Autor: Muñoz Campos, Juan. 
 Ante la nueva Ley Sindical (IX). 
 La cuota sindical     
 
   31/05/1967.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ANTE LA NUEVA LEY SINDICAL (IX) LA CUOTA SINDICAL

Por Juan MUÑOZ CAMPOS

LA centralización actual ha de desaparecer. Cada ente sindical ha de recibir la participación que le corresponda en la cuota sindical. El órgano central no puede ser el administrador único. Sólo el recaudador y distribuidor, con arreglo a los acuerdos que al respecto adopte el Congreso Sindical.

Naturalmente, que esta descentralización no supone, en modo alguno, que han de quedar desasistidas las importantes realizaciones logradas, o en trance de alcanzarse, para la promoción cultural de los trabajadores, para una mayor toma de conciencia de los empresarios, para cubrir el asueto y lograr la distracción de los hombres del trabajo. Todo ello ha de mantenerse y en la medida´de lo posible —en algunos casos concretos será difícil—mejorarse.

Pero sí entraña la superación total de la normativa actual reguladora del régimen económico y administrativo, el órgano de gobierno de cada entidad sindical, competente para elaborar el reglamento de régimen Interior, debe serlo también para administrar la participación que le corresponda en la cuota sindical. Sin Intromisiones de superiores ni de inferiores. Asi, e] Congreso Sindical distribuirá el total recaudado por la cuota de tal suerte que, sin perjuicio de las tareas asiatenciales que han de acometerse a plano nacional, ni del sostenimiento de la Organización Sindical para el más adecuado cumplimiento de su tarea, implicadora, impulsadora, en-catizadora y veladora del bien común, las cantidades recaudadas

reviertan a los sindicatos en función de la oportación real consumada por las empresas encuadradas, naturalmente, aplicando los pertinentes correctores, a fin de evitar puedan darse sindicatos pobres y sindicatos ricos.

PARECE de todo punto evidente que no cabe hablar en serlo de autonomía funcional sin que exista autonomía administrativa. Y también lo es que ha de acabarse con la corruptela que entraña una administración centralizada de la cuota sindical y otras miles de administraciones pequeñas de las extracuotas sindicales, que se recaudan a fin de montar servi-cioa. disponer de instrumentos adecuados y hasta para retribuir presidencias, absurdamente tituladas de gratuitas en las disposiciones reguladoras. Y hasta ahora casi siempre al servicio del empresa-riado.

También en este aspecto hace falta una norma clara, una rigurosa autenticidad en su cumplí-miento y el camino abierto para llevar hasta la administración de justicia las conductas que no estén en armonía con la norma.

 

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