Autor: Picatoste, Jesús. 
 El estado de la nación. 
 Reflexiones de sangre, sudor y lágrimas     
 
 Ya.    23/06/1986.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Reflexiones de sangre, sudor

y lágrimas

JESÚS PICATOSTE

GUSTE o disguste, la noticia eje de las elecciones es la mayoría absoluta del PSOE. Con pérdida de

votos, sin goleada clamorosa, con todas las marrullerías acumuladas que se quieran reseñar, los socialistas

han vuelto al triunfo. Si hace cuatro años se dijo que el comportamiento suicida de UCD puso en bandeja

la victoria de Felipe González, hora es de decir que el comportamiento de la derecha, tan voluntarioso

como ineficaz, ha sido un notable aliado para el resultado positivo del PSOE. En política, y especialmente

en el Parlamento, números cantan. Las interpretaciones serán muy valiosas para encauzar el futuro, pero

el presente, el presente de la noche del 22-J, se condensa en el número de escaños. A partir de ahí caben

los análisis y las previsiones, los matices y los futuri-bles. Al filo de los resultados oficiales, cualquier

líder que se precie emite sus opiniones cargadas de subjetividad y emotividad. Son unos juicios plenos de

justificaciones en los que ninguno conoce la derrota completa. Pero las realidades inmediatas son otras.

Al menos, en una aproximación urgente a los números surgen diez observaciones:

1) La quiebra moral del bipartidis-mo. El ascenso del CDS demuestra que, por más esfuerzos de

socialistas y Coalición Popular, el bipartidismo no es inamovible. Y que si a alguien bene-

ficia él presunto bipartidismo es a los seguidores de Felipe González. Aunque numéricamente no pueda

hablarse de un partido bisagra, el sentido del voto hace ver que el mapa político español no aparece

partido en dos mitades.

2) Sólo existe un centro. Adolfo Suárez ha conseguido un gran resultado que más que una afirmación de

presente es una promesa de futuro. Ha echado por tierra la acusación de que sus éxitos anteriores se

debían a la creación de un partido montado desde el poder. En los días de campana lanzó unos mensajes

arriesgados que llegaron nítidamente a sus electores. A buen seguro que la derecha contemplará al ex jefe

de Gobierno de otra manera y habrá más de un acto de contrición. Ya es alternativa.

3) Hundimiento del Partido Reformista. Puede desaparecer del mapa político como tal agrupación, por

más que la consolidación de Convergencia en Cataluña alivie la amargura de proyección nacional.

Todavía nadie ha contestado a la pregunta: ¿Por qué Roca no se ha presentado por Madrid? Es como si

Felipe González hubiera ido por Sevilla o Suárez por Avila. Al líder reformista le echarán en cara los

dineros invertidos. Ha perdido no por catalán, sino por confusión del proyecto. Un proyecto que, aparte

biografías, irrumpía en el electorado de derechas.

4) Los resultados de Herri Batasu-na constituyen un aviso sobre la necesidad de revisión profunda de la

política que se desarrolla en el País Vasco.

5) Artificialidad de la extrapolación gallega Se había insistido en los datos de la última consulta

autonómica. De poco han servido. El elector distingue las diversas clases de consulta electoral.

6) La existencia de una izquierda real, menos comunista y quizá más izquierda. Buen trecho queda por

delante a este grupo para buscar su identidad. No hubiera sido positiva la desaparición de un partido a la

izquierda del PSOE. Desde un grupo parlamentario, con voz y voto, iniciarán la expansión con mayor

seguridad.

7) El enriquecimiento de la vida parlamentaria. Técnicamente, el rodillo puede funcionar. Pero será de

otra manera, porque el PSOE tendrá que cuidarse no sólo de vencer, sino de convencer a la sociedad. Es

de suponer que CDS e Izquierda Unida se incorporen a la vida parlamentaria con fuerza.

8) Un cierto cambio de actitud en el PSOE. Con una campaña desangelada y errónea —al decir de

muchos socialistas—, en la que el único mensaje evidente era el del «gobierno fuerte», el PSOE tiene

otros cuatro años por delante, con una ventaja que casi nadie de la oposición ha advertido: en

el 82 eran unos novatos, pero a partir del 86 ya han constituido una «nueva clase política». Contemplarán

los esfuerzos de centro y derecha para desalojarles del poder. De una forma o de otra deberán aguantar

una oposición con mucho mejor sentido estratégico.

9) La impotencia de la derecha. El hecho de que Coalición haya conseguido un resultado más o menos

parecido al del 82 habrá encantado a Felipe González, pero si los populares son sinceros habrán de

reconocer que su consolidación numérica no sirve para gobernar. Los tibios intentos de Fraga para lograr

ampliar el espectro hacia otras formaciones eran inútiles cuando en el pasado reciente se hizo lo posible

para dinamitar el centro que gobernaba.

10) Elecciones-puente. Desde tiempo atrás se adivinaba que el PSOE revalidaría, de una forma o de otra,

su victoria. Por ello, todos los intentos de la oposición y de los grupos sociales que la apoyaban tendían

más a la reorganización para el 90 que al triunfo imposible en las de ayer. Varaos a asistir a cambios muy

hondos en la estrategia de quienes ahora han perdido sin perder.

Si antes de las votaciones hay un día de reflexión, bien podemos asegurar que ahora empiezan las

jornadas de reflexión de los políticos. ¡Y van a ser reflexiones de sangre, sudor y lágrimas!

 

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