Autor: Die, Amelia. 
   CNT: el público dio el mitin     
 
 Gaceta Ilustrada.     Página: 37. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

CNT: el público dio el mitin

(El mitin no somos los oradores, el mitin sois vosotros) fue el concepto que se repitió a lo largo

del multitudinario encuentro de los libertarios en la Plaza de Toros de San Sebastián de los Reyes.

Tras cuarenta años de prohibiciones, el primer mitin confederal fue una verdadera fiesta de gritos, banderas y canciones.

ANTE ias veinte mil personas que abarrotaban la plaza de toros fueron desfilando las banderas regionales, la palestina, la del Frente Polisario, los objetores de conciencia, la Convención Republicana de Castilla, los homosexuales de «Mercurio», las pancartas contra los militares argentinos y hasta uno de los múltiples ciclistas que pedalearon desde Madrid hasta San Sebastián de los Reyes para asistir al mitin y cuyo vehículo fue largamente ovacionado: «¡Bicicleta libertaria!».

El mitin se desarrolló en las gradas de la plaza y con continuas canciones y bailes. El más veterano de todos los presos políticos españoles, Fernando Carballo, gritó a los protagonistas del mitin: «Compañeros, no destruyáis vuestras manos para aplaudir al orador, destruid vuestras manos para acabar con el fascismo»; y una espontánea intervención de una militante de «Mujeres Libres» objetó que los oradores no habían respetado suficientemente a la base, «que somos nosotros y que somos el verdadero mitin».

Cerillas contra el despido libre y el pacto social

El secretario general de la CNT, Gómez Casas, abrió las intervenciones de los oradores advirtiendo que aunque era él quien abría el mitin, podría ser cualquier otra persona «porque en la CNT todos tenemos el mismo "status"»; después leyó ias adhesiones al acto, entre las que se encontraban algunas tan curiosas como las de los libertarios búlgaros y chinos. Un representante de la AIT (Asociación Internacional de los Trabajadores) afirmó el apoyo de su organización a la CNT española entre algunos pitos de desagrado del público Genetista. Luis Andrés Edo, de la Federación Catalana, hizo una breve semblanza histórica de la organización; aseguró que la CNT había tenido en Cataluña un crecimiento de un 400 por ciento, sonando los compases del himno catalán y bailándose en la plaza la sardana. Ante los gritos de «Presos a la calle, comunes también», Edo se refirió a la no distinción del preso político y del preso social y a la represión sufrida en Murcia y Málaga.

Un orador que se identificó como manchego fue quien más entusiasmo arrancó de las gradas: «Yo cuando he cogido este cacharro (el micrófono) no sabía lo que iba a decir. Pero nosotros no somos oradores ni tribunos, sólo somos obreros: Vosotros sabéis lo que significa estar cuarenta años callado, y esperando este momento». Apareció´ en el estradillo la madre del preso anarquista, Pons Llovet, quien fue también ovacionada. Juan Ferrer, de la Federación del País Valenciano, mostró a los asistentes un Boletín Oficial del Estado en el que estaban escritas las nuevas disposiciones sobre huelga y despido. Pidió cerillas y lo quemó públicamente: «Las normas laborales establecen el despido libre, pero si ha sido posible la reforma sindical ha sido porque ha habido quien ha pactado abiertamente con el Gobierno. El pacto político no nos interesa, pero han hecho algo más grave, el pacto social».

José Luis García, de la Federación de Andalucía, afirmó una opinión constante de los oradores, que era la de la unicidad de la CNT, los rumores de escisionismo entre los «viejos» del exilio y los «jóvenes» confederados del interior por posibles intentos dirigistas de los primeros. José Luis García desarrolló la idea de que la sociedad no se ha dividido en dos clases antagónicas, sino que el desarrollo del capitalismo ha producido la aparición de clases medias y profesionales cuya función debe ser la de apoyar e identificarse con la clase obrera. «La CNT —dijo García— distingue entre la democracia formal y el fascismo, pero tampoco nos vamos a dejar comprar por la primera.»

La CNT se afirmó en la acción directa y en la autogestión: «Ahora todos los partidos hablan de autogestión, pero no hacen más que asesinarla». Hubo un constante apoyo a los nuevos Genetistas, a la juventud libertaria, confirmando una vez más la no escisión de la CNT. Al finalizar el mitin, Gómez Casas pidió una muestra de «orden libertario» en nombre de los asistentes que habían acudido con sus hijos. Los confederados siguieron bailando en la plaza a los acordes de «A las barricadas», a ritmo de jota, y de sardana, y cantando con las manos cruzadas sobre la cabeza. Hubo una colecta para pagar el alquiler de la plaza de toros, que al parecer había costado ciento cincuenta mil pesetas a la CNT y se solicitó la colaboración de todos para la limpieza de la plaza. Los servicios de orden de la CNT no tuvieron en ningún momento que intervenir y tampoco la policía se hizo ver por los alrededores. La fiesta cenetista terminó en perfecto orden.

 

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