Unidad, eficacia y esperanza     
 
 ABC.    05/03/1961.  Página: 70. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

A B C DOMINGO 5 DE MARZO

UNIDAD, EFICACIA Y ESPERANZA

Al Primer Congreso Sindical lo elogiamos en uno de nuestros editoriales como espectáculo admirable de convivencia y solidaridad nacional. Lo ocurrido en la sesión de clausura celebrada ayer nos permite añadir que ha sido también un brillante acontecimiento de unidad y de optimismo. El Jefe del Estado fue aclamado con unánime, clamoroso y espontáneo entusiasmo, tanto al aparecer, acompañado de ocho ministros, ante los congresistas como en su discurso.

Durante seis días más de seiscientos

hombres, procedentes de todos los sectores de la producción—empresarios, técnicos y trabajadores—han discutido sobre temas de interés común para ellos y para la colectividad. El Congreso ha sido, decía el ministro Sr. Solís, un Parlamento abierto, "con total publicidad, con libertad plena, limitada sólo por el respeto debido a la libertad de los demás; con autenticidad nacida de unas elecciones en las que participaron más de nueve millones de electores, que han comparecido en los cargos representativos sindicales con el título legítimo nacido de su elección".

En las salas se respiraba un aire nuevo. No eran las asambleas de antaño, donde privaban la enemistad irreconciliable y los odios de clase sobre cualquiera otra preocupación. El empresario refractario y sórdido y el productor sectario y contumaz quedaban automáticamente desplazadas. El obrero moderno conoce los agobios y posibilidades de la empresa, de la misma manera que no hay empresario digno de este nombre que ignore la situación y las dificultades de sus obreros.

Por eso, con pocas excepciones, el diálogo en las distintas secciones fue siempre correcto, desarrollado en una atmósfera de comprensión que, como explicaba el Sr. Solís, ha causado asombro a observadores extranjeros por la compenetración y entendimiento de los interlocutores. A la importancia y necesidad del diálogo, "base de la política", se refirió el Jefe del Estado en su discurso; diálogo no artificioso o anárquico, sino ordenado y juicioso entre quienes por ir en la misma embarcación deben conocer sus recursos, su rumbo y sus objetivos.

Vivimos tiempos difíciles, la vida es una constante batalla, decía Franco, y las cuestiones económicas, que antes se circunscribían al ámbito nacional, han desbordado las fronteras y • es preciso examinarlas bajo normas y conceptos internacionales, so pena de quedar relegados y al margen "de lo que se llaman las grandes áreas económicas". "Si queremos vencer en esta nueva etapa debemos prepararnos para la batalla y defender nuestra producción, poniéndonos en condiciones hasta que el sentido de la justicia y de la consideración a las naciones menos desarrolladas se abra camino."

El Congreso Sindical ha discutido a la luz de esas realidades la actitud que le corresponde adoptar a España: han estudiado conjuntamente empresarios, técnicos y productores desde el origen mismo de los problemas hasta su ulterior desarrollo, con un criterio de unidad y de identificación de fines, poniendo a prueba la capacidad y eficacia del Sindicato como entidad responsable, integrada por todos los elementos de la producción, órgano de expresión de los anhelos nacionales y solución para las contingencias políticas, económicas y sociales de España. Solución que tendrá impugnadores, pero cuyo ensayo en España ha culminado en felices aciertos.

Los españoles preocupados por el futuro de la patria pueden y deben deducir del Congreso grandes y provechosas enseñanzas, pues ha demostrado cuan fecundos y deseables son los contactos entre elementos tradicionalmente antagónicos o aislados en reductos de intransigencia, para desde un mismo nivel dialogar sobre cuestiones que, siendo particulares y aun locales, alcanzan amplitud nacional.

Por el Congreso se han acortado distancias, y españoles que se consideraban

separados por fronteras infranqueable se han acercado para tratar, sobre los más variados temas de categoría e importancia vital para el país. El Congreso ha significado un gran avance en el propósito de vertebrar el mundo del trabaje y la implicación de sus elementos componentes en una organización con un gran espíritu de compenetración, de unidad y de convivencia, llamada a acceder al Estado, como precisó Franco, "sin que haya de recurrir para ello a maniobras, violencias o subterfugios ajenos a su propia naturaleza, y para que el bien público deje de estar asentado contradictoriamente sobre la división, la ludia de clases y supuestos errores".

 

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