Autor: Pozo, Raúl del. 
   En torno al sindicalismo     
 
 Pueblo.    07/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

EN TORNO AL SINDICALISMO

EL amarillismo es consecuencia de largas épocas en las que la participación popular se limita en regímenes represivos y reaccionarios. Los crepúsculos de las ideologías y el asalto al Poder por la tecnocracia de derechas tienen estos amaneceres. El fundamento del amarillismo es su apoliticismo. Según esta tesis, los trabajadores deben defender sus reivindicaciones económicas con planteamientos ajenos a la política. UGT y CC. OO. están alarmadas con el fenómeno. Va a ser tema de una reunión de las dos centrales. Parece que van a denunciar públicamente a esos sindicatos que se refugian en el eufemismo de «independientes». Concretamente la central socialista dice:

«Los sindicatos amarillos son interclasistas, se oponen a las otras organizaciones de clase y defienden su apolitícismo y el pluralismo sindical. Suelen estar escondidos bajo el calificativo de independientes».

Los trabajadores clarificados son conscientes de que el sindicalismo moderno, en el contexto de la lucha de clases, no puede encerrarlos en un «ghetto», sin planteamientos políticos. Eso es llevar a la clase obrera a que renuncie a su papel protagonista en las sociedades industriales avanzadas. Es sencillamente dejar todo el poder a la derecha. Se ha dicho que el sindicalismo es un apéndice del capitalismo, y que hay sindicalismo porque hay capitalismo; pero mientras exista la contradicción capital-trabajo el sindicalismo tiene su razón de ser: hacer triunfar sus reivindicaciones económicas, sociales y también políticas, Nació en la Revolución Industrial como autodefensa desesperada de unos proletarios descendidos a la condición de esclavos. Pero todos sabemos el papel reaccionario y hasta imperialista de sindicatos más allá del Atlántico.

El amarillismo sólo es posible en un bajo nivel de conciencia pública. Cuando las organizaciones de trabajadores son insolidarias y se desocupan del proceso de desarrollo de una sociedad.

El barricadismo y el economismo son dos consecuencias de esta aberración. Las barricadas terminan la mayoría de las veces en solo victorias morales, y el economicismo es una postura utópica. Dejando todo el poder en las manos del capital éste sabe provocar inflación y paro contra las demandas puramente salariales.Los sindicatos de clase saben muy bien todas estas martingalas. La prueba es que CC. OO. y UGT están dispuestas a denunciarlas.

Raúl DEL POZO

 

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