La ponencia sobre "Regulación de las condiciones de trabajo", en la sesión plenaria  :   
 El señor Robert Leyó un amplio informe sobre "Previsión de producciones e inversiones". 
 Pueblo.    08/03/1962.  Página: 10-11. Páginas: 2. Párrafos: 70. 

El señor Robert leyó un amplio informe sobre «Previsión de producciones e inversiones»

Ayer, a las cinco de la tarde, se reunió la sesión plenaria del Congreso, bajo la presidencia del secretario general de la Organización Sindical, don Pedro Lamata; vicepresidentes empresario y trabajador, inspector asesor general, vicesecretarios de la Organización y secretario adjunto del Congreso.

En la mesa de trabajo tomaron asiento los "componentes de la comisión II, «Regulación de las condiciones de trabajo», que preside el vicesecretario de Ordenación Social, don Gonzalo Marcos Chacón.

El ponente señor Molleda dio lectura a la conclusión XII, que propugna la obligatoriedad de que un porcentaje determinado de las ampliaciones de capital que se lleven a cabo en las empresas pueda ser adquirido por medio de acciones por los trabajadores.

El señor Pallares pidió que se suprimiera te, condición de obligatoriedad y que quedara al arbitrio de tos propias trabajadores adquirir o no acciones.

la señorita Purificación Sedeño señaló que todos los trabajadores, en general, tienen gran ilusión por poseer acciones de la misma empresa en que trabajan, y citó como ejemplo la Telefónica, que es la suya.

El señor Arias, de Lugo, rogó que se tuviera en cuenta que esta redacción se hizo pensando solamente en las sociedades anónimas, pero que no debía olvidarse a las empresas y lugares de trabaja que no lo son.

El señor Lafont consideró importante también tener en cuenta las reservas de capital de la empresa, que eran, dijo, fruto del esfuerzo de sus productores. En este momento del debate ocupo la presidencia el ministro secretario general y delegado nacional de la Organización Sindical, señor Solís.

En contestación a las sugerencias presentadas por los congresistas, el ponente consideró conveniente que continuara la redacción como estaba. Se aprobó por mayoría la conclusión XIIÇ como estaba redactada.

Se dio lectura a la conclusión XIII, que dice: "Para la consecución de los objetivos que se señalan en este apartado, el Estado concederá a las empresas la protección y ayuda necesaria y suficiente, en función de las ventajas sociales que otorguen".

El señor Lafont pidió a la ponencia que contestara a su observación sobré las reservas.

La ponencia consideró que sería una involucración, ya que el trabajador no podría disponer de su parte en las reservas a corto plazo y que era preferible, por lo tanto, el sistema de adquisición de acciones.

La conclusión XIII quedó también aprobada, aunque con varios votos en contra.

Seguidamente se dio lectura a la conclusión XIV, que se refiere a la ayuda laminar.:

El señor Egaña propuso a continuados que se indicara que esta ayuda «cubra igualmente las necesidades de los que viven a sus expensas».

El señor Fugardo, pidió, por su parte, que se añadiera, para prever el futuro, "de acuerdo con los sistemas establecidos o que pudieran establecerse preceptivamente».

El señor Lafont propugnó que, por su naturaleza humana, esta ayuda quedara exenta de impuestos, como el de Utilidades.

El ponente aceptó las sugerencias de los señores Fugardo y Lafont, pero no asi la del señor Egaña, y quedó aprobada la conclusión XIV con las aclaraciones mencionadas.

La recomendación decimoquinta, relativa a convenios sindicales colectivos, se aprobó sin objeción.

Se sometió, después a examen la decimosexta, dentro del mismo apartado, que" alude a la mayor flexibilidad y mayor eficacia de dichos convenios. Intervino el señor Fugardo para solicitar la introducción de una adición mas en la forma que en el fondo. Solicitó después el señor Jiménez Velasco, en su intervención, que los convenios colectivos ya firmados tuvieran una mayor difusión. «Muchas. veces—dijo— se hace necesario el consultar dichas textos como orientación para otros nuevos.

Por ello estimo que los convenios deben tener mayor difusión.»

Le contestó la ponencia diciendo que no veía inconveniente alguno, aunque no todos los convenios tienen forzosamente que ser Iguales. «Cada uno de ellos debe tener su tipificación—dijo— con arreglo a lo mas conveniente en cada caso.» Reiteró que no existia inconveniente en patrocinar dicha mayor difusión de los convenios.

En este momento del debate hizo su entrada en el salón el vicesecretario general del Movimiento, señor Herrero Tejedor, quien ocupo un lugar en la presidencia.

