Autor: Carnicero, Jesús. 
   Los riesgos de los sindicatos políticos     
 
 Madrid.    03/12/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Los riesgos de los

El fin de los Sindicatos no es el político, aunque a veces se considere que estas Asociaciones de trabajadores son, junto a los partidos políticos, los principales cauces de participación en la sociedad pluralista, debido, entre otras cosas, a que los intereses sociales y económicos escapan muchas veces de la esfera simplemente profesional proyectándose sobre el plano político.

Hoy, los Gobiernos del mundo tienen, con matices accidentales, una doble consideración del Sindicato. En los países de la Europa occidental, como Inglaterra, Bélgica, Alemania, etc., se considera que los Sindicatos son unos grupos de interés, de carácter societario capaces de ejercer una presión social, lo que hace que los Gobiernos mantengan a los Sindicatos alejados del Poder. Pero eso no quiere decir que no los tengan en cuenta. Por contra, cuando se produce un diálogo abierto y sincero entre el Gobierno y los dirigentes sindicales, representantes electivos del mundo del trabajo, ofrece, en los casos de acuerdo, garantías de una paz social.

Una segunda consideración es la de aquellos países cuyos Gobiernos revisten formas autocráticas o, simplemente, autoritario-gobernalistas, los cuales creen ver en el Sindicato una Organización política, y a tal fin tratan de controlar su potencial fuerza subversiva integrando a los Sindicatos en el Gobierno y haciendo participar a los dirigentes de esta Organización, nombrados por el propio Gobierno, en las tareas políticas. El Sindicato se convierte asi en una parcela o en un órgano más de las tareas públicas.

Dejando a un lado, de momento, a los Sindicatos de carácter societario, nos centraremos hoy en las consecuencias que pueden derivarse de considerar a los Sindicatos como parcelas políticas.

EXPERIENCIAS EUROPEAS

La Confederación Italiana de Sindicatos Libres, que tiene una triste experiencia de los Sindicatos de carácter político, sufrida durante el régimen de Mussolini, declaró en una ocasión que "no es compatible con la libertad y la democracia un control directo del Sindicato por parte del Estado; se justifica, por tanto—continuaba—, la oposición sindica! a cualquier intento que se proponga... la transformación del Sindicato en una "institución" de derecho público".

En este mismo sentido se han pronunciado repetidas veces los Sindicatos alemanes, que sienten un profundo temor a cualquier forma antidemocrática que pretenda hacer regresar a los Sindicatos a la forma que tuvieron en los años de Hitler. A tal fin, en repetidas ocasiones los dirigentes sindicales de la República Federal han proclamado que en sus objetivos figuran no sólo el mejoramiento social y económico de los trabajadores, sino también la oposición a cualquier forma de Gobierno que no lleve los ideales de una democracia social, libre y representativa.

POSIBILIDADES

Si el Sindicato, ante el temor que puede despertar su capacidad de presión social, se convierte en un brazo del poder político, pueden suceder tres cosas:

1.a) Que el Sindicato defraude constantemente las aspiraciones de la base obrera debido a su dirección política, perdiendo asi el sentido original de estas Asociaciones de trabajadores.

2.a) Que el Sindicato, n a d a n d o en las aguas tibias entre el poder político y la búsqueda de una base popular imprescindible, se transforme en un gr u p o monolítico de presión olítica, convirtiéndose en un "Estado dentro del Estado".

3.a) Que sucedan ambas cosas a la vez.

INDEPENDENCIA NECESARIA

Todos í o s Sindicatos que de una u otra forma han dependido para su funcionamiento y control del Gobierno, han experimentado la tensión que necesariamente se produce entre los trabajadores y la Organización, debido, sobre todo, a la falta de autonomía e independencia de la base obrera respecto de la línea de mando política

Esta falta de independencia ha originado que los trabajadores estén imposibilitados de discernir la defensa de sus propios intereses de los de la jerarquía política, por un lado, y del grupo instalado en la cúspide de la Organización sindical, por otro, lo que produce inevitables roces y tensiones y, por consecuencia, surge la desconfianza de la base hacia sus "representantes" impuestos A esa desconfianza hay que añadir el que se fomenta el absentismo y el desinterés de los trabajadores, con lo que e) Gobierno, al dictar medidas que afectan a la co lectividad, corre el peligro de perjudicar los intereses de los trabajadores

ASALTO AL PODER

Pero la segunda consecuencia de la politización sindical, que antes hemos apuntado, es, si cabe, más grave: la tendencia sindical a convertirse en un grupo monolítico de presión, en vista de la unidad externa que posee, puede convertirse en una tentación de asalto al Poder.

Efectivamente, al percatarse de que la única solución de los Sindicatos para mantenerse en el Gobierno requiere un asentimiento popular, el Sindicato politizado puede intentar ganarse la confianza de los trabajadores con medidas que vayan contra el Gobierno que le instaló en el Poder. No es que con estas medidas pretenda dar solución a los problemas de la masa trabajadora, sino que persigue indirectamente un apoyo popular que le mantenga firme en las posiciones conseguidas. Y en estas condiciones, el propio Gobierno, que un día controlaba esa Organización como un brazo más de su poder, podría

 

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