Autor: Fuente Tarrero, Jesús Manuel de la. 
   Pleno en el vestíbulo     
 
 Pueblo.    14/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

PLENO EN EL VESTÍBULO

Volvía uno de tomarse un café cuándo al cruzar por delante del ordenanza del Ayuntamiento, que

ayer tuvo que hacer guardia en el Centro Municipal de Educación, va y le pregunta: ¿Qué, amigo; qué le

parece el movimiento ciudadano? Y miren por dónde, el buen hombre va y contesta:

«No me hable usted. A mi, por lo pronto, me han fastidiado el domingo. Y con el día tan bueno que hace.

Pero lo peor es que parece que esos pobres de ahí no llegan a nada concreto.»

Los pesares del probo funcionario serían finalmente solventados con una propina colectivada, pero para

los achaques del ultrajado movimiento ciudadano no hubo manera de encontrar remedio. Gracias a que

uno de los asistentes atinó a decir: «Plenos como el de hoy no se pueden volver a repetir. Afortunada-

mente, nosotros no somos el movimiento ciudadano.»

La historia, la verdadera historia del primer pleno que ayer celebró la FPAV después de su legalización

no se hizo en el salón de actos habilitado para ello, sino en los corrillos del vestíbulo y en los contactos

previos para perfilar estrategias, donde, como siempre, privaron los intereses de partido a los vecinales.

La mañana empezó bien. De entrada, las sospechas de que allí sólo se habían dado cita los «integristas»

fueron rápidamente aclaradas por José Molina: «No, no estamos sólo los del PCE y la ORT sino también

los de la LCR y la OIC. Los únicos que han faltado han sido los del PTE.» Los temores de que los

propulsores de las Coordinadoras de Zona de Asociaciones de Vecinos, como respuesta al burocrático

esquema de la federación hicieran un feo total, quedaban, pues, diluidos: «Aunque nos oponemos a su

actual estructura, estamos por la potenciación de la federación. No vemos bien lo de una Junta directiva

cerrada, pero creemos que es un mal menor, fácilmente subsanable en cuanto se dé a los representantes de

cada coordinadora tantos poderes como a cualquiera de sus miembros.»

Luego vendrían las votaciones para ver si se elegía nueva Junta directiva, y con ellas, el caos; el más

absoluto de los caos. El vestíbulo, el portal e incluso los servicios (uno sólo pudo comprobarlo en el de

caballeros), retumbaron entonces de cuchicheos, de secretos a voces. Por 63 votos contra 61 vencería la

postura de los delegados partidarios de que la elección se pospusiera a un nuevo pleno. Los noes los

habían dado casi todos los miembros del PCE: los síes, militantes de la ORT. LCR, OIC e independientes.

La cosa estaba clara, con la pintoresca excepción de Antonio Villanueva, hasta ayer polémico presidente

de la federación, y que aun siendo miembro del PCE había votado por la elección de una nueva Junta

directiva. «Yo aquí estoy disgregado del partido y cumplo sólo los acuerdos de mi asociación.» Y se fue

para San pías, unos dicen que porque su madre estaba enferma, y otros, porque Ramón Tamames daba

una conferencia en el cine Simancas.

Para José Luis Palacín militante del PCE y representante del Pozo, «volver a elegir ahora una Junta

directiva sería caer en los mismos errores». Los otros, los partidarios del sí, estaban, por su parte,

indignados. El pleno estaba en un callejón sin salida. Al fondo se adivinaban dos posibles —casi

seguras— razones que justificaban la postura de los comunistas: los acuerdos de la Moncloa y las

municipales. A uno le llegaron incluso a confesar, a «vuela pluma», que los del PCE habían mantenido

una reunión el viernes por la noche para unificar consignas.

Y fue Palacín el que, una vez más dijo: «No entiendo a la federación metida en temas que no son de su

competencia, como, por ejemplo, unas elecciones municipales.» El PCE estaba jugando su baza de

partido parlamentario y comprometido (léase «pacto»), mientras que la ORT, LCR y OIC buscaban otra

salida extraparlamentaria desde la que poder hacer oír su voz con un mínimo de fuerza. Además de que

los comunistas no tienen ahora mismo auténticos elementos que presentar a una posible presidencia de la

FPAV. Villanueva no parece bien avenido. Rebollo no tiene la suficiente talla y Palacín sigue mal visto

dentro de muchas asociaciones. Pero lo verdaderamente lamentable es que ayer allí se estaba, en

principio, para hablar de temas vecinales para constituir de una vez por todas una auténtica y

representativa federación. Pero sólo en principio, qué duda cabe...

J. DE LA F.

 

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