Congreso Sindical     
 
 ABC.    28/02/1981.  Página: 58. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. MARTES 28 DE FEBRERO DE 1961 EDICIÓN DE LA MAÑANA, PAG. 58

CONGRESO SINDICAL

Ayer inició sus tareas el Primer Congreso Sindical, máximo acontecimiento en los veintiún años de la Organización; coronamiento, ha dicho el secretario general de los Sindicatos, Sr. Giménez Torres, del sistema representativo, con madurez para intervenir con capacidad plena y derecho en la ordenación de la vida social del país.

En la convocatoria dé esta importante Asamblea se la calificaba de reunión anual, con características especíales de "constituyente", porque en ella han de discutirse y aprobarse, "garantizadas la autocrítica y la libertad", la estructura definitiva de los Sindicatos. Obreros, técnicos, empresarios y mandos, en número de seiscientos, examinarán "los problemas de proclamación teórica, de actualidad práctica o de coyuntura que se refieren al interés económico, social o institucional de los españoles".

Además, por ser la voz nacional más representativa en función de la pureza en la elección de los representantes y en el libre y ordenado ejercicio de la opinión", y declarado el anticomunismo de los concurrentes, se revela el interés político del Congreso. "Somos políticos—ha dicho el secretario general porque estamos firmemente adheridas a los principios fundamentales de la declaración programática del nuevo Estado español" y en cuanto que el sindicalismo representa "un sistema que, recogiendo las grandes demandas de la época—libertad, justicia social, prosperidad económica, igualdad de oportunidades, etc.— puede hacer convivir a los españoles en estructuras políticas reales y estables".

Se habla de españoles en general y no se exceptua a nadie, pues la Organización acepta a todos, "sin pedir antecedentes de conducta relacionadas con la política anterior a la guerra civil y en la misma guerra".

Entre los temas fundamentales, del Congreso figuran: modos de fomentar el entendimiento y la armonía entre quienes viven embarcados en una misma nave y deben compartir esperanzas, contratiempos y beneficios; exposición y crítica de la labor desarrollada por los altos cargos representativos; destino de los fondos sindicales y conocimiento de sus presupuestos; estudio de problemas de amplitud nacional y normas de actuación convenientes, después del proceso experimental vivido.

Como resultado de las deliberaciones se dará a conocer al Poder público la opinión autentica del mundo del trabajo "sin desviaciones demagógicas ni improvisaciones arbitristas". La Organización Sindical, se ha recordado en la sesión inaugural del Congreso, está constituida por ocho millones de trabajadores y técnicos y más de dos millones de empresas, integradas en veintitrés Sindicatos nacionales.

El Congreso, desde la posición superior, conquistada en veinte años de acción y de experiencia, con autoridad emanada de la propia fuerza de su organización, tratará de robustecen sus bases y perfeccionar su sistema funcional y autónomo, de entidad distinta de los organismos estatales, pero dispuesta a ser su más eficaz colaborador. "El Estado—manifestaba Franco en el mensaje de Año Nuevo—necesita buscar su más amplia base social de sustentación en el sindicalismo, en la familia y en el municipio, y una fórmula válida en colaboración con la sociedad." Y con vistas al futuro de España, el jefe del Estado declaraba:

"El sindicalismo necesita penetrar y establecerse directamente en la plataforma de las decisiones y de las iniciativas políticas del Estado, responsabilizarse, si ha de ser capaz de servir y no defraudar la confianza depositada en él y las ilusiones y esperanzas que despierta. Sólo así podrá cambiar la fisonomía de la vida social moderna y, además, ganará esas modalidades de acción • del máximo rango político."

Por lo expuesto se aprecia la importancia e interés que para el porvenir político y social tiene el Primer Congreso Sindica!, cuyas tareas comenzaron ayer, en el cual va a demostrar la Organización Sindical su capacidad y disposición para aceptar las responsabilidades de una participación directa en las iniciativas y en la Administración del Estado.

La comprensión mutua entre obreros y empresarios, decía recientemente el presidente Kennedy en la Conferencia Nacional de Industria celebrada en Washington, es fundamental para una economía sana.

Sin esta alianza y unidad espiritual no hay política ordenada y útil para los intereses del país. De esto España posee una experiencia dramática y unas estadísticas pavorosas de perjuicios y estragos que por igual afectaron a todos los españoles y llevaron a la nación a la catástrofe.

 

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