Autor: Fernández Palacios, Dolores. 
   La Plaza Mayor, dividida entre Felipe y Butragueño     
 
 Ya.    23/06/1986.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

La Plaza Mayor, dividida entre Felipe y Butragueño

Madrid /Lola Fernández

La Plaza Mayor madrileña registraba a media noche de ayer inedia entrada, según la Policía Municipal

que vigilaba la zona. Cerca de quinientas personas, en su mayoría jóvenes, aplaudieron al Presidente del

Gobierno, Felipe González, cuando desde la pantalla gigante colocada en la Casa de la Panadería

afirmaba que el PSOE ha vuelto a obtener la confianza mayoritaria.

A medias seguidores de Felipe, a medias de Butragueño, favorables a todo tipo de aplausos, los jóvenes

concentrados apagaban con sus gritos las palabras del líder socialista y no se hicieron esperar los gritos de

«España, España», o «Butragueño, a la Moncloa», y ei ondear de banderas de un nutrido grupo de forofos

no del Partido Socialista,

sino de la selección que jugaba su partido decisivo desde México, retransmitido a continuación por la

pantalla del Ayuntamiento. Algunos confesaban estar allí «motivados» por el partido de fútbol que

muchos de ellos no podían ver en sus casas o que preferían contemplar desde una de las terrazas de la

plaza.

Al mismo tiempo que el Presidente González terminaba sus palabras, renacían tos gritos de «España,

España» y esta vez la «movida» parecía pasar del Presidente. Casi no se pudieron escuchar las últimas

palabras de Felipe González cuando pedía un llamamiento a todos los ciudadanos para aunar esfuerzos

con el fin de lograr objetivos de carácter nacional. Aquello parecía no ir con ellos.

A continuación intervino el alcal-

de de Madrid, Juan Barranco, que hizo mención a la alegría que rodeaba a la plaza: «Aquí se pueden

celebrar todas las victorias y todas las alegrías.» Sobre la victoria del PSOE, añadió que «la tolerancia se

ha asentado en nuestro país y es motivo de alegría para cualquier demócrata». Juan Barranco, que

compartía la pantalla con la actriz Victoria Vera —que arrastró todo tipo de silbidos y comentarios—, no

era ajeno a la «marcha» y al entusiasmo de los jóvenes por el partido que ya estaba a punto de comenzar,

y se apuntó el último aplauso de la medianoche cuando comentó que se celebraría un homenaje en la

misma Plaza Mayor a la selección española, fuera cual fuera el resultado final, aunque él confesaba de-

sear un 1-0.

• YA, el primero que informó.— Una hora después de que cerraran los colegios electorales, YA lanzaba a

la calle una edición especial para Informar a tos lectores de los primeros resultados de las elecciones. Un

grupo de jóvenes acudieron a la plaza Mayor exhibiendo un ejemplar.

 

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