Franco clausuró ayer el I Congreso sindical     
 
 ABC.    05/03/1961.  Página: 63-64. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

ABC. DOMINGO 5 DE MARZO DE 1961. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 64

FRANCO CLAUSURO AYER EL I CONGRESO SINDICAL

"DEBEMOS ESTAR PREPARADOS HASTA QUE EL SENTIDO DE LA JUSTICIA Y DE CONSIDERACIÓN A LAS NACIONES MENOS DESARROLLADAS SE ABRA CAMINO"

«LA POLÍTICA NO EXISTE SIN EL DIALOGO», DIJO TAMBIÉN EL JEFE DEL ESTADO

EN SU DISCURSO A LOS CONGRESISTAS

En el acto de clausura del I Congreso Sindical; el Jefe del Estado pronuncio el siguiente discurso: Señores congresistas:

He venido muy complacido esta mañana a saludaros y a mostraros mi satisfacción por el orden, la armonía y el espíritu de trabajo que habéis dedicado en estos seis días al estudio de los problemas más importantes económico-sociales de nuestra nación. El sindicalismo nacional es la faceta más importante de nuestro Movimiento, y el sindicalismo, en general, es también en todos los países, aunque no lo reconozcan, lo de más trascendencia en el orden económico, lo más acusado en la política y lo que más ha de influir en su futuro.

Si hoy ha podido realizarse este Congreso, si en él ha triunfado la elevación de miras si la armonía ha presidido sus secciones es debido a que anteriormente en los distintos niveles, en el de los Consejos Sociales, en el de las Cooperativas, de las Hermandades, de los Sindicatos Provinciales, de los Congresos Económicos Sindicales Provinciales, ha existido una preparación y ejercicio que ha preparado a nuestros hombres para estas tareas ulteriores.

La política no existe sin el diálogo. El diálogo es la. base de la política. Podrán tener unos hombres la responsabilidad de gobierno, pero su política estará siempre vacía si no existe el diálogo; pero no el diálogo anárquico, no el artificioso de los partidos políticos suplantadores de las verdaderas estructuras nacionales, sino el diálogo directo con los representantes directos de estas propias estructuras.

Se lamentaba nuestra nación, se quejaban nuestros empresarios, acusaban nuestras masas trabajadoras de que se gobernaba a espaldas de los intereses generales de la nación, de los intereses generales de los productores en sus distintos sectores del trabajo. Y yo os digo: Tenéis aquí ya un Sindicato, el cauce está abierto para que por él discurran vuestras inquietudes, vuestros, anhelos, y que a través de sus mociones y representaciones puedan vivificar al Estado en todos sus organismos y burocracia.

No vivimos tiempos de bonanza. Yo he de deciros, una vez más, que vivimos momentos difíciles, tiempos de guerra, fría, en todos los campos, y que para todas esas acciones, porque la vida es lucha y no ha dejado de serlo en el mundo, es necesaria la unidad entre los hombres y las tierras de España, es necesario que fortalezcamos el cuerpo nacional, forjar en todos los órdenes una Patria fuerte.

Nuestros ideales en el orden nacional, en el espiritual y en el social son básicos e indiscutibles en nuestra nación, porque en ellos se fundamenta el bien común de todos los españoles.

No se puede admitir que nadie diga: Yo no coopero a la grandeza de la Patria, yo no quiero servir a los bienes espirituales, no quiero la justicia social, ni el progreso económico. A todos la Patria nos obliga, la Patria nos impone estos servicios, estas obligaciones, qué también habéis cumplido en estos días trabajando con pasión, can ahinco, con discusiones vivas, pero siempre constructivas, para ofrecer soluciones a los problemas de la Patria y para el bien general de la nación. (Grandes y prolongados aplausos.)

Vuestras mociones, vuestras representaciones y conclusiones yo os ofrezcos, que serán estudiadas eon todo el cariño y con todo el interés, a la par que con gratitud par la cooperación que con ellas nos prestáis.

Vivimos en tiempos difíciles y es necesario apurar la técnica económica en todos los aspectos.

Hemos salido de la estabilización, vamos a entrar en el plan de desarrollo, pero todo esto hemos de hacerlo en unos medios económicos internacionales, difíciles, que sujetan y nos obligan a vivir en los mercados del mundo y que nos imponen el perfeccionamiento de nuestras industrias y de nuestras producciones para, colocarnos en los mercados en situación de competencia.

Esto es delicado, pues lo mismo que ha habido imperialismos económicos, colonialismo, naciones poderosas y naciones proletarias o pobres, existe hoy eso que se llaman las grandes áreas económicas y los grandes acuerdos económicos que, mirando al interés propió, muchas veces se olvidan del interés de los pequeños... (Los aplausos interrumpen a Su Excelencia.).

Y, por lo tanto, si queremos vencer en esta nueva etapa debemos prepararnos para la batalla para defender nuestra producción y prepararnos para estar en condiciones hasta que el sentido de la Justicia y de la consideración a las naciones menos desarrolladas pueda abrirse camino.

Habéis de considerar que el movimiento político del inundo no es el que desean los poderosos.

Si miramos la evolución política moderna, esa renovación política moderna que pugna por tomar estado, reviste en todos los meridianos las mismas características: en todas se acusa el anticapitalismo, un antiimperialismo, ansias nacionales, aspiraciones a una vida mejor, anhelos de justicia social, persecución de fórmulas políticas eficaces, repulsa por los viejos sistemas políticos que no les permiten el desarrollo. Todo esto constituye un movimiento general, y este movimiento no puede conformarse con imperialismos encubiertos o esas áreas económicas en cuanto se opongan a su desarrollo.

Todos estos anhelos buscarán una salida, y si se le niegan las constructivas, las buscarán en el comunismo o lo que sea. En este orden nosotros somos una solución, no la solución (de nuevo los aplau-os interrumpen al Caudillo) y como tal solución hemos de considerarnos.

La mayoría de los ataques que nosotros venimos recibiendo los sufrimos de la vieja política, del capitalismo, de la masonería, de todas las fuerzas del mal enfrentadas para defender una posición caduca y ya rebasada por el comunismo, porque unos y otros saben que nosotros somos una solución para que todas esas ansias nacionales económico-sociales puedan lograrse en otros muchos países. (Grandes aplausos.)

Yo quiero con esto traeros a la realidad. la realidad de que vivamos una batalla, y que para esta lucha necesitamos una unidad, necesitamos un espíritu de sacrificio y necesitamos también un optimismo y una fe en la victoria.

¡¡Arriba España!!

(Los aplausos y vítores al Caudillo se producen ininterrumpidamente hasta que abandona el salón.)

 

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