Autor: Peña Martínez, Luis. 
   Afirmación del sindicalismo autónomo     
 
 El País.    18/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

TRIBUNA ELECTORAL

Afirmación del sindicalismo autónomo

LUIS PEÑA MARTÍNEZ

Déla Comisión Ejecutiva de USO

En estos días, los trabajadores estamos protagonizando un hecho vital para el futuro de nuestra situación en la empresa: las elecciones sindicales. Unas elecciones que, por las coordenadas históricas —posiblemente irrepetibles— en que están situadas, adquieren especial importancia. En ellas, estamos configurando órganos unitarios y estables, formados por aquellos compañeros que mejor representan y defienden nuestros intereses ante el empresario. Estamos diciendo con nombres y apellidos, cuáles son los compañeros que gozan de nuestra confianza a la hora de la reivindicación o la negociación; y además, estamos dando el primer paso serio hacia la conquista de la libertad sindical, cuyo principio será la acción sindical en la empresa, llevada en forma unitaria y autónoma, con el apoyo y la confianza de todos los trabajadores.

Pero en estas elecciones sindicales nos estamos jugando una cuestión fundamental, de la que nadie quiere hablar. Nos estamos jugando el tipo de sindicalismo que se va a hacer en este país en el futuro. Cuando se nos propone votar listas de centrales sindicales en función de un pasado histórico, que la mayor parte de nosotros no conoció más que por los libros; cuando se nos propone votar a unas siglas sindicales en función del aparato industríalmentc montado de que disponen, en lugar de unos hombres concretos de carne y hueso que han luchado, luchan y lucharán a nuestro lado y al ritmo que nosotros marquemos, en realidad, se nos está pidiendo que consolidemos un sindicalismo burocrático, de despachos oficiales, donde unos cuantos «inteligentes» piensen y decidan qué es lo que les conviene mejor a los «pobres trabajadores». Cuando se nos pide el voto para una determinada central sindical, en razón de que el partido político de quien depende es un partido obrero y tiene representación parlamentaria, se nos está pidiendo que nos convirtamos en instrumento político utilizable en función de la lucha por el poder que el partido se plantea, y que no siempre coincide con los intereses de los trabajadores (léase pacto de la Moncloa).

La USO es consciente de que en estas elecciones sindicales se va a intentar —y en muchos casos se va a conseguir— vender la idea de que hay un sindicalismo socialista, otro comunista, otro amarillo o cristiano, etcétera. Esta será la gran estafa que se pretenderá realizar a los trabajadores. Porque no existen sindicalismos ideológicamente enfrentados. El sindicalismo, o es de clase o no es sindicalismo. Y si es de clase, debe serlo de toda la dase y no sólo de una parcela ideológica.

históricamente enemistada e irreconciliable con otras.

El sindicalismo es el instrumento democrático por excelencia de todos los trabajadores, que nos sirve para la defensa y el ataque al enemigo común: la explotación de todo tipo a que nos somete el sistema capitalista. Ante este enemigo común, los trabajadores socialistas, comunistas o anarquistas, cristianos o ateos, jóvenes o viejos, con recuerdos históricos o esperanzas de futuro, debemos construir juntos nuestro sindicato de clase, autónomo de intereses ajenos a los nuestros propios; no partidista, capaz de dar respuesta política y social a toda la clase y no sólo a una parcela ideológica. La USO no cree que la clase trabajadora se subdivida en subclases ideológicas a nivel sindical.

Los candidatos de la USO comparecen a estas elecciones con el propósito decidido de apoyar y colaborar en la configuración de órganos unitarios, representativos y autónomos en cada empresa; convencida de que la unidad de acción que de ellos ha de surgir, será el primer paso que nos acerque a la unidad sindical orgánica. Una unidad que no pueden hacer las siglas, pero sí los hombres. Una unidad que no pueden construir los sindicatos, pero sí imponer los trabajadores.

La USO quiere configurar a partir de estas elecciones, un sindicalismo dirigido por los propios trabajadores, sin directrices externas al sindicato; un sindicalismo político, pero autónomo de intereses partidarios. Capaz de elaborar y poner en práctica la política de los trabajadores, coincida o no con los intereses parlamentaristas o tácticos de los distintos partidos. Un sindicalismo en definitiva que haga del trabajador el protagonista único de su historia, sus reivindicaciones y sus logros, luchando contra todo intento de burocratización, de paternalismo sindical o de dirigismo vanguardista desde los partidos.

La USO pretende, finalmente, configurar y consolidar la auténtica unidad sindical desde la base; pues bajo la bandera de la autonomía sindical que sostenemos desde nuestro nacimiento —pasando por nuestra reciente historia—, caben todos los trabajadores, sean cuales fueren sus ideales políticos; filosóficos o morales; pues, para la USO, sólo existe una suprema obediencia: los intereses comunes de todos los trabajadores. Por encima de nuestras diferencias de cualquier tipo, la USO pretende que todos los trabajadores caminemos al mismo paso para transformar positivamente la relación de fuerzas sociales, y construyamos juntos una sociedad donde sea un hecho la igualdad y, en consecuencia, sea real La libertad.

 

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