"He visto los logros que para el mayor bienestar del pueblo español está alcanzando el sindicalismo"  :   
 "Muchos mil[l]lones de personas de muchos países están fijos en vosotros y en vuestro Congreso Sindical". Emocionante alocución del observador mejicano, don Florencio Eguia Villaseñor. 
 Pueblo.    08/03/1962.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

«Muchos milIones de personas de muchos países están fijos en vosotros y en vuestro Congreso Sindical»

EMOCIONANTE ALOCUCIÓN DEL OBSERVADOR MEJICANO, DON FLORENCIO EGUIA VILLASENOR DURANTE el pleno celebrado en la mañana de hoy el observador extranjero don Florencio Eguía Villaseñor, presidente del Consejo Central de Cajas Populares de Méjico, pronunció las siguientes palabras:

"Señor presidente del Congreso, señores congresistas:

Con verdadero interés he seguido, en mi calidad de observador, el lento pero firme desarrollo de los trabajos de este II Congreso Nacional del sindicalismo español, que con los mejores augurios se inició el pasado lunes. He visto el enfoque que se le ha dado por la previa programación que de él se hizo, y he seguido sus sucesivas intervenciones que han sido necesarias para su completo redondeamiento.

He visto también (y esto lo considero de no poca importancia) los logros que para el mayor bienestar del pueblo español está alcanzando el sindicalismo de esta nación. Ejemplos como el de la Escuela Virgen de la Paloma y el Centre de Formación Profesional Acelerada dicen macho, con la elocuencia irrefutable de los hechos, acerca de los obreros y de los empresarios españoles, que, unidos cual corresponde a dos partes integrantes de un todo, están decididos a demostrar, como ya en otros tiempos lo han hecho, y en las condiciones más adversas, que la unión hace la fuerza, y que sólo con el mutuo entendimiento,

proporcionado por la discusión, se pueden alcanzar todos los objetivos deseados.

Yo me felicito de que sea España, la Madre Patria, como la llamamos nosotros, la que se lance a hacer una experiencia de tal envergadura. Antaño fue la única que no tuvo empacho en entregar las joyas de la Reina Católica, a un navegante catalogado de loco, pero que en su genial locura tuvo la clarividencia necesaria para descubrir un nuevo mundo; en otros tiempos no consideró denigrante mezclar su sangre con la de los indígenas americanos, para nacer nacer una raza nueva, en un mundo nuevo; y antaño también llevó a cabo una guerra que, aunque cruenta y dolorosa, por ser sangre de hermanos la que se vertía, la efectuó para hacer surgir esta España próspera de brillante porvenir.

Esta España que cree en el Dios de sus antepasados con prácticas justicieras; esta España presente que está haciendo hombres nuevos mediante la aplicación de una justicia social entendida en su acepción más amplia.

Yo vengo, señor presidente y señores congresistas, a congratularme con vosotros porque os habéis decidido a tamaña empresa; vengo a felicitaros por esa quijotesca resolución, que acaso pueda parecer utópica para algunos, y vengo—agradeciendo la oportunidad que me brindáis de estar eon vosotros en este solemne y trascendental acto—a deciros que muchos millones de personas de muchos países del mundo están fijos en vosotros y en vuestros actos.

Sabed que si conseguís vuestros objetivos es probable que nadie venga a saludaros ni a felicitaros; pero entended que si fracasáis, que si no conseguís vuestros nobles fines, a pesar de o por no haber puesto toda la diligencia necesaria, entonces seréis el blanco" Impotente de las más aeres censuras. Así es, bien lo sabéis, el corazón humano; pero bueno es que lo sepamos a tiempo para tomar las más prudentes medidas.

Por tanto, tenéis, dina yo, la obligación de triunfar con la victoria más contundente. Os exhorto vivamente a que lo hagáis, una vez más, como lo habéis hecho antaño, a pesar de que todo el mundo se venga, abajo en contra vuestra.

Amigos míos—y en esta palabra quiero poner todo el significado que puso el Maestro por excelencia—: yo, en este saludo y en estas mal forjadas palabras, quiero deciros que otra ves tenéis que entregar las joyas de la Corona para descubrir un nuevo mundo. Amigos obreros y amigos empresarios españoles: dad las Joyas de Espada, daos vosotros todos, sin reservas, a todos. Yo os aseguro que no sólo lograréis una España grande, unida y Ubre, sino que habréis contribuido a hacer un mundo mejor y más fraterno cual Dios lo quiere.

¡Adelante España, os lo dice un mejicano que os quiere bien!"

Las últimas palabras del delegado mejicano fueron acogidas con una prolongada salva de aplausos por los congresistas puestos en pie al tiempo que se daban entusiastas vivas a Méjico.

 

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