La decimoséptima recomendación se aprobó sin discusión y se pasó a te decimoctava. En él debate intervino el señor Matéu de Ros para proponer una aclaración en la redacción del texto. en el sentido de que quedara claro quién es quien se somete a la autoridad laboral. Dijo que no quedaba bien aclarada la redacción del párrafo y que convenía constara dicha aclaración. Estaba de acuerdo con su contenido.

La ponencia no tuvo inconveniente en aceptar la sugerencia del señor Matéu de Ros y aceptó la proposición porque, en su opinión, le daba un sentido más amplio.

Fueron sometidas a debate después ¡as recomendaciones decimonovena, vigésima y vigesimo-primera. Todas ellas fueron aprobadas sin discusión.

Comenzó seguidamente la discusión de la recomendación vigésimo segunda, en la adición a la ponencia.

El señor Marly solicitó que se pidiera al ministro de Trabajo que no se publique ninguna disposición que afecte al interés de los trabajadores españoles sin que se escuche previamente la opinión de te Organización Sindical, en evitación de posibles perjuicios.

Por la ponencia se contestó que esta petición no tenía encaje en el tema que se discutió.

La recomendación vigésimo segunda se aprueba.

El presidente, rogó a todos los congresistas que se produjeran con la mayor concreción, puesto que a la recomendación vigésimo tercera se habían presentado veintidós solicitudes de intervención. Aunque el reglamento es muy terminante en este aspecto, sí no permitir mas que tres intervenciones en pro y otras tres en contra, la presidencia seria flexible, pero con la condición de que todos colaboren para no hacer interminable la deliberación.

El sefior Egaña habló en primer lugar, pronunciándose en contra de los convenios sindicales nacionales.

El señor Fernández Diez combatió asimismo la inclusión de los convenios nacionales, por entender que resultarían contrarios al espíritu de la ley de convenios.

El señor Ortuño estimó que los convenios colectivos nacionales serían sinónimos de reglamentaciones nacionales de trabajo. Señaló la dificultad que existe en ultimar los interprovinciales, dificultad que se multiplicaría al extenderse el ámbito.

El señor Diez del Corral también se pronunció en contra de los convenios nacionales.

El señor Gay, representante económico, coincidió en la oposición a los convenios nacionales, por entender que perjudicaban a los trabajadores, puesto que forzosamente ha de convenirse sobre unos máximos generales, que son muy desiguales y lesionan los intereses de los productores de empresas o provincias más prósperas.

El señor Fugardo defendió el concepto de convenios nacionales, puesto que en muchas ocasiones los llamados interprovinciales son de hecho nacionales. Las pequeñas empresas, o ramas de la producción, o sindicatos, pueden beneficiarse del apoyo y el esfuerzo generales.

El señor Torralbo expuso la conveniencia de partir de un salario más justo para, sobre esa base, hacer los convenios colectivos. Estimó que el artículo séptimo del Reglamento de Convenios, cuya modificación es el espíritu de la recomendación 23, estaba suficientemente claro y no necesitaba de ningún retoque.

El señor García Ribes defendió calurosamente la recomendación, con el texto que se presentó, y expuso las. razones que le inducen a defender su redacción.

El señor Caballero se pronunció contra la inclusión de convenes colectivos de ámbito nacional.

El señor Sastre coincidió en la oposición a la adición de convenios nacionales, porque en un ámbito tan amplio no pueden considerarse todos los problemas particulares de los trabajadores, ni siquiera de las empresas.

El señor Moya aludió a unas palabras del presidente de la sesión de la mañana, para insistir en que la Organización Sindical debe querer ser lo mejor y lo más avanzado. Dijo que las reglamentaciones de Trabajo se han quedado anticuadas y deben ser sustituidas ventajosamente por los convenios colectivos sindicales. El señor Gáldós hizo referencia a la Importancia del Congreso, y preguntó qué hubiera ocurrido hace treinta años si se hubieran reunido, como ahora, los representantes patronales y obreros.

Hoy se avanza constantemente y terminan en abrazo. Se mostró decididamente partidario de las sustituciones de las reglamentaciones nacionales, que tienen que ser superadas porque han quedado cortas y antiguas. El señor Las Peñas dijo que este Congreso trabaja en el presente para el futuro, pero sin olvidar las experiencias del pasado.

Se mostró partidario de no seguir los caminos fáciles porque la labor que se realiza actualmente es muy importante y tendrá, una gran trascendencia. Las Reglamentaciones de Trabajo se han quedado viejas y hay que sustituirlas por instrumentos más eficaces.

