Autor: Pérez Fernández, Herminio. 
   En la Organización Sindical, la plenitud de los derechos y obligaciones se alcanzarán a lo dieciocho años de edad  :   
 No prosperó la adición de lo principios de solidaridad y subsidiarierdad. 
 ABC.    11/11/1970.  Página: 43. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

EN LA ORGANIZACIÓN SINDICAL, LA PLENITUD DE LOS DERECHOS Y OBLIGACIONES SE ALCANZARAN A LOS DIECIOCHO AÑOS DE EDAD

No prosperó la adición de los principios de solidaridad y subsidiariedad

Madrid. (De nuestro redactor en las Cortes, Herminio Pérez Fernández.) El artículo cuarto del proyecto de ley Sindical había quedado ya prácticamente dictaminado en la última sesión celebrada por la Comisión de Leyes Fundamentales y Presidencia del Gobierno, en la pasada semana. Todos los apartados que figuraban en el Informe de la Ponencia habían sido aprobados. Faltaba, sin embargo, ofrecer a los enmendantes y miembros de la Comisión la posibilidad de adicionar algún apartado nuevo, algún principio más que añadir a los que se consideran básicos e inspiradores de la Organización Sindical española.

En efecto, el señor Sanz Orrio, tan pronto como el presidente de la Comisión, don Joaquín Bau, declaró abierta esta decimotercera sesión—a las cinco y cuarto de la tarde—, solicitó la palabra para proponer, consecuente con lo que ya había anticipado, la adición de dos nuevos principios: el de solidaridad y el de subsidiariedad. "Sin ellos—afirmó—, todos los ya aprobados serían como papel mojado." Respecto a la solidaridad, subrayó que, desde León XIII, ningún Pontífice ha dejado de ocuparse de este tema, que es también motivo de preocupación de todos los sociólogos en los últimos cien años. El carácter predominante del estamento sindical—dijo también—no ha de ser el asociaclonismo, sino el solidarismo, porque la solidaridad es el único antídoto contra la lucha de clases. Defendió también, ardorosamente, el principio de subsidiariedad como complemento indispensable del anterior, y en este último aspecto fue brillantemente apoyado por el señor Gómez de Aranda, que, basándose en textos pontificios y frases de José Antonio, pidió la adición del principio de subsidiariedad, diciendo: "No es lícito atribuir a la sociedad lo eme puede hacer el Individuo ni a entidades mayores lo que pueden hacer las menores."

Por la Ponencia el señor Iglesias Sel-gas reconoció la importancia del tema y exteriorizó su deseo de conocer la opinión y el parecer de los miembros de la Comisión, lo que dio lugar a una fulgurante intervención del profesor Muñoz Alonso, en la que afirmó: el término "subsidiariedad" no figura en el diccionario de la Real Academia; se trata de un término militar: los subsidios eran las fuerzas apostadas por si fallaban las que entraban en la lucha. Tal como es Invocada la subsidariedad por los Pontífices hay que entenderla en un doble aspecto: uno, lo que pueden hacer los individuos o las entidades intermedias o naturales no debe hacerlo el Estado; otro, es obligación del Estado hacer aquello que no hagan los estamentos Intermedios. A eso atiende fundamentalmente la Iglesia para que nunca queden abandonadas las personaa o las entidades Intermedias. El totalitarismo larvado empieza cuando el Estado impide que las entidades intermediáis puedan actuar para hacerlo él. En cuanto a la Organización Sindical, la subsidianedad no puede ser un principio, sino una meta, un fin. una aspiración, un deseo, un objetivo o un propósito Porque como principio sólo es aplicable a aquellas entidades que no son naturales. El Sindicato cumple autónomamente sus propias funciones. ¿De quién va a ser entonces subsidiario?

El señor Muñoz Alonso se opuso también con lógicas deducciones a la inclusión de la solidaridad como principio: es un término sindical originario—dijo—; nació como signo de lucha y aspira a "hacer del todo uno para que ese uno, parte del todo, sea responsable él de todo". No puede ser un principio, sino un objetivo indeclinable e indestructible.

