado la campaña más moderada^más sensata y con más sentido común de

todas en las que ha venido participando como líder indiscutible desde 1977. El mismo se ha puesto a

prueba, ha aguantado estoicamente, sin alterarse, todo tipo de ataques y ha dado un ejemplo, por primera

vez, de sometimiento total a los consejos dictados por los encargados de velar por su imagen.

Miguel Roca no ha llegado a conectar con la opinión pública en su intento de vender su confusa

alternativa reformista (lo reflejan las encuestas), y el exceso de recursos económicos ha llegado a producir

tal saturación en el sensible mercado político que el rechazo ha sustituido a la primera curiosidad por

saber qué había finalmente detrás de ese slogan que anunciaba otra forma de hacer España.

Gerardo Iglesias, apoyado en la tripleta Tamames-Alonso Puerta-Ignacio Gallego, ha quedado diluido

como aspirante único a la Presidencia, y la heterogeneidad de sus aliados,

unidos por un progresismo coyuntural bruto del voto negativo a la OTAN, ha convertido su candidatura

en una de las últimas oportunidades para cohesionar un voto absorbido por vía de utilidad por el Partido

Socialista Obrero Español en octubre de 1982.

Santiago Carrillo, reivindicando las señas de identidad del comunismo, se ha convertido estos días de

campaña en ¡a obsesión de Iglesias y de Izquierda Unida, a quienes puede arrebatar, por lo menos en

Madrid, unos miles de votos que son vitales, merced a la regla D´Hont, para convertirlos en escaños. Tan

vitales o más que la permanencia de carrillo en su escaño en el Congreso.

El CDS, sorpresa

Por último, Adolfo Suárez y su partido, el Centro Democrático y Social (CDS), se perfilan, según todas

las encuestas, no sólo como la sorpresa de esta campaña, sino también como la auténtica revelación que

puede hacer cambiar el bipartidismo consagrado en octubre de 1982. Sin apenas medios económicos y

partiendo de cero, el duque se ha revelado como el único político capaz de impedir esa mayoría al Partido

Socialista por la que el PSOE viene luchando desde el triunfo de hace cuatro años. Cuando todos le daban

por muerto y enterrado, Adolfo Suárez parece haber surgido de sus propias cenizas reivindicando un

periodo

clave de la historia de España, la paternidad del centro y, sobre todo, la articulación de una tercera fuerza

entre Fraga y Felipe. Como en las ya lejanas elecciones generales de junio de 1977 y de marzo de 1979, la

lucha hoy está centrada entre Felipe González y Adolfo Suárez-

Fraga parece haber llegado a su techo, Roca no parece haber tenido mucha suerte en la articulación de esa

tercera fuerza reformista y sólo Suárez, según las tendencias que reflejan todos los sondeos, parece que

tiene posibilidades reales de colocarse como tercer partido.

Sin embargo, el nombre clave de este domingo, aparte de Emilio Butragueño, va a ser un personaje casi

desconocido por la opinión pública que fue bautizado en Bélgica como Víctor d´Hondt (1841-1901),

abogado y profesor de Derecho Civil de la Universidad de Gante, fue el creador de un original sistema

proporcional a la media más alta, que se aplica en algunos procesos electorales, entre ellos el español.

Ni la historia ni su biografía recogen si Víctor d´Hondt conocía España o si entre sus aficiones se

encontraba esa que normalmente siempre se convierte en pasión y que es el fútbol.

En ese sentido, D´Hondt siempre fue una incógnita, aunque este domingo, junto con Emilio Butragueño,

Felipe González y Adolfo Suárez, se convierta en noticia de actualidad.

José Oneto

 

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