El señor Lafont se mostró partidario de los convenios nacionales. Y el ponente, señor Sánchez Creus, aclaró que la ponencia nada tuvo que ver con la adición, recomendaciones vigésimo-segunda y vigésimo tercera. Fue como consecuencia de una propuesta del señor García Ribes que, sometida a votación de la Comisión II, se aprobó por 51 votos contra 40.

Resumió luego que entre las Intervenciones hubo algunas que no se pronunciaban en ningún sentido, que siete lo hacían en contra y cinco en favor. "La ponencia —dijo— no se asombra de este apasionamiento. Entiende que sabemos muy poco todavía, a los cuatro años, de convenios colectivos." Y preguntó: "¿Hemos hecho esos convenios interprovinciales en número bastante para tener experiencia? No podemos cerrar el paso a la realidad porque—añadió—éste es un país muy complejo, no sólo geográficamente.

Pensemos que hay provincias pobres y ricas y que debemos acomodarnos a esta particularidad.

No transfiramos al cuerpo central, al corazón, que es esta Casa, funciones que pueden desarrollar perfectamente otros órganos más pequeños." (Aplausos.) El señor Sous intervino para anunciar que se procedería a la votación. Tras la votación quedó aprobada la adición, por mayoría, con 84 votos en contra.

PONENCIAS III Y V

La presidencia informo que a continuación se estudiarían las ponencias "Previsión de producciones e Inversiones" y "Las bases de la seguridad social española".

Antes, el secretario general de la Confederación- Internacional de Técnicos, René Monnerot, expresó su deseo de dirigir unas palabras al Congreso, que recogemos en otro lugar de la información.

Finalizado el examen en el pleno de las conclusiones de la Comisión IV se pasó al estudio dé las conclusiones de la Comisión V.

El presidente de la misma, señor Gutiérrez Cano, hizo un resumen de la labor realizada por dicha comisión, "en la que —dijo— se han registrado numerosas intervenciones y gran afluencia de congresistas" Se ha resuelto cambiar la denominación de la misma, que llevará el título "Desarrollo económico para la promoción social".

INTERVENCIÓN DEL SEÑOR ROBERT

El presidente concedió la palabra al señor Robert, quien dio lectura a un detallado informe, que fue premiado al final con grandes aplausos.

A continuación consumió un turno el congresista señor Galdos. Felicitó al señor Robert por su magnifico trabajo, exponento de su buen criterio y preparación, y, seguidamente, analizó la importancia y trascendencia qué suponía para el posible ingreso de España en el Mercado Común Europeo.

Pidió a la asamblea se dirija un telegrama de felicitación al Jefe del Estado por "la decisión adoptada, que —dijo—» abre perspectivas insospechadas".

El señor Suárez Candeira manifestó su satisfacción por el trabajo desarrollado por la ponencia y expresó su felicitación a 1a misma. No obstante, expuso su creencia de que todo el magnífico trabajo que está haciendo el Consejo Económico a través de su Gabinete técnico debe terminar en unas conclusiones: que se terminen y completen todos los trabajos, documentos y estudios que se están realizando sobre evolución y situación actual de los sectores económicos españoles Que el estudio para establecer el future plan nacional de inversiones se realice de tal forma que todos los resultados que Be obtengan formen un conjunto homogéneo que responda a una sistemática.

Que se constituya Una comisión coordinadora.

Seguidamente se inició la votación de la ponencia, por apartados.

El señor Señor preguntó a la Comisión, refiriéndose al primer apartado, cómo es posible el mejoramiento económico de los productores, que se supone, teniendo en cuenta los costos y precios de competencia, que significará la entrada en el Mercado Común.

El señor Barcenas rogó a la comisión que incluyera al sector conómico, que representa la pesca, sus consumos y producciones, en la estimación efectuada.

El señor Martin Fernández se refirió a las cifras que se dan respecto al consumo de calzado en 1975. hablando de una mejoría de las posibilidades adquisitivas de las clases productoras. Citó las cifras actuales, que vienen a suponer un par de calzado por español y año. Dijo que en el estudio se calcula en un 60 por 100 el aumenta de adquisición en 1975. A su juicio, estas cifras son cortas y debe reconsiderarse su cuantía.

Por la comisión contestó el señor Robert: al señor Barcenas, para decirle que la omisión de las cifras relativas a la pesca se debía a un error mecanográfico, que se subsanará con toda urgencia; al señor Martin Fernández, que se aceptaba su sugerencia, muy atinada y acertada, y se modificarán esas cifras.

En cuanto a la pregunta del señor Señor, dijo que ya en el preámbulo del estudio se dice que todas las posibilidades han sido consideradas, y que será "necesario una reordenación de todo el ciclo productivo, teniendo en cuenta las posibilidades del comercio exterior y de la forzosa competencia.

