Autor: Martínez Vega, J. A.. 
 Declaraciones de los dirigentes tras los resultados. 
 Desolación en el PRD ante el desastre electoral     
 
 Ya.    23/06/1986.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Desolación en el PRD ante el desastre electoral

Madrid /J. A. Martínez Vega

La desolación en el Partido Reformista tras conocerse los primeros resultados oficiales arrojados por las

urnas era total. El cuartel general, habilitado en el hotel Castellana, de Madrid, era una tumba. El silencio

era la nota dominante entre los pocos centenares de simpatizantes que acudieron al citado hotel. Parecía

como si nadie quisiera creerse lo que la pantalla gigante de vídeo, enclavada en el centro de la sala

Granados, reflejaba.

No hubo fiesta de ningún género. Sólo un pequeño cóctel. El caso es que la fiesta ni siquiera estaba pre-

vista por los organizadores del acto, constituyendo esto un claro síntoma de desconfianza. Ya a media

tarde, algunos representantes reformistas mostraban en su rostro la preocupación ante un posible fracaso,

que sería confirmado horas más tarde. Simpatizantes del PRD comentaban en

corrillos que a Roca no se le ha perdonado su origen catalán.

A pesar de todo, Roca vino a Madrid, procedente de Barcelona, a dar la cara. Como lo cortés no quita lo

valiente, el líder catalán felicitó tanto al PSOE como al CDS, su más directo rival, que le ha disputado el

centro del espectro político. Roca manifestó su voluntad de contribuir a la construcción del espacio de

centro progresista y liberal, que a su juicio debe encarar el PRD. «El ascenso de CiU —destacó— queda

apagado por el mal resultado de nuestros amigos y compañeros del PRD,"a quienes yo quiero decir que

en estas circunstancias nuestra solidaridad será mayor que nunca.»

Roca: «No es el punto final»

Roca insistió en que unas elecciones y un resultado no condenan la proyección de una ideología y de una

fuerza política en el futuro del país. «La idea —añadió— vale la pe-

na y vamos a seguir luchando por ella. Mi compromiso y el de CiU con el reformismo es absolutamente

irreversible. Que nadie vea en estos resultados el punto final, ya que llegará un día en que el país apostará

por el reformismo liberal.»

Sainz de Robles y Antonio Garri-gues, cabezas de lista al Congreso por Madrid, tenían cara de circuns-

tancia. Aunque hacían grandes esfuerzos por mostrarse serenos y tranquilos, se les notaba emocionados y

contrariados. En su comparecencia ante la prensa, Sainz de Robles afirmó no estar desmoralizado por

haber fracasado en su primera experiencia como político, y anunció que hoy mismo solicitará su ingreso

en el partido. Recordemos que el ex presidente del Consejo General del Poder Judicial se presentó a las

elecciones por el PRD como independiente. «Tengo tal fe personal en la propuesta que hemos hecho al

pueblo español —afirmó— que ahora

estoy convencido de que nuestro mensaje es el que quiere y espera el pueblo.»

El cabeza de lista al Congreso por Madrid negó su decepción y dijo estar esperanzado en que los

reformistas tendrán que resurgir. No quiso hablar de fallos cometidos durante la campaña, aunque

sentenció que si ha habido alguno es sencillamente que no han sabido transmitir el mensaje.

En términos parecidos se expresó Antonio Garrigues, primer responsable del Partido Reformista en

comparecer ante los periodistas para realizar una valoración de urgencia. No quiso entrar a valorar los

resultados tan catastróficos alcanzados por su partido y se limitó a señalar que «cuando se lucha por una

idea se tarda más o menos en ganar, pero siempre se acaba.venciendo». Garrigues, que se esforzaba por

mostrarse sereno, manifestó que van a analizar a fondo lo ocurrido. Se le notaba que

La otra

forma de

hacer

España

en otra

ocasion

aún no había digerido el fracaso. Reconoció que habían cometido fallos, pero no quiso entrar en detalles.

La fiesta reformista fue lo más parecido a un funeral. Se tenían esperanzas de que, como mínimo, forma-

rían grupo parlamentario propio. Roca llegó a hablar durante la campaña que alcanzarían el 8 por 100 de

los votos emitidos. Pero no pudo ser.

 

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