Autor: Vilar, Sergio. 
 El estado de la nación. 
 Gobierno fuerte     
 
 Ya.    22/06/1986.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

PARTIDOS

LA inmensa mayoría de candidatos a diputados, incluido el Presidente del Gobierno, han vuelto a

demostrar su escasa preparación teórica en el conjunto de ciencias y de conocimientos técnicos

imprescindibles para llevar a buen término una gestión eficaz del Estado. No merece entrar en el lenguaje

barriobajero, insidioso e insultante, que han intercambiado muchos de ellos, entre los cuales destaca el

vicepresidente del Gobierno, que presume de ser un intelectual, presunción reiterada sin ofrecer pruebas

de ello y dando, además, de vez en cuando, pruebas de lo contrario. Curiosa e inquietante «dialéctica»

denigrativa para o, dicho con más precisión, contra los dirigentes de ¡os demás partidos, cuando a la vez

se reconoce que esos partidos débiles, divididos son poco competitivos para organizar la alternativa al

gobierno del PSOE.

Gobierno fuerte

SERGIO VILAR

Cierto es, el sistema de partidos español es débil y fraccionado, pero no se reanimará y se reorganizará

machacándolo desde las máximas alturas gubernamentales, mientras antiguos comunistas y centristas

ambiciosos de hacer su particular carrera política, anuncian en plena campaña electoral que pasan a ser

militantes del PSOE, del que esperan ser premiados con algunos cargos. Esta inauten-ticidad, tal falta de

respeto a los principios, la tendencia al acomodamiento, probablemente es comentada por el «gobierno

fuerte» que-Felipe González dice que quiere seguir teniendo. Pero, ¿el Gobierno ha de ser fuerte, o bien,

preferiblemente, eficaz? «Fuerte»

es un concepto que remite a tiempos decimonónicos, a tiempos deJ rígido maqumismo que eran también

tiempos poco democráticos, remite a épocas de ordeno y mando, muy diferentes del período actual en el

que los gobiernos verdaderamente respetados y eficientes buscan y obtienen constantemente el consenso

de la sociedad, no se distancia de ella y elaboran con todos los ciudadanos una dirección mora!, intelec-

tual y técnica para promover los intereses nacionales. Con estos elementos sí que se organiza una

auténtica fortaleza del gobierno, una fortaleza espiritual, creadora y nada aplastante. La palabra «fuerte»

remite asimismo al músculo, pero hoy la buena gestión de los gobiernos no requiere fuerza muscular, sino

energía inteligente. Lamentable concepto, el de -fuerte», en el tiempo de tos ordenadores y de la

telemática.

 

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