Le replicaron con nuevos y también sólidos argumentos los señores Sanz Orrlo y Gómez de Aranda, para terminar manifestando la Ponencia—a las seis y diei de la tarde—por boca del señor Iglesias Selgas, que no consideraba oportuno Incluir estos dos nuevos principios, fundamentalmente porque ya en el artículo 1, apartado 3, al recoger una enmienda del señor Martín Sanz sobre la colaboración, se incluye la solidaridad, en tanto que la subsidiariedad podía considerarse también incluida, en cuanto al escalonamiento sindical dentro del principio de autonomía, siendo impropio de esta ley recoger el principio de subsidiariedad respecto al Estado.

El artículo 4.9 quedó, por tanto, aprobado, sin más adiciones, con el texto íntegro que recogemos al final de esta Información.

A las seis y veinticinco se inició el debate en torno al artículo 5.°, registrándose veinticinco intervenciones encaminadas a matizar y aclarar más el texto ofrecido por la Ponencia en su informe. Las más sobresalientes se refirieron a los problemas de interpretación que se planteaban frente a los artesanos, trabajadores autónomos y socios de cooperativas; ¿son empresarios, son trabajadores?, preguntaba el señor Villegas Girón; el señor Planelles pedía la inclusión de los-jubilados, de los emigrantes y de los trabajadores extranjeros cuando existan convenios de reciprocidad; las mayores dificultades de carácter jurídico se suscitaron en torno al reconocimiento de plenitud de derechos y deberes a los dieciocho años, por la colisión que podía producirse con los textos legales que señalan la mayoría de edad a los veintiún años.

La Ponencia recogió algunas de las sugerencias y modificó muy ligeramente el texto de su informe, que fue aprobado con una abstención y tres votos en contra, referidos solamente al apartado 3.

La sesión se levantó a las nueve y cuarto de la noche.

TEXTOS APROBADOS

En la sesión de ayer quedaron dictaminados los textos siguientes:

Artículo 4."—Son principios básicos en que se inspira la Organización Sindical esespañola y que se aplicarán a ésta y a las entidades que la integran según la naturaleza de las mismas

El de unidad, en razón a la consideración institucional del Sindicato como entidad natural de la vida social y estructura básica de la comunidad nacional, integra-dora de los factores de la producción.

El de generalidad, respecto a la incorporación de todos los españoles que participan en el proceso productivo, sin discriminación alguna por razones de sexo, raza, religión, ideología o de cualquier otra clase, con plenitud de derechos y deberes inherentes a la condición de sindicado.

El de representatividad, a través de órganos electivos en los que la voluntad de los sindicados y la delegación conferida por éstos garanticen el autogobierno en democracia orgánica sindical.

El de autonomía institucional y funcional con facultad normativa, de la Organización Sindical, los Sindicatos y demás entidades sindicales, en sus respectivos ámbitos, instancias y competencias, dentro del orden establecido por la presente ley.

El de asociación, dentro de cada Sindicato, de los empresarios, técnicos y trabajadores para la defensa de sus intereses peculiares.

El de participación en las tareas co* munitarias de la sociedad y del Estado, orientadas a garantizar la presencia sindical en las instituciones y organismos de la vida política, económica y social, desde la empresa hasta los de decisión superior.

El de libertad de actuación de los empresarios, técnicos y trabajadores en las tareas sindicales y en las de carácter general que el cauce de la Organización Sindical facilite.

CAPITULO H.—De la sindicación y sus efectos.—Sección I.—De la sindicación.

Artículo 5.

1. Los empresarios, técnicos y trabajadores se integran con plenitud de derechos y deberes en el Sindicato de rama o entidad sindical de idéntica naturaleza que corresponda, según su actividad y lugar en que se ejerza.

2. En cuanto participen en el trabajo y la producción se integran asimismo los trabajadores autónomos, los artesanos, loa socios de cooperativas y de los grupos sindicales de colonización y cuantos resulten equiparados a ellos con arreglo a las leyes.

3. La plenitud de los derechos y obliga" clones se alcanzará en la Organización Sindical a los dieciocho años de edad. Las normas reglamentarias definirán loe derecho* y obligaciones de los menores de dicha edad/

Este apartado tercero, aprobado en la sesión de ayer, será situado por la Ponencia, en su momento, en el lugar donde se con-» sldere técnicamente más correcto.

Al comenzar la sesión, el presidente de la Comisión dispuso que constara en acta el sentimiento por la muerte de don Francisco AJvarez Cosmen, Jefe adjunto del Gabinete de Prensa de las Cortes Españolas.

 

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