El ponente, señar Robert, manifesto que el apartado 3.° se refiere a la transformación que tiene que tener lugar en la estructura de la economía española. Por su parte, el señor Jiménez Muñoz preguntó si se ha tenido en cuenta la Influencia de los monopolios en la actual economía.

El ponente, señor Robert, contesta que, indudablemente, una economía de libre competencia.

De modo que presuponemos—dijo—que no deben existir monopolios. Pero hay que tener muchísimo cuidado de no confundir el monopolio con la concentración de la producción. El problema mayor de España—no digo que no pueda existir problema de monopolio en algún sector—, el problema mayor, esté en la transformación de esas decenas de miles de empresas que ocupan a millones de trabajadores.

Porque, aunque lográramos en algunos de los sectores más concentrados un aumento de productividad y de eficacia, afectaría sólo a un 3 por 100. Y aunque es deseable hacerlo, esto no representaría una transformación estructural. La transformación estructural está, justamente, en la retroversión de la pequeña y de la media industria dispersa.

"En Europa—siguió diciendo—, las empresas tienen dimensiones bastantes mayores que las nuestras y, por el influjo del Mercado Común, se están concentrando y racionalizando. Esto es lo que tenemos que hacer nosotros o, en caso contrario, perecerán las empresas que no lleguen a hacerlo.

Ello seria verdaderamente grave para el trabajo y para la economía nacional. El concentrar las empresas no quiere decir suprimir la función empresarial media y pequeña, sino lograr, precisamente, una eficacia semejante a las empresas grandes."

El presidente comunicó que se pasaba a discutir el apartado tercero de las conclusiones.

El ponente señor Robert Informó que dicho apartado hablaba de los instrumentos de la transformación. "Es precisamente—dijo—la ayuda que la colectividad tiene que prestar a las empresas y a los productores para que sean capaces de realizar dicha transformación."

El congresista don Ismael Camps propuso que además da lo que se decía en los tres apartados se añadiera un párrafo que dijera, aproximadamente, esto: "La Organización Sindical, en su caso, pedirá a la Administracion del Estado los medios necesarios para la efectiva práctica de estas concentraciones industriales, subordinándose a la obtención de bajos costos de producción y del bien común."

El ponente señor Robert contesto que en realidad se habla hablado del tema por la mañana. "Aunque nos parece acertado—dijo—, no creemos nosotros que en esta a modo de declaración de principios de lo que tiene que ser la revolución económica de España en los próximos quince años y los principales instrumentos genéricos que han de emplearse deban formularse peticiones concretas al Gobierno de medidas de legislación positiva, de reglamentaciones, de limitaciones de ninguna especie.

Nosotros no queremos romper la linea. Esto es pareciéndonos muy interesante la proposición del señor congresista, ya le habíamos sugerido esta mañana que la presentara como recomendación al Congreso o que la tramitara a través del Sindicato respectivo, inspirándose en los criterios generales que se están aprobando. Pero no queremos entrar precisamente en lo casuístico de ningún sector industrial ni en lo casuíatico de la legislación."

Se debatió a continuación el apartado cuarto, relativo a las relaciones con el exterior. El señor Del Moral, en primer lugar, pidió que se hiciera patente la necesidad de tener en cuenta a las medianas y pequeñas empresas. Creía que anteriormente no se había contado con ellas y era necesario crear un cuma para su aceptación. Dijo que habría que ir al incremento de la productividad de dichas empresas y no a su desaparición, ya que representan, por ejemplo, una gran parte de la producción de bienes de consumo.

Intervino a continuación el señor Doreste para hablar sobre los puestas de trabajo consignados a las islas Canarias en los próximos cinco años. Expresó su creencia de que los puestos de trabajo delimitados en la ponencia eran pocos y que los datos de la misma diferían de los obtenidos en un reciente Consejo Sindical; solicitó, en definitiva, el incremento de dicho número.

La ponencia objetó al señor Doraste que aunque no había recibido los datos obtenidos en dicho reciente Consejo Sindical canario le parecía excesivo el número que proponía el congresista, ya que representaba un porcentaje muy elevado.

En una nueva intervención, el señor Doreste aclaró que dichos datos, si no se habían recibido y», estarían en camino y que creía que la cifra que solicitaba era la exacta.

En su respuesta, la ponencia aceptó lo que decía el señor Doreste y manifestó que si efectivamente, cosa que no dudaba, las cifras eran correctas no tendría inconveniente la ponencia en ir a esa ampliación.

A las diez menos veinte de la noche, el señor Solís dio por finalizada la sesión.

 

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